
Ryan James Wedding llevaba semanas sin margen de maniobra. Las fuerzas de seguridad mexicanas ya lo tenían arrinconado cuando el exsnowboarder olímpico canadiense, convertido en uno de los narcotraficantes más buscados por Estados Unidos, cayó en un operativo que, según reveló The Wall Street Journal, incluyó la participación encubierta de una unidad de élite del FBI.
Protegido durante años por el Cártel de Sinaloa, Wedding, de 44 años, había visto derrumbarse su red criminal. Autoridades mexicanas y estadounidenses coinciden en que la captura de sus operadores, junto con el aseguramiento de millones de dólares en activos, dejó al llamado “Chapo canadiense” sin refugio ni aliados operativos en México.
De acuerdo con fuentes citadas por el WSJ, encabezaba una extensa red de tráfico de cocaína con conexiones en México y Estados Unidos, lo que lo convirtió en un objetivo prioritario para las agencias de seguridad de ambos países.
Así fue el operativo para detener a Ryan Wedding en México
Cuando las autoridades mexicanas estrecharon el cerco, el riesgo de una captura violenta aumentó. Funcionarios consultados por el diario estadounidense señalaron que cuando las autoridades lograron ubicarlo, Wedding era considerado armado y altamente peligroso.
Elementos estadounidenses que seguían sus pasos establecieron contacto directo con él y se abrió una negociación. Durante ese intercambio, le fue comunicado que varios de sus asociados ya estaban bajo custodia y que una parte sustancial de los recursos económicos de su organización había sido incautada.
Sin opciones reales de escape, Wedding fue finalmente esposado por agentes del FBI, de acuerdo con su abogado, Anthony Colombo. Tras su captura, el canadiense fue trasladado a California, donde se declaró inocente de 17 cargos federales, entre ellos asesinato.
WSJ explicó que la participación de agentes estadounidenses estaba destinada a mantenerse en secreto. La ley mexicana prohíbe que fuerzas extranjeras ejecuten detenciones o participen directamente en operativos en territorio nacional, una línea roja especialmente sensible para el Gobierno mexicano.
Ese sigilo se rompió cuando Kash Patel, director del FBI, afirmó públicamente que agentes del FBI participaron junto con autoridades mexicanas en la operación que culminó con la captura de Wedding.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó que la caída de Wedding fue resultado de la presión conjunta de las autoridades de ambos países.