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Testimonios y capturas revelan que empleados del Monte de Piedad utilizan grupos privados de Facebook para burlarse e insultar a clientes. La polémica crece en medio de la huelga y la crisis de confianza

Empleados del Nacional Monte de Piedad bajo la lupa: chats privados en Facebook exhiben burlas y desprecio hacia clientes en plena crisis

Conversaciones de grupos en Facebook de empleados del Nacional Monte de Piedad
Conversaciones de grupos en Facebook de empleados del Nacional Monte de Piedad Fotoarte: La Crónica

Mientras miles de familias esperan recuperar sus pertenencias empeñadas y enfrentan retrasos, refrendos acumulados y sucursales cerradas por la huelga, una nueva arista del conflicto comienza a indignar aún más a los usuarios: trabajadores del Monte de Piedad estarían utilizando grupos privados de Facebook para burlarse, insultar y descalificar a los propios clientes.

Capturas de pantalla, testimonios anónimos y publicaciones compartidas por afectados revelan un patrón preocupante: comentarios donde se ridiculiza a personas por empeñar objetos “de poco valor”, donde se desacredita a madres solteras que reclaman sus prendas o incluso se minimiza la situación económica de quienes dependen de la institución para salir de emergencias.

Chat privado de empleados en Monte de Piedad en Facebook
Chat privado de empleados en Monte de Piedad en Facebook Foto vía redes sociales
Chat privado de empleados en Monte de Piedad en Facebook
Chat privado de empleados en Monte de Piedad en Facebook Foto vía redes sociales

La escena resulta contradictoria. El Monte de Piedad nació históricamente como una institución de asistencia social. Su razón de ser siempre fue apoyar a quienes atraviesan una necesidad económica, no juzgarlos. Sin embargo, lo que ocurre en estos espacios digitales sugiere una fractura ética que va más allá del conflicto laboral.

Chat en el grupo de Facebook de empleados del Monte de Piedad
Chat en el grupo de Facebook de empleados del Monte de Piedad Captura de pantalla de redes sociales
Chat en el grupo de Facebook de empleados del Monte de Piedad
Chat en el grupo de Facebook de empleados del Monte de Piedad Captura de pantalla de redes sociales

De las calles a las redes sociales

Durante las últimas semanas, clientes afectados comenzaron a organizarse en redes sociales para intercambiar información sobre fechas de comercialización, prórrogas y posibles soluciones ante la huelga. En ese proceso, algunos usuarios se toparon con grupos cerrados presuntamente integrados por empleados sindicalizados, donde —según los testimonios— el tono dista mucho de la atención respetuosa que deberían brindar en ventanilla.

“Se burlan de la gente por empeñar cadenas delgadas o artículos sencillos”, relata una usuaria que pidió anonimato por miedo a represalias. “Dicen cosas como ‘eso no vale nada’, ‘que se pongan a trabajar’, o peor. Cuando uno reclama la situación de nuestros hijos o nuestras prendas, contestan con insultos”.

No se trata de casos aislados. Distintas fuentes coinciden en que los comentarios incluyen descalificaciones clasistas, mofas hacia personas que piden prórrogas o cuestionamientos a quienes dependen del dinero del empeño para cubrir gastos básicos.

Chat en el grupo de Facebook de empleados del Monte de Piedad
Chat en el grupo de Facebook de empleados del Monte de Piedad Captura de pantalla de redes sociales

Para muchos clientes, el empeño no es una transacción cualquiera. Es un último recurso.

Se empeña una cadena para pagar una consulta médica, una herramienta para completar la renta o un anillo para comprar útiles escolares. En ese contexto, descubrir que quienes reciben las prendas se burlan en privado genera enojo y sensación de humillación.

“La institución debería ser empática, no tratarte como si fueras menos”, explica otro afectado. “Primero te enfrentas a la huelga y a no poder recuperar tus cosas; luego te enteras de que te insultan en redes”.

Mientras el Monte de Piedad comunica mensajes de servicio y apoyo a la comunidad, los testimonios revelan una desconexión preocupante entre el discurso institucional y el comportamiento de parte del personal.

Grupo de Facebook de trabajadores del Monte de Piedad
Grupo de Facebook de trabajadores del Monte de Piedad Foto vía redes sociales

No todos los empleados participan en estas dinámicas. De hecho, varios trabajadores también han expresado inconformidad con la huelga y con la forma en que se maneja la situación interna. Pero el daño ya está hecho: basta un puñado de publicaciones ofensivas para manchar la percepción pública de toda la plantilla.

En redes sociales, los clientes ya comparten capturas, denuncias y llamados a boicot. La conversación digital crece y amenaza con convertirse en una crisis mayor.

Grupo de Facebook de trabajadores del Monte de Piedad
Grupo de Facebook de trabajadores del Monte de Piedad Foto vía redes sociales

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