Nacional

En México, ONGs y académicos advierten del crecimiento en la incorporación de menores al sicariato a través de Tik Tok; mientras que en EU, West Point ya ubica a la plataforma como un recurso empleado por organizaciones terroristas para captar capital humano. Hoy entre 30 mil y 75 mil menores forman parte de organizaciones criminales, alertan ONGs

Reclutamiento de niños y adolescentes en TikTok; ya en manuales contraterrorismo de EU

Imágenes de menores portando armas y participando de la apología del narco brotan en TikTok, X e Instagram

En un país donde tres de cada diez personas tienen entre cero y diecisiete años el reclutamiento probado de niños y adolescentes por parte de organizaciones criminales, como los cárteles de la droga, representa un problema de capital importancia. En tiempos recientes el hampa localizó la veta dorada de la juventud, en sus estratos nativos digitales (centennial y alfa), y fagocitó satisfactoriamente los recovecos digitales en los que se refugia para acceder a ella en aras de nutrir un ejército criminal de reserva que hacia 2019 agrupaba a 30 mil menores insertos en las filas de la delincuencia organizada, de acuerdo con datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). No obstante, algunos años antes organizaciones como la Fundación Cauce Ciudadano fueron más allá del conservadurismo de datos y estimaron que esta cifra podría afincarse en los 75 mil niños, niñas y adolescentes, de entre los cuales existirían al menos unos 21 mil casos relacionados de homicidio doloso y más de 7 mil desapariciones, esto último según lo describe Reinserta en su estudio Niñas, niños y adolescentes reclutados por la delincuencia organizada.

TIKTOK Y EL CONSUMO LIGERO

Diversos departamentos e institutos de investigación consagrados a estudios criminológicos y de inteligencia militar, tanto en América Latina ( la Universidad Militar de Colombia) como en Estados Unidos (West Point), han llamado la atención sobre el papel de TikTok en la conformación de identidades culturales ancladas en la apología del narcotráfico, catalizada por la rápida y viral normalización de discursos tabú que finalmente se yerguen tótems gracias al formato empleado por la plataforma (de video corto, efímero, simple y atractivo) y a la escasa regulación de sus contenidos. En este sentido, acusan que la espontánea y masiva proliferación de cuentas aparentemente gestionadas por usuarios inmersos en el trasiego de drogas, o al menos volcados a glorificar y difundir el lujoso y osado estilo de vida -aunque reservado solo a sus mandos- que acarrean los dividendos de esta lucrativa economía ilícita, han contribuido sobremanera a que las audiencias jóvenes, blanco demográfico de estas plataformas, desarrollen una suerte de “consumo ligero”, es decir, acrítico y aspiracional, de la narcocultura y el complejo andamiaje simbólico y estético que la acompaña, lo que finalmente invita a la joven psique a desdibujar la violencia y el sufrimiento que subyacen a la actividad criminal.

TikTok permite a juventudes en contextos vulnerables, y de limitada movilidad social, interactuar lo mismo con noticias y actualizaciones sobre el narcotráfico que con los despliegues de derroche, bonanza, poder y adrenalina de sus hacedores. A través de la aprehensión de mitos como el del ‘narco benefactor’ o el outlaw venido a más desde la marginalidad, el consumidor llega incluso a legitimar los actos del sicario o el narcotraficante y a disculpar la ilegalidad que les enmarca, es esta una peligrosa sopa primigenia que le lleva a considerar ese modus vivendi como una alternativa viable para escalar socialmente y alcanzar ciertas mieles de otro modo asequibles tan sólo en espacio de generaciones atadas a formas honestas y ‘correctas’ de ganarse la vida.

TikTok asiste al narco en la formación de la próxima generación de sicarios.

DEL SCROLL AL JALE

Las perspectivas únicas del submundo criminal que ofrecen redes sociales permisivas como TikTok permitieron la configuración de un ecosistema digital en el que colindan e interactúan múltiples condiciones existenciales y dinámicas juveniles de todo tipo, la cultura narco se infiltra en lo mainstream y hace parte, poco a poco y en razón de algoritmos, de la cultura popular. Este fenómeno, adicionado a la insensibilización de los jóvenes hacia a las consecuencias reales de la empresa narcotraficante, posibilita que el crimen organizado despliegue anzuelos, tretas y ofertas de empleo, configurando así un potencial banco digital de reclutamiento de dilatados alcances.

Recientemente el Colegio de México, a través de su Seminario sobre Violencia y Paz, emitió un informe en el que indicó que, aunque el Gobierno Federal obtuvo pruebas de que varias de las jóvenes víctimas del Rancho Izaguirre, campo de adiestramiento y exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación, fueron contactadas y reclutadas a través de TikTok, el hallazgo catalizó el desmantelamiento de únicamente 39 cuentas dedicadas a este fin; “No estamos haciendo realmente nada al respecto”, apuntó en consecuencia Rodrigo Peña, director del seminario.

