
En el inicio de 2026, México enfrenta un desafío de salud pública que pocos esperaban volver a ver con tanta fuerza: el sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa que en décadas pasadas se pensaba casi erradicada gracias a la vacunación masiva. Sin embargo, ha resurgido con fuerza y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias, familias y sectores educativos de todo el país.
El virus se ha propagado por las 32 entidades federativas, con miles de personas contagiadas y, por primera vez este año, un fallecimiento confirmado asociado a la enfermedad. Esta nota explora en un lenguaje claro y humano qué está ocurriendo con el sarampión en México, por qué es tan preocupante, cuáles son los síntomas, cómo se previene y qué puedes hacer para protegerte.
¿Qué es el sarampión y cómo se transmite?
El sarampión es una enfermedad viral extremadamente contagiosa causada por el virus del sarampión, que se propaga fácilmente a través de las gotículas respiratorias cuando una persona infectada tose, estornuda o habla.
Se caracteriza por un brote cutáneo de color rojizo, fiebre alta, tos, secreción nasal y ojos rojos, entre otros signos. La transmisión del virus puede ocurrir incluso antes de que aparezcan los síntomas visibles, lo que facilita los contagios en comunidades con baja cobertura de vacunación.
Durante enero de 2026, la Secretaría de Salud federal confirmó la primera muerte causada por sarampión en México, registrada en el estado de Michoacán, en el marco de un brote que comenzó a intensificarse a finales de 2025 y continúa en aumento.
En conjunto con datos de vigilancia epidemiológica, se han contabilizado miles de contagios en todo el territorio nacional, con estados como Chihuahua, Jalisco, Chiapas, Guerrero y la Ciudad de México entre los más afectados.
¿Qué pasa si ya tengo vacuna de sarampión y me la vuelvo a poner?
Recibir una dosis extra de la vacuna contra el sarampión (triple vírica o MMR) si ya eres inmuneno causa daño alguno. El cuerpo simplemente no necesitará la protección adicional, por lo que no conlleva riesgos significativos para la salud, ni efectos secundarios graves más allá de reacciones locales.
Asimismo, cabe señalar que reaplicarse la vacuna es seguro y no genera una sobredosis de inmunidad. En casos de duda sobre el estado de inmunidad, los médicos a menudo recomiendan aplicar la vacuna de todos modos, ya que es preferible a no estar protegido.
¿Tiene efectos secundarios aplicarse la vacuna contra el sarampión?
Al igual que con cualquier vacuna, pueden aparecer molestias pasajeras como dolor, enrojecimiento en el lugar de la inyección o fiebre leve.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del sarampión?
Entre los signos más habituales se encuentran:
- Fiebre alta que puede superar los 39 °C
- Tos persistente y secreción nasal
- Ojos rojos y llorosos (conjuntivitis)
- Pequeñas manchas blancas dentro de la boca (manchas de Koplik)
- Erupción cutánea rojiza que suele iniciarse en la cara y extenderse al resto del cuerpo
Estos síntomas suelen aparecer entre 7 y 14 días después de la exposición al virus, y pueden complicarse en personas con sistemas inmunitarios debilitados, especialmente en menores de edad, personas adultas mayores o quienes no han recibido la vacuna.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una alerta epidemiológica ante el aumento significativo de casos de sarampión en México y otros países de la región. El organismo advierte que sin un control efectivo, México podría perder su estatus de país libre de sarampión, un logro sanitario de décadas.
¿Quiénes deben vacunarse de inmediato para prevenir contagio por sarampión?
La vacunación continúa siendo la herramienta más eficaz para prevenir el sarampión y evitar su propagación.
Las autoridades sanitarias recuerdan que niñas y niños deben recibir la vacuna triple viral, incluida en el esquema nacional de vacunación, la cual protege contra sarampión, rubéola y parotiditis desde edades tempranas.
Sin embargo, la protección no se limita a la infancia. Adolescentes y adultos que no cuentan con la vacuna.
En resumen, no es necesario revacunarse si se tiene la certeza de haber recibido las dosis previas, pero hacerlo es inofensivo.