
El sector comercio del país espera una derrama económica estimada en mil 1800 millones de pesos por la celebración por el Día de la Candelaria, por la venta de tamales y atole, así como por la tradición de vestir al Niño Dios, que se traducirá en un repunte de doble dígito.
La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur México) proyectó que la derrama económica por la festividad pagano-religiosa representará crecimiento de 20% respecto a 2025, cuando se registró la venta por 1,500 millones de pesos.
La estimación considera el comportamiento de consumo asociado a la festividad: alrededor de 40 millones de personas consumen por lo menos un tamal al día y, durante la Candelaria, ese consumo se triplica.
En ese contexto, el precio por pieza suele ubicarse entre 20 y 40 pesos o más, de acuerdo con el tipo de establecimiento y la ubicación.
“La celebración del Día de la Candelaria generará en 2026 una derrama económica aproximada de 1,800 millones de pesos a nivel nacional, impulsada por el incremento en el consumo tradicional del 2 de febrero y por la activación de cadenas de valor vinculadas al comercio de cercanía”, comentó el presidente de la Concanaco, Octavio de la Torre.
Precisó que de la la derrama económica esperada, cerca de 1,400 millones de pesos se derivarán del consumo de tamales y atole, mientras que otros 400 millones corresponden a la venta de vestimenta y arreglo del Niño Dios.
“Es una práctica que también moviliza el comercio local y la economía familiar”, agregó
La celebración del 2 de febrero refleja la importancia de la fecha para la economía cotidiana y para miles de unidades económicas que participan en su preparación, distribución y venta.
La Confederación destacó que el impacto se concentra principalmente en la economía de cercanía: mercados públicos, tianguis, fondas, cocinas tradicionales, panaderías y pequeños negocios.
La estimación económica considera aproximadamente 17,000 unidades económicas formales relacionadas con este giro y 35,000 puntos de venta en la economía informal, además de la cadena asociada a la preparación y venta de atole.
“Pensar en grande por los pequeños significa reconocer que cada compra en un mercado, una tamalería o una fonda es una decisión económica que fortalece empleo, formalidad y bienestar comunitario. La derrama del Día de la Candelaria refleja el peso real del comercio local”, señaló Octavio de la Torre.
El dirigente empresarial reiteró su llamado a priorizar el consumo local y a reconocer el papel de los negocios familiares y comunitarios que sostienen la economía real del país, particularmente en fechas de alta demanda como el Día de la Candelaria.