
En el contexto del foro de análisis “Reforma y futuro de la UNAM”, Hugo Casanova comentó a Crónica que este encuentro busca impulsar una transformación constante dentro de la Universidad Nacional, esto con el objeto de fortalecer su papel en la sociedad.
Casanova fue designado por el rector Leonardo Lomelí como coordinador de Reforma Institucional y Prospectiva Universitaria, una instancia que debe promover el estudio y análisis relacionados con los proyectos de transformación institucional de la máxima casa de estudios. Casanova señaló que la UNAM cuenta con un prestigio sólido, respaldado por décadas de formación académica, investigación y difusión cultural. No obstante, subrayó, la institución no debe conformarse con sus logros, sino que debe aspirar a mejorar continuamente. En ese sentido, explicó que el foro nace como una iniciativa para debatir ideas, analizar problemáticas y construir propuestas que permitan a la Universidad adaptarse a los cambios actuales.
También enfatizó que la UNAM no busca competir con otras universidades, sino contribuir a elevar la calidad de todo el sistema educativo superior en México. Afirmó que es necesario que tanto las instituciones públicas como privadas mantengan altos niveles de exigencia académica para responder a las necesidades del país.
Durante la segunda ponencia Universidad, Colegialidad y gobernanza, la rectora de la UAM Xochimilco y también profesora-investigadora de dicha casa de estudios, avaló implícitamente lo dicho por Casanova, María Angélica Buendía Espinosa resaltó que, en efecto, en la Universidad Autónoma Metropolitana siempre se contempla lo que sucede en la UNAM como un referente obligado. Señaló que, en muchos temas, todas las universidades tienen que afrontar la relación con el gobierno, la discusión sobre sus formas internas de gobierno, entre otras.
Buendía añadió que tanto UNAM como UAM se dedican no solo a la producción de conocimiento y formación de personas, sino que también son espacios dedicados a la creación pública y construcción de ciudadanía.
Señaló que las universidades públicas son el referente institucional y cultural donde la sociedad tiene la posibilidad de repensar el futuro como universidades y como país parte de un entorno muy complicado.
Durante el foro participaron especialistas como Ambrosio Velazco, María Guadalupe Romero y John Ackerman, entre otros, quienes abordaron distintos temas relacionados con la reforma universitaria, la democracia interna y la relación entre universidad y sociedad.
En las mesas de análisis se destacó que la universidad debe ser un espacio donde se fomente el pensamiento crítico y el debate fundamentado. Se señaló que la comunidad universitaria tiene la responsabilidad de discutir ideas con base en argumentos sólidos, promoviendo el análisis profundo de los problemas nacionales.
Buendía, abordó el tema de las formas de gobierno de las universidades y señaló que si bien el tema de la educación superior siempre ha estado en el foco de su interés como investigadora, ahora lo puede ver como funcionaria de la unidad Xochimilco de la UAM.
Incluso refirió que escuchó atentamente la participación de estudiantes durante este foro (fueron invitados varios de ellos como ponentes) e indicó que ciertamente hay un problema cuando se trata de conseguir que la vida colegiada no derive en grupos con posiciones irreconciliables, “cualquier decisión a situación a veces no logra poner por encima de nuestras diferencias personales o de grupo y que por encima de ello aparezca el proyecto universitario”.
Se explicó la importancia de los órganos colegiados en la toma de decisiones, así como la participación de estudiantes, docentes e investigadores en estos procesos. Esta dinámica, señalaron, permite fortalecer la transparencia, la representación y la legitimidad dentro de la institución.
Además, se discutieron recientes cambios en los mecanismos de participación universitaria, como la inclusión de distintos sectores en la designación de autoridades, lo que busca generar un mayor equilibrio y una visión más integral de la universidad. También se resaltó la necesidad de incrementar la participación de la comunidad en estos procesos, ya que aún existe desconocimiento sobre su funcionamiento.
En sus intervenciones, los ponentes coincidieron en que la universidad debe mantenerse como un espacio crítico.
Alejandro Chanona, Director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, destacó que las universidades públicas deberán avanzar hacia modelos de gobernanza más colaborativa, o sea, combinar la tradición colegiada con formas modernas de gestión académica y administrativa con el fin de preservar el carácter deliberativo y garantizar la implementación de decisiones institucionales. Por lo que precisó que los órganos colegiados son y deben seguir siendo espacios privilegiados para la reflexión colectiva.
Sin embargo, continuó, es necesario que las universidades revisen con responsabilidad aquellos modelos democráticos que haya que replicar, pues solo mediante una gobernanza participativa transparente, en un mediano plazo la universidad pública podrá cumplir plenamente su misión social de generar conocimiento, formar ciudadanas y ciudadanos, críticos y contribuir al desarrollo democrático.
En su intervención, Melisa Cervantes, parte del Consejo Universitario, habló desde la visión de los estudiantes y su casi nula participación en la vida democrática de la Universidad, que se ve obstaculizada por la falta de mecanismos adecuados de comunicación institucional.
Por lo que la egresada de la UNAM, propuso la incorporación en el estatuto general de criterios claros de la integración de comisiones que garanticen el equilibrio de las áreas de conocimiento.
La participación del doctor Imanol Ordorika, el viejo activista del Consejo Estudiantil Universitario de 1987 y que hoy es investigador de la Universidad Nacional, estuvo marcada por el cuestionamiento a la situación que guarda la máxima casa de estudios desde los baños hasta el equipo de investigación en prestigiosos centros de la UNAM.
“Somos una comunidad de casi medio millón de personas en donde la gran mayoría está en malas condiciones; hay un crisis pedagógica brutal que la pandemia profundizó; nuestros estudiantes en el bachillerato prefieren ir a los programas remediales del intersemestral que ir a clases…
¿Los profesores son malos? ¡No!, los alumnos son malos, ¡no!”, señaló. Y dijo que la Universidad es profundamente conservadora, un argumento que ya manejaba desde 1987 .