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Brooke Rollins, titular del Departamento de Agricultura estadounidense, señaló que redes de tráfico ilegal de ganado por grupos criminales facilitaron las condiciones para que la plaga avance desde Centroamérica a través de México

EU culpa a cárteles mexicanos por expansión del gusano barrenador

Autoridades de EU ven al crimen organizado detrás de la expansión del gusano barrenador en su territorio (ganaderia.com)

Tensión por plaga — La titular del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Brooke Rollins, dijo que los cárteles mexicanos están detrás de la expansión del gusano barrenador mediante el tráfico ilegal de reses y los flujos irregulares de ganado que cruza de México hacia Estados Unidos, lo que ha provocado el avance de la plaga, con cinco casos detectados hasta ahora, entre ellos un perro.

Las declaraciones de la funcionaria estadounidense se registran horas después de que la dependencia a su cargo, confirmara nuevos casos del gusano barrenador en Texas y Nuevo México, situación que encendió alertas sanitarias en el sector ganadero.

La funcionaria acusó que recientemente fue detectado en Texas el primer caso con la presencia de la plaga en una res afectada, algo que no se había detectado desde la década de 1960.

Brooke Rollins apuntó que el gobierno de Donald Trump había anticipado el riesgo a que se sucediera esto por causa del movimiento irregular de ganado que procede de Centroamérica y que cruza hacia EU a través de México.

La titular de Agricultura estadounidense señala que las redes de tráfico ilegal de ganado por parte de grupos criminales facilitaron las condiciones para que la plaga avance hacia EU.

ANTECEDENTE

Hasta ahora hay cinco casos confirmados: tres terneros y una cabra en Texas, y un perro en el condado de Lea, Nuevo México. El perro, que el Departamento de Agricultura reportó inicialmente como un caso de Texas, vive en Nuevo México y fue reclasificado como el primero en ese estado.

De acuerdo con la titular de Agricultura, los dos primeros casos fueron detectados la semana pasada en terneros a sólo unos kilómetros de distancia, ambos en el sur de Texas. Otro caso más se reportó el pasado 8 de junio en un ternero en el condado de La Salle, al suroeste de San Antonio, y en una cabra en el condado de Gillespie, al oeste de Austin. En todos los casos las autoridades han establecido una zona de cuarentena de 20 kilómetros para tratar de frenar el avance de esta plaga.

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