
En México a nivel nacional se estima que alrededor de 48 mil personas viven con colitis ulcerosa, muchas de ellas aún sin diagnóstico formal, debido a que en muchos de los casos, este padecimiento suele confundirse con infecciones estomacales, con síndrome de intestino irritable u otras causas de diarrea.
En este sentido, la doctora Ceriolith Tenorio, especialista en gastroenterología precisó que la colitis ulcerosa es una enfermedad la cual puede comenzar entre la segunda y cuarta década de vida, etapas de gran actividad social y laboral, ante lo cual se debe diagnosticar y tratar oportunamente, toda vez que tiene un fuerte impacto en quienes la padecen.
Al respecto, precisó que la colitis ulcerosa provoca inflamación crónica del colon, lo cual genera episodios de diarrea con sangre, dolor abdominal y una sensación constante de urgencia para evacuar.
Asimismo, alertó que comidas abundantes, bebidas alcohólicas y horarios desordenados pueden precipitar recaídas en quienes viven con colitis ulcerosa, porque el intestino es sensible al estrés y a la alimentación.
Si los síntomas digestivos persisten o si se presentan datos de alarma como diarrea con sangre o pérdida de peso.
“Vivir con colitis ulcerosa requiere atención médica continua y acompañamiento integral que incluya nutrición, bienestar emocional y adherencia terapéutica”, por lo que, señaló, ante cualquier síntoma persistente de dolor abdominal, diarrea con sangre o fatiga, es fundamental acudir con el gastroenterólogo para valoración clínica oportuna.
“La mala adherencia al tratamiento asociado a factores como estrés emocional o físico y cambios en la alimentación puede provocar un rebrote de la enfermedad”, comentó.
Aunado al impacto físico para las personas que viven con este padecimiento, la colitis ulcerosa tiene consecuencias emocionales significativas, ya que muchos pacientes “evitan reuniones o viajes por miedo a un episodio inesperado, además de que el aislamiento social y la ansiedad son frecuentes, sobre todo cuando no se cuenta con información detallada sobre el diagnóstico o un plan de manejo adecuado”.
Ante ello, destacó la importancia de que estos pacientes cuenten con un diagnóstico temprano, así como el apego al tratamiento, así como seguimiento al mismo, lo cual permitirá controlar la inflamación y mantener la enfermedad en remisión y subrayó que, de no hacerlo, el daño intestinal puede progresar y aumentar el riesgo de complicaciones graves como cáncer de colon.