El Mencho fue capturado, herido, en un sitio donde se encontraron lanzacohetes antiaéreos similares a los que, en 2015, le habían permitido escapar de un operativo policial. En aquella ocasión derribó un helicóptero militar.
Esta vez estaba igualmente preparado para un ataque desde el aire y para un ataque en el que intervineran vehículos blindados; para eliminar a unidades militares de este tipo, también tenía a su disposición, al momento de su captura, varios lanza cohetes muy efectivos contra tanques.
Con la información disponible hasta ahora, todo apunta a un operativo quirúrgico, terrestre, planeado a partir de información sobre dónde estaría más vulnerable el narco. El Ejército Mexicano habría recurrido así, no a la fuerza, sino a la inteligencia militar.
Violencia por un preso, no por un muerto
La violencia desatada en la mañana del domingo respondió, principalmente, al momento en el que El Mencho se creía capturado y asegurado por fuerzas de seguridad federales. Se estaba “incendiendo” el país a imagen y semejanza de como se incendió culiacán cuando el Ejército Mexicano capturó al Ratón Guzmán, hijo del Chapo.
Pero la violencia comenzó a decrecer en cuanto se confirmó que El Mencho estaba muerto.