
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) refuerza la atención médica, el diagnóstico oportuno, tratamiento especializado y seguimiento integral de la enfermedad de Kawasaki, padecimiento poco frecuente en la población pediátrica, pero con alto riesgo de complicaciones cardíacas cuando no se detecta a tiempo.
Es importante mencionar que algunas estimaciones señalan que en nuestro país se presentan alrededor de 240 casos anuales, sobre todo en menores de cinco años, y hasta 25 por ciento puede desarrollar secuelas cardíacas si no se detecta a tiempo.
En el marco del Día Mundial de la Enfermedad de Kawasaki, la doctora Karina Judith Huesca Gutiérrez, pediatra adscrita al Hospital General de Zona (HGZ) No. 32 del Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada (OOAD) del IMSS en Ciudad de México Sur, subrayó la importancia de que madres, padres y cuidadores reconozcan los signos de alerta y acudan de inmediato a los servicios médicos.
“La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis, es decir una enfermedad autoinmune de vasos pequeños que afecta principalmente a las arterias coronarias. Es más común en pacientes menores de 5 años de edad, más frecuente en varones y se puede prevenir el riesgo de secuelas si se detecta a tiempo”, explicó.
Subrayó que entre los principales signos de alerta se encuentran la fiebre persistente por más de cinco días que no cede con medicamentos comunes como paracetamol o ibuprofeno, la aparición de ronchas en el tórax, labios agrietados y enrojecidos, lengua de aspecto “color fresa”, inflamación de manos y pies, ganglios inflamados en el cuello y enrojecimiento ocular sin secreción.
“Si detectan los signos de alerta deben actuar a tiempo y llevar a su bebé o a su niño a la consulta para que el médico haga el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Kawasaki”, enfatizó.
Al respecto, señaló que el diagnóstico suele realizarse entre los 7 y 10 días posteriores al inicio de los síntomas, lo que representa un reto para los servicios de salud, ya que “lo ideal es que se detecten a los pacientes con enfermedad de Kawasaki durante los primeros 10 días del inicio de la enfermedad. Si esto no ocurre, el 25% de los pacientes pueden presentar complicaciones cardíacas que pueden dejar secuelas de por vida”, advirtió.
La médica pediatra reconoció que uno de los principales retos es la falta de familiaridad con la enfermedad en el primer nivel de atención, lo que retrasa el diagnóstico, aunado al hecho de que en zonas rurales o alejadas, el acceso a servicios especializados es limitado y en consecuencia el impacto de un diagnóstico tardío puede ser severo.
“Provoca aneurismas que son como pequeños chipotitos en las arterias y eso ocasiona que puedan tener los niños mayor riesgo de infarto al miocardio o secuelas mayores, como la muerte, a edades más tempranas”, señaló.
La doctora Huesca informó que, aunque no existe un registro oficial, se estima que en México se presentan aproximadamente 240 casos de Kawasaki al año. El IMSS atiende sobre todo a pacientes de entre dos y tres años de edad, dentro del rango de mayor incidencia que corresponde a menores de cinco años.
La doctora Karina Huesca expuso que el IMSS cuenta con 195 unidades médicas de Segundo Nivel y 34 de Tercer Nivel con capacidad para diagnóstico, tratamiento y seguimiento de esta enfermedad. Estas instalaciones disponen de laboratorio clínico, ecocardiogramas y especialistas en pediatría y cardiología.
Abundó que los estudios de apoyo incluyen biometría hemática, examen general de orina y ecocardiograma, fundamentales para identificar afectaciones en las arterias coronarias. El tratamiento de elección es la inmunoglobulina intravenosa, disponible en las unidades de segundo y tercer nivel, complementada con aspirina para prevenir trombosis e infarto.
Recordó que la enfermedad afecta la dinámica familiar, pues los padres deben ausentarse de sus actividades laborales para acompañar a sus hijos en consultas y tratamientos prolongados, lo que genera repercusiones económicas y emocionales.
“La enfermedad de Kawasaki no es una enfermedad que se pueda prevenir. Puede ocurrir en cualquier paciente pediátrico y está relacionada con el sistema inmune y con la presencia de una infección viral o bacteriana. Lo ideal es buscar atención médica para darle tratamiento y que no tengamos problemas con la salud del paciente, ya que un tratamiento oportuno disminuye el riesgo de secuelas cardiacas”, enfatizó.