Al frente del cargo que ostetó hasta ayer, Marx Arriaga detonó denuncias por cobros obligados a personal bajo su cargo como una suerte de cuotas para promover las corrientes políticas que enarbola y que impulsó abiertamente como contenidos de los libros de texto.
El tema, que ya es investigado por el Órgano Interno de Control de la SEP, es parte del motivo de la destitución de acuerdo con denuncias que incluso han llegado al radio y la televisión.
Los ex colaboradores de Arriaga han hecho público que tenían que entregar parte de su salario para financiar actividades y giras vinculadas a proyectos de activismo, situación que algunos calificaron como un “moche revolucionario”.
“Sady Loaiza (colaboradora de Arriaga) nos quitaba un mes de salario para poder entrar y justificaba que era para las giras revolucionarias de Marx Arriaga”, señalan los quejosos.
Un detonante final del despido fue el hecho de que Arriaga plasmó en textos educativos la peculiar forma de entender la educación. Arriaga es un activista de izquierda bastante añejada (básicamente con creencias del siglo pasado) que nunca creyó en derechos de nueva generación.
Arriaga elaboró materiales en los que la historia mexicana se ciñe sólo a los hombres, excluyendo a las mujeres; así, en un millar de personajes notables a destacar, sólo incluyó a una decena de mujeres, algo que choca directamente con la visión propuesta por la Presidenta Sheinbaum.
Cabe señalar que durante la conferencia de este día, Arriaga intentó hacer aparecer su destitución como un ataque a un proyecto educativo. En realidad Arriaga pudo tener ese puesto, para el que especialistas siempre expresaron que no estaba capacitado, gracias a su cercanía con Beatriz Gutiérrez Muller, la esposa de López Obrador.