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A tres meses del derrame de Pemex, aún muchas respuestas pendientes

Derrame de hidrocarburos en el Golfo de México

Durante la última semana de marzo, la Organización sin Fines de Lucro, Greenpeace, difundió una imagen satelital que muestra una gran mancha negra en el Golfo de México cercana a las costas de Tabasco, Campeche y Veracruz, donde afirmaban que en la zona que había generado un derrame de hidrocarburos de tal magnitud que había alcanzado una expansión de hasta 630 kilómetros, provocando graves efectos en los ecosistemas marinos y para las poblaciones cercanas.

De inmediato, la Semarnat difundió un comunicado desmintiendo esta versión con un estudio elaborado por Conabio en la que se afirma que dicha imagen “presentaba características compatibles con una representación gráfica superpuesta sobre un mapa base, más que con una escena satelital original o un producto geoespacial técnico trazable”, generando incredulidad sobre la realidad de lo que acontece en el Golfo al quitarle gran parte de su credibilidad a este tipo de organizaciones dedicadas al cuidado medioambiental.

Días después, un conjunto de estas organizaciones publicaron un comunicado afirmando que el derrame de hidrocarburos se había generado a inicios de febrero en torno a un oleoducto de Pemex de 36 pulgadas de diámetro, generando un esparcimiento que para el 13 de febrero alcanzaba casi 300 kilómetros cuadrados de longitud que intento ser contenido sin éxito, sin embargo hasta ese momento, las declaraciones del gobierno federal eran muy distintas.

Primera versión oficial

Solo cuando el daño ya no podía esconderse bajo el tapete, aparecieron ante el reflector las autoridades federales; para abordar el problema la Presidenta Claudia Sheinbaum ordenó la conformación del Grupo Interinstitucional integrado por la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Energía (Sener), la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), Petróleos Mexicanos (Pemex), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

La primera aparición pública de este equipo fue el 26 de marzo en las instalaciones de la Semarnat, donde la mayoría de las explicaciones quedaron a cargo del Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina, institución encargada de administrar el Plan Nacional de Contingencia para Derrames de Hidrocarburos y Sustancias Nocivas Potencialmente Peligrosas en las Zonas Marinas Mexicanas.

En dicha comparecencia ante los medios de comunicación, se informó que derivado de un modelado técnico y científico, seguimiento satelital, análisis oceanográfico y monitoreo de corrientes marinas y vientos, se detectaron tres fuentes de emanación de hidrocarburos que habrían sido la causa de este derrame:

El vertimiento ilegal de un buque, cuya investigación quedaría a cargo de los descubrimientos del observatorio ambiental permanente en el Golfo de México, y quienes resulten responsables del suceso responderían ante la Fiscalía General de la República.

Las otras dos causas identificadas fueron las chapopoteras en las inmediaciones de Coatzacoalcos y en las inmediaciones del Complejo Cantarell.

Sin embargo, tras la realización de una investigación exhaustiva a cargo del grupo científico interinstitucional, encabezado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, se confirmó que el derrame ocurrió por una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas de Pemex ubicado en Abkatún cuyo material fue posteriormente dispersado e intemperizado por la dinámica marina.

A través de 70 imágenes de satélite, el grupo de científicos corroboró que la mancha de combustible en el mar se movió desde el punto del derrame por acción de las corrientes marinas, afectando costas y playas, aunque hoy estas áreas se encuentran limpias en general.

El entonces Director de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla informó que se descubrieron una serie de irregularidades dentro de la dependencia por ocultamiento del suceso, que ocasionaron la baja de tres funcionarios, además se amplió la denuncia interpuesta ante la FGR por la responsabilidad del caso y se reportó ante la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.

Rodríguez Padilla aseguró que la pérdida de integridad mecánica y la reparación de un oleoducto, no fueron informadas al director ni tampoco a los altos mandos de la empresa, además de que la fuga e hidrocarburos fue negada sistemáticamente por las áreas operativas, especialmente en marzo cuando comenzaron a llegar arribazones de petróleo a las costas del Golfo de México.

De esta forma se confirmaron las primeras versiones del caso emitidas por ONGs que habían sido desacreditadas contundentemente.

A un mes del deslinde de responsabilidades, Víctor Rodríguez Padilla anunció su renuncia como Director de Pemex, dejando el cargo a Juan Carlos Carpio, con el fin de volver a la vida académica. Incluso la Presidenta Claudia Sheinbaum informó que al asumir el cargo, Rodríguez Padilla expresó su intención de no permanecer los 6 años al frente de la institución.

Para resarcir el daño, el Grupo Interinstitucional ha emprendido una serie de medidas como el despliegue de 3 mil 365 elementos, con apoyo de 25 buques y embarcaciones, 48 vehículos, 9 aeronaves, drones aéreos y submarinos, así como la instalación de 5 mil 100 metros de barreras de contención instaladas para evitar que la mancha de hidrocarburo continúe expandiéndose.

De igual forma se ha dado atención a 48 playas, logrando la recolección de aproximadamente 915 toneladas de residuos compuestos por hidrocarburo mezclado con arena, palizada y sargazo. Se brindó atención especial a manglares, lagunas costeras, 9 Áreas Naturales Protegidas, sitios Ramsar, campamentos tortugueros y ecosistemas arrecifales, dónde se confirmó que no se registró la muerte masiva de ninguna especie ni daños importantes a los ecosistemas.

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