La Cámara de Diputados conmemoró, como parte de su sesión ordinaria el natalicio de Benito Juárez García, primer y único Presidente de México indígena -a la fecha-, en la que se recordó el legado de su trabajo político en favor de derechos humanos y no discriminación, principios que forjaron la República mexicana y que carecían de posturas y decisiones partidistas.
Por el PAN, el diputado Alfonso Rubalcava comentó que Juárez no nació en el poder, nació en la pobreza, en el olvido, en un México donde millones no tenían voz ni oportunidades. Era un niño indígena que no hablaba español, en un país que no estaba hecho para él y aun así llegó a ser presidente. Esa historia no es sólo admirable, esa historia es profundamente democrática porque nos recuerda que cuando un país cree en la igualdad, cuando construye instituciones y respeta la ley, el origen deja de ser destino.
“Juárez no representa un gobierno, no demuestra cuando todo está en calma, se demuestra cuando está en riesgo. Las leyes de reforma no fueron sólo cambios legales, fueron decisiones valientes para desmontar privilegios, para separar poderes, para construir un Estado que respondiera a todos y no a unos cuantos. Juárez entendía algo fundamental, que el poder cuando no tiene límites deja de servir al pueblo y empieza a servirse de él.”
El panista advirtió que esta fecha no sólo recuerda el nacimiento de Benito Juárez, sino el significado profundo de la República, porque Juárez no nació en el poder. Nació en la pobreza, en el olvido, en un México donde millones no tenían voz ni oportunidades. Era un niño indígena que no hablaba español, en un país que no estaba hecho para él y aun así llegó a ser Presidente. Esa historia no es sólo admirable, esa historia es profundamente democrática porque recuerda también que cuando un país cree en la igualdad, cuando construye instituciones y respeta la ley, el origen deja de ser destino.
“Juárez no representa un gobierno, no representa una ideología en particular, Juárez representa algo mucho más grande, representa a la República y por eso es importante decirlo con claridad: su legado no es la concentración del poder, es su límite; no es la imposición, es la legalidad; no es el capricho, es el respeto a las instituciones.”
José Alfonso Rubalcava resaltó que Benito Juárez gobernó en uno de los momentos más difíciles de nuestra historia: con guerra civil, invasión extranjera, un país dividido. Era el contexto perfecto para justificar decisiones autoritarias, para romper las reglas y para concentrar el poder, pero hizo lo contrario, defendió la ley, defendió la República, defendió la idea de que ningún poder está por encima de las instituciones.
El legislador señaló que la democracia no se demuestra cuando todo está en calma, se demuestra cuando está en riesgo. Las leyes de reforma no fueron sólo cambios legales, fueron decisiones valientes para desmontar privilegios, para separar poderes, para construir un Estado que respondiera a todos y no a unos cuantos. Juárez entendía algo fundamental, que el poder cuando no tiene límites deja de servir al pueblo y empieza a servirse de él.
Diputados de todas las bandas enfatizaron que la máxima del “Benemérito de las Américas ‘El respeto al derecho ajeno es la paz”, no es una frase para los monumentos, es una advertencia para el poder y para los que hoy están en el poder, porque cuando se deja de respetar la ley, cuando se deja de respetar la pluralidad, cuando se deja de respetar a quienes piensan distinto lo que se rompe no es el debate, lo que se rompe es la democracia”, dijo.