
Han pasado casi 12 años desde que el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) durante administración de Enrique Peña Nieto en 2024, generó un debate que vuelve a encenderse con fuerza. Los números, los tiempos proyectados y los avances que tenía la obra evidenció interrogantes, tales como si habría sido más barata y rápida la construcción del extinto proyecto que el AIFA.
Cuando el proyecto fue cancelado en 2018, el NAIM era una obra en construcción con avances significativos que estaba en manos de arquitecto mexicano Fernando Romero y del británico Norman Foster, ganador del Premio Pritzker. De acuerdo con estimaciones retomadas en distintos análisis y reportes, el aeropuerto de Texcoco habría podido inaugurarse entre 2022 y 2023, es decir, prácticamente en el mismo periodo en el que entró en operación el AIFA.
El NAIM tendría una ubicación simbólica, pues en medio de lo que era el mítico lago de Texcoco se erigiría la constricción con forma de una X visible desde el cielo, en referencia a la palabra “México” y un círculo al centro que reprensetaría un sol. Asimismo, en los extremos, las vías de acceso estarían inspiradas en serpientes. En general, la obra sería la representación del escudo nacional. Sin embargo, nada de eso sucedió.
¿Fue viable la cancelación del NAIM?
La decisión de dicha cancelación ocurrió tras una consulta pública impulsada por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Este hecho frenó una obra que ya contaba con inversión millonaria y contratos en marcha.
Uno de los argumentos centrales para cancelar el NAIM fue su costo. Sin embargo, análisis posteriores han señalado que el panorama es más complejo de lo que parece, ya que el costo total del NAIM, considerando su avance y proyección final, podría haber resultado competitivo frente al gasto total que implicó su cancelación y la construcción del AIFA.
Por otro lado, también es importante señalar que la cancelación también implicó un gasto significativo, ya que algunos de los costos que se debieron subsanar fueron indemnizaciones, recompra de bonos, liquidación de contratos y obras inconclusas, el costo de abandonar Texcoco terminó siendo millonario y polémico.
Por si fuera poco, también se debe tomar en cuenta la inversión inicial para ‘echar a andar’ la constricción del AIFA.
AIFA: en operación, pero con retos
Tras la cancelación del NAIM, el gobierno apostó por construir el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles en Santa Lucía.
Este aeropuerto fue presentado como más económico ymás rápido de construir. El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles fue inaugurado en marzo de 2022, como una de las obras insignia del gobierno federal de André Manuel López Obrador.
Hoy opera vuelos nacionales e internacionales, pero enfrenta desafíos claros, como es el tema de la conectividad limitada en comparación con el AICM, ya que al ubicarse en el municipio de Tecámac, Estado de México, muchas personas de CDMX y otros puntos de la República deben trasladarse hasta ese punto que muchos califican de dificial acceso.
Por otra parte, debido a este último aspecto desde su inauguración y hasta en meses recientes han tenido una menor demanda de pasajeros. Po lo cual se desprende la necesidad de infraestructura complementaria, como transporte más directo y accesos.
Aunque ha ido creciendo gradualmente, su consolidación sigue en proceso.
NAIM: un proyecto a otra escala
En este punto, cabe mencionar la contraparte, es decir, el NAIM, el cual no solo era un aeropuerto más. Era un megaproyecto diseñado para posicionar a México como hub global.
Algunas de las características que lo hacían único era la mayor capacidad de pasajeros que podía recibir desde su fase inicial, ello se debe, en gran medida, en su diseño para expansión a largo plazo y una infraestructura pensada para saturación futura del sistema aeroportuario.
En contraste, el AIFA forma parte de un sistema aeroportuario metropolitano que comparte operaciones con el AICM y Toluca.
Más allá de la comparación técnica, el fondo del asunto es político y estratégico. Es decir, la cancelación del NAIM fue una decisión basada en el combate a la corrupción, ya que AMLo acusaba múltiples irreguralidades en el proceso de constricción del NAIM, asimismo, establecía que habría una reducción de costos y un cambio de modelo de infraestructura.
¿Qué habría pasado si el NAIM seguía?
Aunque la respuesta podría ser incierta, aquí es donde el debate se vuelve más interesante.
De no haberse cancelado, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México podría estar ya en operación o en fase avanzada en una ubicación que centralizara más los vuelos nacionales e internacionales.
Asimismo,quizo hubiese tenido mayor capacidad desde el inicio. Pero también habría implicado mayores costos de construcción y desafíos técnicos.