
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a través de la Subsecretaría de Biodiversidad y Restauración Ambiental, informaron que una familia de lobos mexicanos, integrada por dos adultos y dos crías de ocho meses, arribaron a la Sierra Madre Occidental, en Durango, como parte del proyecto de reintroducción del lobo en la región; su llegada marca el segundo movimiento hacia el nuevo sitio ubicado en la comunidad forestal El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, donde se desarrolla un plan de recuperación respaldado por varias instituciones mexicanas y estadounidenses.
Días antes, el 13 de marzo, ya se había realizado un primer traslado con cuatro ejemplares, lo que abrió camino para seguir reforzando la presencia de esta especie que en algún momento llegó a extinguirse en vida silvestre dentro del país. Con la suma de esta nueva familia, las autoridades destacan que se amplía la diversidad genética y se fortalecen las dinámicas poblacionales dentro de la zona donde habitarán.
Antes de moverlos, los animales pasaron por revisiones sanitarias exhaustivas. Posteriormente fueron llevados a un área de preliberación donde permanecerán por un tiempo bajo observación para facilitar su adaptación al entorno natural antes de ser liberados por completo.
Una vez que estén en libertad, su seguimiento se hará principalmente mediante radiocollares satelitales y recorridos en campo por parte de personal especializado. Esta combinación permite actuar rápido en caso de detectar cualquier riesgo y aplicar medidas que garanticen su supervivencia.
El programa de recuperación del lobo mexicano es resultado de décadas de colaboración. Desde los años setenta, México y Estados Unidos trabajan de manera conjunta para regresar a esta especie a su hábitat. Hoy participan instituciones como la Semarnat, Profepa, Conanp, la UAM, la UNAM, el Gobierno de Durango y organismos estadounidenses como Arizona Game and Fish Department, New Mexico Department of Game and Fish y el U.S. Fish and Wildlife Service, además del apoyo de la comunidad de El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, quienes han sido clave para que estos lobos vuelvan a los ecosistemas de la Sierra Madre Occidental.