
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a poner sobre la mesa las declaraciones del exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien en una entrevista reciente aseguró que nunca tuvo pruebas para vincular al expresidente Andrés Manuel López Obrador con grupos del crimen organizado.
Durante su conferencia matutina, la mandataria retomó ese fragmento al responder preguntas sobre las diferencias entre lo dicho por el diplomático en la entrevista concedida a Jorge Ramos y lo que, presuntamente, aparece en un adelanto de su libro.
Entrevista
Sheinbaum recordó que, de acuerdo con la entrevista, Salazar afirmó que jamás contó con información que demostrara que López Obrador hubiera tenido acuerdos con el narcotráfico; además, destacó que el propio exembajador manifestó que mantiene respeto hacia el expresidente.
La mandataria señaló que la entrevista, difundida ampliamente en redes sociales, contrasta con los fragmentos publicados del libro de Salazar, el cual, según comentó, todavía no ha sido puesto a la venta y saldrá a finales de julio.
Durante el intercambio con la prensa también se mencionó la figura de un empresario al que Ken Salazar identifica en su libro como la fuente que le habría transmitido preocupaciones sobre el caso de Ismael “El Mayo” Zambada.
Sheinbaum dijo que, si se parte del supuesto de que esa versión fuera cierta, cada quien podrá sacar sus propias conclusiones sobre la identidad de esa persona, añadió que, por las características descritas, las posibilidades sobre quién podría tratarse son limitadas, aunque evitó mencionar algún nombre.
Detenciones durante el gobierno de López Obrador
Como parte de su argumento, la mandataria recordó que durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador fueron detenidos diversos integrantes del Cártel de Sinaloa.
Entre ellos mencionó la captura de Ovidio Guzmán y de otros personajes vinculados con esa organización criminal. Afirmó que esos resultados muestran que no existía protección desde el gobierno federal hacia ese grupo delictivo.
“No tiene ninguna base”
La presidenta sostuvo que las acusaciones que buscan relacionar al gobierno de López Obrador con el crimen organizado forman parte de una campaña negra.
Aseguró que esa estrategia ha sido impulsada con recursos para desacreditar tanto a la actual administración como al gobierno anterior.
“Campaña negra, campaña pagada, con mucho dinero para desacreditar a nuestro gobierno y al gobierno del presidente López Obrador, pero no tiene absolutamente ninguna base”, afirmó.
Finalmente, señaló que los resultados obtenidos en materia de seguridad son la mejor respuesta frente a ese tipo de señalamientos.