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El impacto ambiental puede prolongarse más de dos años

Fallas de mantenimiento, detrás de más de la mitad de incidentes petroleros

Contaminación por hidrocarburos

Detrás de los derrames y emergencias en la industria petrolera hay un factor que se repite: la falta de mantenimiento, donde al menos el 50% de los incidentes en este sector derivan por fallas relacionadas con mantenimiento deficiente, de acuerdo con especialistas de Fracttal, empresa enfocada en mantenimiento predictivo.

La ausencia de supervisión preventiva favorece problemas como corrosión, microfisuras y puntos de tensión en oleoductos y equipos, condiciones que, tarde o temprano, derivan en fugas y accidentes con alto costo ambiental y económico.

Datos de Petróleos Mexicanos (Pemex), revelan que en 2023 la empresa sólo cumplió con el 57.1% de las acciones de mantenimiento previstas para sus refinerías, en gran medida por limitaciones presupuestarias.

En medio de este contexto, la versión oficial sobre recientes episodios de contaminación —presentada el 26 de marzo— apunta a tres posibles fuentes: un vertimiento ilegal de un buque en las inmediaciones de Coatzacoalcos, emanaciones naturales a cinco millas de ese puerto y filtraciones naturales de hidrocarburos (chapopoteras) en la zona de Cantarell, a 60 millas de Ciudad del Carmen, Campeche.

Según las autoridades, esta última fuente habría sido la principal responsable del volumen contaminante, al registrar un aumento en su flujo durante el último mes. Como respuesta, se desplegaron barreras marinas, drones submarinos y equipos de buzos para descartar fallas estructurales en plataformas cercanas.

Las labores de contención ya reflejan la magnitud del problema: se han recolectado cerca de 900 toneladas de hidrocarburo y se han limpiado 223 kilómetros de playa, además de mantener vigilancia en más de 600 kilómetros de costa en Veracruz, Tabasco, Campeche y Tamaulipas.

Sin embargo, contener el daño es sólo el inicio. Tomás Allen, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de Fracttal, advirtió que, aunque un derrame puede controlarse en cuestión de semanas, la limpieza y remediación ambiental —especialmente en zonas complejas como manglares— puede extenderse hasta por dos años.

“El costo de no prevenir es mucho mayor que el de mantenimiento”, subrayó. En ese sentido, insistió en que el mantenimiento predictivo, apoyado en tecnologías como sensores, drones y análisis de datos, puede reducir significativamente tanto los tiempos de inactividad como los riesgos ambientales.

El mensaje es claro: en la industria petrolera, esperar a que ocurra la falla no sólo resulta más caro, sino también más dañino. Y los efectos, como muestran los datos, pueden durar mucho más que el propio derrame.

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