
Desde el Monumento a la Revolución, en la Alcaldía Cuautémoc, la presidenta Claudia Sheinbaum rindió su Segundo Informe de Gobierno, en el que no solo repasó avances y proyectos de su administración, sino que apuntó con claridad el tono político que marcará su gestión: el contraste directo con el pasado y una narrativa que coloca a la llamada Cuarta Transformación como un punto de ruptura.
En medio de cifras, logros y promesas, hubo frases que no pasaron desapercibidas. Algunas resonaron como posicionamientos políticos; otras, como dardos directos contra gobiernos anteriores, específicamente contra los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón. Pero una en particular encendió el debate nacional y reactivó la confrontación entre oficialismo y oposición en este evento que ella misma denominó “Rendición de cuentas. Honestidad, resultados y amor al pueblo y a la patria”
“Ese fue el narcogobierno”, la diatriba contra Calderón y Fox
La declaración más contundente del informe llegó cuando Sheinbaum se refirió a administraciones pasadas como un “narcogobierno”, en alusión directa a los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Ernesto Zedillo.
El contexto de esta afirmación no es menor. La presidenta buscó establecer una línea narrativa clara sobre los problemas actuales de seguridad no surgieron de forma aislada, ni a partir del periodo en el que inició el mandato de la Cuarta Transformación, sino que son consecuencia de decisiones acumuladas durante décadas por parte de los gobiernos de derecha.
Con esta frase, Sheinbaum no solo criticó estrategias pasadas, sino que intentó fijar en la memoria colectiva los daños colaterales que hoy, sin duda, repercutieron en la generación de violencia a partir del combate al crimen organizado en México.
“La verdadera obra cumbre (de Fox), fue el fraude electoral del 2006 que llevó a la presidencia al espurio de Felipe Calderón, que llenó al país de muerte de sangre con la fallida guerra contra el narco, en la que la alianza con un cártel de la droga fue demostrada con creces. Ese fue el narcogobierno”, sentenció Sheinbaum durante su discurso.
“No se puede olvidar el pasado”
Otra de las ideas centrales del discurso fue la insistencia en no dejar atrás lo ocurrido en sexenios anteriores.
Sheinbaum enfatizó que entender el presente implica revisar el pasado, particularmente en temas como seguridad, desigualdad y corrupción. Bajo esta lógica, su administración se presenta como una respuesta estructural a esos problemas.
El mensaje dejó entrever su inteción de evitar que el debate público se limite al presente inmediato y, en cambio, se mantenga anclado en una comparación constante con administraciones anteriores.
“Monsiváis decía que la verdadera doctrina del conservadurismo, es la hipocresía y en efecto, son hipócritas. No olvidemos nunca que fueron 36 años de gobiernos neoliberales, que entregaron la riqueza del pueblo y de la nación a unos cuantos”, señaló.
“Tenían la puerta abierta, planeaban y operaban en el territorio. No olvidemos el operativo Rápido y Furioso que permitió la entrada de miles de armas de alto poder, con el pretexto de localizar a los grupos delictivos y que acabó en la pérdida de vidas de estadounidenses y de mexicanos”, añañdió en su discurso.

“Estamos construyendo un país distinto”
En contraste con las críticas al pasado, la presidenta también reforzó el discurso de continuidad del proyecto político que representa.
Sheinbaum aseguró que su gobierno avanza en la construcción de un país con mayor justicia social, menor desigualdad y nuevas políticas públicas enfocadas en bienestar.
Esta frase fungió como una reafirmación ideológica en la cual está gestionando su administración. Es la base del mensaje que busca consolidar la legitimidad de su administración frente a las críticas de miembros de la oposición.
“Lo digo con orgullo, México tiene hoy un gobierno honesto y comprometido con el bienestar”, dijo Sheinbaum en alución a las acciones de su gobierno.
“Nosotros no hacemos la guerra como en el pasado, nosotros construimos paz con justicia”
En materia de seguridad, Sheinbaum marcó distancia con estrategias anteriores, particularmente aquellas basadas en el uso intensivo de la fuerza.
Aunque sin mencionarlo directamente en cada momento, el contraste apunta a la llamada “guerra contra el narcotráfico” impulsada durante el sexenio de Felipe Calderón.
El contexto de esta declaración refuerza la narrativa de que la actual administración apuesta por una estrategia distinta, centrada en atención a las causas, programas sociales y reconstrucción del tejido social.
“La lucha contra la delincuencia organizada es una responsabilidad compartida por todos los Estados. Pero esa lucha no puede ser excusa para debilitar principios fundamentales del derecho internacional, como la no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos”, expuso.

“No regresará el modelo neoliberal”: continuidad absoluta de la 4T
Otro de los ejes centrales del informe fue la defensa del proyecto político iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Sheinbaum reiteró que no habrá regreso al modelo neoliberal y aseguró que su administración continuará fortaleciendo programas sociales, inversión pública y políticas enfocadas en combatir desigualdad.
El mensaje busca enviar estabilidad a la base política del oficialismo y reforzar la idea de continuidad entre ambos gobiernos.
La presidenta destacó que los programas de bienestar continúan expandiéndose y aseguró que el objetivo es consolidar un modelo económico con mayor distribución social.
La presidenta recordó el triunfo electoral de 2024 como un momento histórico para el país y destacó el respaldo popular obtenido por la Cuarta Transformación.
El discurso estuvo lleno de referencias a soberanía, justicia social y transformación política, elementos que siguen funcionando como base del movimiento oficialista.