A decir del estudio, TikTok, en sus laxas configuraciones actuales, asiste al narco en la formación de la próxima generación de sicarios. En razón de ello los investigadores participantes lograron identificar, mediante el análisis de una vasta muestra de contenidos disponibles en la plataforma, lo que nombraron “tres relatos de reclutamiento digital”. El primero de estos relatos, “enrolarse en lo criminal” se conforma de videos en los que explícitamente se invita al usuario a incorporarse al cártel, de acuerdo con los autores del informe, este contenido recurre a mostrar un “espacio deseable”, postales de camionetas de lujo blindadas que atraviesan la sierra y patrullan al son de corridos y hurras de las huestes armadas que llevan a cuestas; se busca persuadir al joven al otro lado de la pantalla a buscar la identificación con este grey, apelan a su deseo de pertenencia y a la necesidad de construir una identidad. “El crimen organizado se presenta no sólo como opción laboral, sino como identidad y prestigio”.

Al segundo relato, el seminario dio el nombre de “conexión emocional”. Sin invitaciones explícitas, el contenido exhibe todo el poderío que el capital simbólico de la narcocultura es capaz de conjurar: armas, autos de lujo, joyas, dinero, narcocorridos, fiestas y desmesura, hibris en una palabra. Estos videos pretenden anular la racionalidad del individuo y desordenar sus afectos por medio de la incitación del deseo y la aspiración. El gancho lo demuestran los comentarios. Reacciones del tipo “Te envié DM”, “info”, “jalo” o “¿Cómo entro?”, demuestran que los usuarios buscaron un contacto ulterior con quien gestiona dicho contenido en aras de emplearse y con suerte acceder a tales recompensas.

“Bélico” es el mote asignado al último relato descrito en el informe del Colmex, el contenido alude directamente al rol activo del sicariato, hombres y mujeres jóvenes que aparecen a cuadro portando equipo táctico, peinando los montes, en tareas de vigilancia y hasta en combate. Niños y adolescentes que son retratados llevando consigo armas de todo tipo y calibre, chalecos antibalas, parches que les adhieren a unidades y roles específicos, envían saludos a camaradas y amenazas a sus enemigos, se asignan un nom de guerre y firman con él mensajes del tipo vive rápido, muere joven.

Existen al menos 30 mil menores insertos en las filas de la delincuencia organizada, de acuerdo con datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México

EL SICARIATO Y LA MUJER

En el boom que los relatos fílmicos del sicariato han tenido en redes sociales ha sido posible advertir el rol activo de cada vez más mujeres, muchas de ellas menores y adolescentes, en las filas armadas de los cárteles de la droga. Donde antes se confinaba a la mujer en tareas de corte administrativo o logístico, hoy se les asigna a puestos de halconeo, vigilancia y choque.

Este cambio en el rol de las agentes del narco, del escritorio, la bodega o el laboratorio hacia la operatividad en campo, incrementa el riesgo de que las jóvenes involucradas padezcan tipos de violencia a las que probablemente no estaban expuestas con anterioridad. Como sus pares masculinos, las sicarias son susceptibles de sufrir muertes violentas fruto del enfrentamiento con grupos rivales, desapariciones y secuestros, pero resultan más vulnerables ante ataques y vejaciones de índole sexual y a ser víctimas de trata de personas.

Sicaria perteneciente al CJNG

EN EL MANUAL DE WEST POINT

A partir del ataque de Hamás contra Israel, el 7 de octubre de 2023, el Centro de Lucha contra el Terrorismo de West Point, es decir, la academia militar de los Estados Unidos, incluyó a TikTok en el largo listado de plataformas de redes sociales que dado su alcance global sin restricciones, las bajas barreras de entrada y la posibilidad de anonimato se convierten “en entornos ideales para difundir propaganda, reclutar seguidores e intercambiar información operativa”, esto en manos de organizaciones terroristas.

Según explica el cuaderno de West Point titulado ¿De TiTok al terrorismo? el ataque de los islamistas sobre Israel desencadenó un alud de publicaciones en la plataforma destinadas a disfrazar mensajes radicales para captar la atención de las audiencias más jóvenes y nativas digitales con la intención de fomentar el surgimiento de ‘lobos solitarios’ en Europa. Y aunque el fenómeno no puede extrapolarse sin cambios ni matices a la realidad de México frente al narcorreclutamiento, la academia militar estadunidense fue enfática en apuntar que la capacidad de esta red social para utilizar videos cortos, memes y otras imágenes estilizadas para lograr una identificación cultural con ciertas audiencias no es explotada únicamente por organizaciones terroristas de oriente próximo.

“El crimen organizado se presenta no sólo como opción laboral, sino como identidad y prestigio”

Si bien el documento fue publicado por West Point en 2023, dos años antes de que la administración trumpista de Estados Unidos designara a los cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras, hoy día los grupos acusados en dicho cuaderno y el crimen organizado mexicano se encuentran bajo la misma categoría y varios de los hallazgos de la academia militar bien describen las estrategias del narco en TikTok, no sólo en cuanto al reclutamiento y a la difusión de símbolos, códigos y etología criminal, el narcocontenido también engloba lo que en el texto se denominan “módulos de aprendizaje electrónico”, una suerte de tutoriales que amalgaman desde metodologías de impresión 3D de armas, fabricación de bombas o la adaptación de drones bombarderos, todas empresas en las que, de hecho, sí incurren grupos como el CJNG y el Cártel de Sinaloa.

En un funesto epílogo, los autores del estudio del Colmex apuntan que en México el reclutamiento criminal no está titpificado como un delito, un detalle capaz de rendir al gobierno mexicano frente a un eventual reclamo de Estados Unidos en torno de este asunto, el de las redes, el narco y el terrorismo.

aa

Tendencias