
Pobladores de Santa María Chimalhuacán, Estado de México, Representados por la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, iniciaron un plantón este miércoles frente a la Secretaría de Gobernación exigiendo una solución al despojo de tierras, ahora pertenecientes al Lago de Texcoco que, acusan, sufrieron desde hace 40 años por parte del gobierno federal.
Los inconformes relatan que este caso inició hace más de 100 años, cuando sus antepasados compraron al gobierno en turno terrenos de la Ribera del Lago Texcoco, adquisiciones que sustentan con documentos de compra venta emitidos por la entonces Tesorería de la Nación.

El despojo inició cerca del año 1982 cuando las misma autoridades federales pidieron a los dueños de 4 mil 800 hectáreas que cedieran el 50 por ciento de sus terrenos para poner en marcha el llamado Plan Lago de Texcoco, mediante el cual se les prometió regresarlos con viviendas e infraestructura eléctrica, hidráulica y demás, sin embargo esto no ocurrió.
Detallan que a partir de entonces por decreto presidencial inició la ampliación del lago gracias a lo que los afectados consideran un engaño iniciado con el compromiso firmado ante los habitantes de Chimalhuacán por el vocal ejecutivo del gobierno federal, que en ese tiempo era el ingeniero Gerardo Cruzán García, ante el notario público en la notaría número uno de Texcoco.
Indignados, dispuestos a todo, como quien no tiene miedo a perder algo, los chimalhuaquenses instalaron sus primeras carpas y casas de campaña sobre Bucareli, a un lado del campamento trans, usando como distintivo banderas verdes, asegurando que no se irán hasta obtener respuesta por parte de la Secretaría de Gobernación, pues han acudido a otras dependencias en busca de respuesta y hasta ahora nadie les ha otorgado una ruta para la solución a su enigma territorial.
A minutos de su instalación afuera de la secretaría, elementos gubernamentales salieron a entablar un corto dialogo con ellos, únicamente para perfiles que se retiraran, ya que “la zona es insegura y no les conviene estar ahí”, prometiendo que una comisión se contactaría con sus representantes. Claramente no lograron disuadir décadas de inconformidad con simples palabras.
La traba burocrática
Aunque los descendientes de los compradores originales de los terrenos en pugna cuentan con documentos originales, se enfrentarán —si su manifestación hace suficiente eco dentro de Segob— a que muchos de ellos no cuentan con inscripción en el registro público de la propiedad.

Su respaldo está puesto en documentos de los últimos tenedores o el tracto sucesivo, algunos otros en testamentos que sus abuelos o padres lograron emitir, pero las autoridades se han mostrado dispuestas a ignorar cualquier derecho que les quede a los habitantes de Chimalhuacán sobre esas tierras que hoy han sido transformadas en el Parque Ecológico Lago de Texcoco, proyecto iniciado por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Relataron a Crónica que además, desde que el Lago de Texcoco fue declarado como Área Natural Protegida, y pasó a ser instalación de seguridad nacional con presencia de la Guardia Nacional, ni siquiera tienen acceso visitar la zona que siguen considerando como de su propiedad.

Su indignación crece al escuchar el discurso presidencial en el que se asegura estar de lado de los pueblos originarios pero que al pueblo de Chimalhuacán lo siguen tratando injustamente aun cuando esta administración prometía ser diferente.
“Vemos que a pueblos como los Yaqui en Sonora les regresaron parte de sus tierras, y qué bueno, nos da gusto por ellos, pero nosotros también somos un pueblo originario, y mire lo que están haciendo con nuestras tierras”.
Otra demanda que se suma a está manifestación, es que aseguran que los gobiernos estatatl y federal quieren ocupar otras 200 hectáreas que supuestamente les pertenecen para echar a andar un Polo de Bienestar sin tomar en cuenta su opinión.
Señalan que gracias a un oficio, tuvieron oportunidad de acceder a la zona del lago donde se están metiendo carros, de turismo camiones atracciones, para tratar de darle vida a este a este parque cuestión a la que aseguran no se oponen pero reclaman debería darse preferencia a su derecho sobre esa tierra que incluso, afirman, es utilizada para la recreación de funcionarios del gobierno.
Desde el despojo de estas tierras, padres, abuelos, y bisabuelos, han muerto con la esperanza de ver regresar los terrenos que fueron adquiridos hace más de 100 años.
“Por ahí me preguntaba una funcionaria ‘ bueno, y esas personas que compraron ¿dónde están?’, pues ya murieron, pero hoy estamos los sucesores. El pueblo está cansado y dependiendo la respuesta que haya si no, estamos dispuestos a romper ese lago ¿qué haríamos con eso?, pues provocar una verdadera intervención de que tiene el derecho”.