El gobierno de Tequila, en Jalisco, ha quedado señalado como parte del entramado criminal que, bajo diferentes nombres en cada estado, extiende los tentáculos del Cartel Jalisco Nueva Generación por territorio mexicano. La inteligencia policial civil, a cargo de Omar García Harfuch, y la militar, han dado un golpe en el estado gobernado por Movimiento Ciudadano, han detenido a un gobernante morenista connotado (dándole la razón al gobernador Pablo Lemus en sus recientes disputas con el alcalde del municipio tequilero) y ha mandado una señal de que la estructura de seguridad mexicana es capaz de responder a tiempo sin ayuda externa.
Esta mañana, un aviso en redes del jefe policial mexicano, Omar García Harfuch, ha vuelto a sorprender a propios y extraños: la Operacion Enjambre, misma que desmanteló en buena medida el control de narco en la economía local en el territorio oriente y suroriente del Estado de México, se extendió a Jalisco, puntualmente a uno de los motores económicos del occidente mexicano: Tequila.
Ahora, la detención de un presidente municipal en activo, Diego Rivera Navarro, ha llevado la operación al estado cuna del CJNG. A la par de Rivera Navarro se ha detenido a sus funcionarios de seguridad pública y de catastro.
El municipio fue señalado abiertamente como parte de la red de extorsión que estaba agobiando a los empresarios del Tequila. Pablo Lemus, ante señalamiento abiertos de los empresarios, conminó al alcalde a que actuará por vías legales si estaba inconforme con los señalamientos. Era evidente que para Lemus había tintes de veracidad en los señalamientos. Después de ayer, es evidente que los empresarios o el propio Lemus llevó esos señalamientos hasta esferas federales.
El asunto es mayor por donde se le vea. Rivera Navarro es una de estas figuras emergentes que Morena se ha allegado para ganar espacios en donde su estructura más antigua no tiene suficiente fuerza. Tequila logró ser conquistada en urnas por Morena y empezó el discurso de siempre: “Tequila ha comenzado la Transformación”, rezaba generalmente la propaganda del nuevo alcalde.

Pero todo se trastocó cuando el poderoso sector tequilero, habló de intentos de extorsión y señaló que no provenían sólo de los grupos criminales, sino que ahora había autoridade haciendo las veces de cobradores.
Rivera Navarro, cabe mencionarlo, llegó a usar la fuerza pública para cerrar las puertas de empresas tequileras, además que, como parte de su anecdotario, contravino un pacto entre gobierno estatal y municipales para evitar nuevos eventos musicales que enaltecieran la figura del Mencho, uno de los criminales narcos más sanguinarios y bestiales de los que se tenga memoria en el país.
En lo político, el impacto en territorio morenista, tanto en el Estado de México como ahora en Jalisco, es notable. La zona suroriente de la entidad vivió casos dramáticos de intervención del narco en las elecciones, como lo fue la elección de Valle de Bravo (una candidata opositora “cedió” ante su competencia morenista luego de ser levantada y amenazada por narcos locales). Y si bien es indudable la fortaleza electoral del partido en esa zona, la intervención futura del narco en las victorias en urnas (o en las internas de Morena) continúa siendo un riesgo.
El tuit de García Harfich de esta mañana señalaba: derivado de varias denuncias ciudadanas, en un operativo coordinado fue detenido en Jalisco, Diego “N”, presidente municipal de Tequila, Jalisco. También fueron detenidos tres servidores públicos más del ayuntamiento: el Director de Seguridad Pública, el Director de Catastro y Predial y el Director de Obras Públicas". Todo en el marco de la estrategia antiextorsión.