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Cerca de 45 mil espectadores acudieron al Estadio Cuauhtémoc para disfrutar del partido de futbol España vs Perú

Entre cánticos, banderas y dudas sobre la seguridad: así viven aficionados poblanos y extranjeros el camino de México rumbo al Mundial 2026

España vs Perú Cuartoscuro (Mireya Novo)

Las inmediaciones del estadio Cuauhtémoc comenzaron a transformarse desde varias horas antes del silbatazo inicial. Conforme avanzaba la tarde, las calles se fueron llenando de familias completas, grupos de amigos y aficionados que caminaban con paso apresurado para no perderse ningún detalle del encuentro amistoso que forma parte del ambiente previo a la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Entre el mar de personas destacaban las camisetas rojas y azules de la selección española. Algunos llevaban banderas sobre los hombros, otros portaban bufandas y sombreros alusivos a sus equipos favoritos. También había quienes aprovecharon la ocasión para vestir la camiseta de la Selección Mexicana, convencidos de que cada partido disputado en territorio nacional representa un adelanto de la gran fiesta futbolística que se vivirá el próximo año.

La escena era una mezcla de idiomas, acentos y culturas. A un costado de los accesos, padres tomaban fotografías a sus hijos mientras vendedores ambulantes ofrecían comida, bebidas y artículos deportivos. El aroma de los antojitos se mezclaba con los cánticos de los aficionados que comenzaban a hacerse escuchar desde distintos puntos de la explanada.

De acuerdo con las estimaciones, cerca de 45 mil espectadores acudieron al inmueble poblano para disfrutar del encuentro. Muchos provenían de distintos municipios del estado, mientras que otros llegaron desde entidades vecinas. También destacaba la presencia de visitantes extranjeros que decidieron adelantar su viaje a México para vivir parte del ambiente que acompañará al Mundial de 2026.

Sin embargo, entre la emoción por el futbol apareció un tema que inevitablemente acompaña las conversaciones sobre México de cara a la justa mundialista: la seguridad.

Mientras los aficionados avanzaban hacia las puertas del estadio, se les preguntó qué percepción tienen del país y si consideran que México está preparado para recibir a millones de visitantes durante el evento deportivo más importante del planeta.

Las respuestas fueron tan variadas como los rostros presentes en la multitud.

Algunos admitieron que conocían poco sobre la situación nacional. Otros reconocieron haber escuchado noticias relacionadas con violencia, inseguridad y conflictos sociales. También hubo quienes afirmaron que esas preocupaciones no influyeron en su decisión de viajar.

Uno de ellos fue un visitante originario de China que acudió acompañado por su familia. Aunque se mostró emocionado por asistir al partido, confesó que antes de emprender el viaje existieron momentos de incertidumbre.

“Habíamos visto noticias sobre problemas de seguridad y por un momento pensamos en no venir. Cuando vimos imágenes del caos en algunas zonas del centro nos preocupamos. Incluso hablamos de perder los boletos, pero mi hijo tenía mucha ilusión de conocer México y asistir a un partido. Al final decidimos venir y hasta ahora hemos sido bien recibidos”, relató mientras observaba a los aficionados ingresar al estadio.

A pocos metros de él se encontraba Javier Sáez, un aficionado español que viajó desde Madrid aprovechando unas vacaciones por América. Con una bandera de España doblada sobre el brazo y una bebida en la mano, observaba el movimiento de los asistentes mientras reflexionaba sobre la imagen que México proyecta en el extranjero.

Para él, el país cuenta con todas las condiciones para ofrecer una gran Copa del Mundo, aunque considera que la seguridad será uno de los principales desafíos para las autoridades.

“Se nota que la gente es muy amable y que existe una pasión enorme por el fútbol, pero siendo sincero, sí preocupa lo que se escucha desde Europa. Las noticias sobre violencia o desapariciones llegan constantemente y eso genera incertidumbre. Si México quiere dar la mejor imagen durante el Mundial, la seguridad tendrá que ser una prioridad absoluta. Uno viene con ilusión, pero también con cierta cautela”, comentó.

Javier aseguró que antes de viajar consultó recomendaciones de seguridad y revisó información sobre las ciudades que visitaría. Aunque hasta el momento no ha tenido ninguna experiencia negativa, considera que muchos turistas extranjeros llegan con dudas derivadas de la información que consumen desde sus países de origen.

“Cuando uno habla de México en España casi siempre aparecen dos temas: la cultura y la inseguridad. Es una pena porque hay muchísimas cosas positivas que mostrar. El Mundial puede ser una oportunidad para cambiar parte de esa percepción”, añadió.

No muy lejos de ahí, la visión era completamente distinta.

Pedro Quispe, visitante peruano originario de Lima, observaba con tranquilidad el ambiente festivo mientras esperaba encontrarse con unos amigos para ingresar al estadio. Para él, las noticias sobre inseguridad forman parte de una realidad compartida por varios países latinoamericanos y no representan un factor determinante al momento de viajar.

“He escuchado cosas sobre la inseguridad, claro, pero la verdad no es algo que me quite el sueño. En todos los países pasan cosas y uno tampoco puede vivir preocupado todo el tiempo. Yo vine por el fútbol, por conocer la ciudad y pasarla bien. Hasta ahora me he sentido tranquilo y la gente ha sido muy amable conmigo”, señaló.

Incluso bromeó al asegurar que muchas veces las noticias muestran una realidad más alarmante de la que experimentan los viajeros.

“Si uno se guiara únicamente por lo que aparece en televisión, probablemente no saldría nunca de casa. Hay que tomar precauciones como en cualquier lugar, pero también disfrutar de la experiencia”, agregó entre risas.

Mientras tanto, entre los aficionados poblanos predominaba el orgullo de recibir eventos internacionales y formar parte de la ruta que llevará a México hacia la Copa del Mundo. Algunos aseguraban que el país cuenta con la infraestructura necesaria para recibir a miles de visitantes, aunque reconocían que existen pendientes importantes en materia de movilidad y seguridad.

Conforme avanzaban los minutos, las conversaciones comenzaron a ser sustituidas por cánticos. Desde distintos puntos de la explanada se escuchaban porras, tambores y gritos de apoyo. Los vendedores apresuraban sus últimas ventas antes del inicio del partido y las filas en los accesos avanzaban poco a poco.

Por un momento, las preocupaciones sobre la situación del país parecieron quedar suspendidas en el aire. La emoción por el futbol tomó el control de la escena.

Dentro y fuera del estadio, miles de personas compartían una misma pasión sin importar su nacionalidad. Españoles, mexicanos, chinos, peruanos y aficionados de otros lugares coincidían en un mismo espacio unidos por el deporte.

Y aunque las opiniones sobre la seguridad de México fueron distintas, todos coincidieron en algo: el país tiene una oportunidad única frente al mundo.

Cuando finalmente se abrieron paso los primeros acordes del himno previo al encuentro y las tribunas comenzaron a rugir, la fiesta futbolera se apoderó por completo del estadio Cuauhtémoc.

Las preocupaciones no desaparecieron. Las dudas tampoco. Pero durante noventa minutos quedaron relegadas a un segundo plano.

Porque en una tarde poblana marcada por los colores, las banderas y la expectativa mundialista, el futbol volvió a demostrar su capacidad para reunir a miles de personas alrededor de una misma ilusión: la cuenta regresiva hacia el Mundial de 2026.

La Crónica de Hoy 2026

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