
Aunque muchas personas asocian el sarampión con la erupción cutánea, especialistas advierten que el primer indicio verdaderamente distintivo no está en la piel, sino dentro de la boca. Se trata de las manchas de Koplik, pequeños puntos blanquecinos que aparecen en la mucosa oral y suelen durar alrededor de un día antes de que surja el sarpullido.
Este detalle clínico es clave porque permite sospechar la enfermedad incluso cuando los síntomas todavía se parecen a los de una infección respiratoria común.
¿Por qué identificar este síntoma es tan importante?
Las manchas de Koplik son consideradas un rasgo característico del sarampión y ayudan a diferenciarlo de padecimientos como la influenza o la COVID-19, donde no suelen presentarse lesiones en la boca con estas características.
¿Cómo inicia el sarampión y por qué puede confundirse?
En sus primeros días, el cuadro suele parecer una gripe fuerte:
- Fiebre moderada o alta
- Escurrimiento nasal
- Malestar general
- Ojos irritados o llorosos
Estos síntomas pueden durar varios días antes de que aparezcan las manchas de Koplik y, posteriormente, el sarpullido que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo.
Esta evolución progresiva es la razón principal por la que muchas personas lo confunden con otros virus respiratorios en la etapa inicial.
Diferencias clave entre el COVID-19, la influenza y el sarampión
Identificar el sarampión a tiempo es fundamental, sobre todo en contextos donde circulan distintos virus. Algunas pistas útiles incluyen:
- Sarampión: presencia de manchas de Koplik y erupción que avanza de la cara hacia el cuerpo
- Influenza: síntomas respiratorios intensos sin lesiones bucales ni exantema típico
- COVID-19: puede incluir dolor de garganta, tos o pérdida del olfato, pero no suele generar manchas en la boca ni el patrón clásico de sarpullido
Reconocer estas diferencias facilita buscar atención médica oportuna y limitar la propagación del virus.
La importancia de la detección temprana
El sarampión es altamente contagioso y puede transmitirse incluso antes de que aparezca el sarpullido, por lo que identificar los signos iniciales resulta esencial para evitar brotes.
Las autoridades sanitarias subrayan que la vacunación sigue siendo la medida más efectiva para prevenir complicaciones y reducir la transmisión comunitaria.