
La nueva investigación comercial iniciada por Estados Unidos bajo la llamada sección 301 no representa, por ahora, una amenaza para el comercio entre México y su principal socio económico. Así lo dejó claro el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien explicó que la gran mayoría del intercambio bilateral permanece libre de aranceles.
Durante una explicación detallada sobre el proceso que impulsa Washington, el funcionario subrayó que alrededor del 85% del comercio entre México y Estados Unidos no está relacionado con la investigación en curso, lo que significa que continúa operando bajo las reglas del tratado comercial de América del Norte sin tarifas adicionales.
Investigación comercial de EU: ¿dde qué trata?
La investigación impulsada por Estados Unidos tiene como objetivo encontrar un nuevo sustento legal para su política arancelaria, luego de que la Suprema Corte de ese país invalidara una norma de emergencia que había sido utilizada para justificar ciertas tarifas comerciales.
En términos prácticos, explicó el secretario Marcelo Ebrard, el gobierno estadounidense busca regresar al esquema que existía antes del fallo judicial, utilizando ahora el mecanismo de la sección 301 para fundamentar legalmente futuras medidas comerciales.
En el proceso reciente se registró un cambio importante en el nivel de tarifas. Bajo la norma anterior, las importaciones que no cumplían con el tratado comercial enfrentaban aranceles de hasta 25%. Posteriormente, tras la resolución judicial y el uso de otro fundamento legal —el artículo 122— esas tarifas se redujeron a 10% con vigencia temporal de 150 días.
El nuevo procedimiento busca establecer las bases jurídicas que permitan mantener o redefinir ese esquema una vez que termine la vigencia de la medida provisional.
El mensaje central del gobierno mexicano es que la investigación no altera el núcleo del intercambio económico entre ambos países.
De acuerdo con Ebrard, el tratado comercial vigente sigue operando con normalidad, lo que mantiene libre de aranceles la mayor parte de las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense.
Desde la perspectiva del gobierno mexicano, la investigación no modifica ese panorama estructural. Por ello, el secretario señaló que no se prevé un impacto que genere preocupación en el conjunto del comercio exterior.