Nacional

​El mensaje de Claudia Sheinbaum a las y los mexicanos el domingo pasado no tiene precedente

Sheinbaum llama a la Unidad para frenar el injerencismo de la ultraderecha

Claudia Sheinbaum

Fue un llamado urgente a la unidad nacional y una alerta máxima para salir a las plazas públicas a defender al país ante la coyuntura más crítica con Washington de nuestra historia reciente.

​Las circunstancias son completamente inéditas, por eso la presidenta convocó a formar un frente común para frenar la brutal campaña mediática y política lanzada por la ultraderecha internacional, comandada por la Casa Blanca, y que cuenta con la complicidad de los vende patrias de la derecha local, dispuestos a todo con tal de recuperar sus privilegios perdidos.

​Una embestida de esta magnitud no se había visto en la era moderna contra México.

Estamos ante la reacción furiosa de un imperio en crisis, decidido a robar de manera descarada los recursos estratégicos de toda América Latina.

​La ofensiva se concentra con saña en Cuba, México, Colombia y Brasil. Son, precisamente, los países más progresistas de la región; los únicos que no se han mantenido sumisos a las exigencias de Washington.

​El brazo ejecutor de este saqueo es la ultraderecha global, operada con recursos multimillonarios por la administración Trump, para desestabilizar a la Cuarta Transformación y tratar de descarrilar a la presidenta de México.

​La mandataria resaltó que la inédita solicitud de extradición de 10 funcionarios y exfuncionarios ---un gobernador en funciones--- sin presentar pruebas y acompañada de una ola de infodemia que asocia el narcotráfico con el terrorismo, no es más que una intención de normalizar el intervencionismo de Estados Unidos para debilitar al Estado mexicano.

​Este mensaje sitúa a la desinformación no como un mero disenso político, sino como un vector de guerra psicológica orientado a vulnerar nuestra autonomía.

Pero ya sabemos que detrás de toda esa Infodemia, lo que EUA quiere es nuestros recursos naturales: el litio, las tierras raras, el petróleo y los minerales más preciados.

​El tono de la postura presidencial frente al vecino país del norte fue tajante al delimitar las reglas de la relación bilateral.

Sheinbaum puntualizó que para disminuir la violencia es indispensable detener el tráfico ilegal de armas hacia México y que el gobierno estadounidense atienda el gravísimo problema de consumo de drogas en su territorio.

No olvidemos que, por ejemplo, el fentanilo se inventó, se fabrica legalmente en EUA, se recetó y distribuyó como inocuo a millones de estadounidenses y ahora los culpables de traficar lo son los cárteles mexicanos, un invento de los propios gringos. Pero los verdaderos culpables siguen intocables y fabricando veneno.

​“Cooperación no significa subordinación; colaboración no significa sometimiento”, sentenció la mandataria desde el Monumento a la Revolución, durante el informe masivo para conmemorar los dos años de su triunfo electoral.

​Ante una plaza colmada, la presidenta exhibió la hipocresía del conservadurismo y la actitud entreguista de la derecha mexicana, acusándola de promover presiones extranjeras y abrir las puertas a las agencias externas, replicando el modelo de despojo del pasado.

Víctor Hugo Romo

​Ante esta ofensiva, la respuesta de la jefa del Ejecutivo no fue la parálisis, sino una convocatoria directa a la movilización popular.

Instó al pueblo despierto y organizado a realizar asambleas informativas y repartir volantes y periódicos para concientizar de que “la patria no se vende, la patria se ama y se defiende”.

​La resolución del discurso trascendió las fronteras ideológicas al apelar a un Pacto por la dignidad nacional por encima de los desacuerdos internos:

“Podemos tener diferencias, pero hay algo en que todas y todos deberíamos estar de acuerdo: en México decidimos todas y todos los mexicanos”.

​La denuncia de Sheinbaum deja claro que la soberanía ya no solo se disputa en las aduanas o en la diplomacia, ahora también en la resistencia social frente a las narrativas que pretenden doblegar la independencia nacional.

Es responsabilidad de todos que la ultraderecha, internacional y nacional, no nos vuelva a saquear jamás.

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