
“Na´gula binnizáa, narina dixhazaa” —en español “soy zapoteca y esta es mi lengua”— fueron las palabras con las que inició su discurso la guardiamarina Isla López Aquino, quien representó, orgullosa de sus raíces, a sus compañeros durante la ceremonia de graduación de la Escuela Naval Militar. El evento marcó un momento histórico ya que de los 211 egresados, 73 son mujeres, se trata de la cifra más alta de mujeres graduadas desde la fundación del plantel.
No se trató de una frase casual, sino de una en la lengua que aprendió desde niña; tampoco lo hizo para distinguirse del resto de sus compañeros, explicó, sino para recordar que “México siempre ha hablado con muchas voces”.
La joven detalló que durante los cuatro años de formación, marcados por madrugadas, entrenamientos, guardias, exámenes y momentos en los que el cansancio parecía superar las fuerzas, jamás olvidó sus raíces.
”Antes de convertirme en guardiamarina, antes de portar este uniforme y mucho antes de aprender el saludo naval, tuve una historia, una familia y unas raíces, como las tiene cada uno de mis compañeros", expresó .
También agradeció a sus instructores y mandos por la exigencia que se les requirió, pues con el paso del tiempo entendieron que, “cada corrección, cada enseñanza y cada reto tenían un solo propósito, formarnos para servir con honor”.
Especialmente dio las gracias a quienes nunca vistieron el uniforme, pero caminaron junto a ellos durante ese proceso: a las familias.

“Debajo de estas insignias seguimos siendo hijos de pescadores, hijos de campesinos, de maestros y de comerciantes; hijos de familias que trabajaron toda una vida para vernos llegar hasta aquí”, dijo frente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el titular de la Secretaría de Marina, Raymundo Morales Ángeles; el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch (quien apadrinó a la generación); la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle y cientos de familiares.
La joven guardiamarina aseguró que durante los cuatro años de estudio, comprendieron que el uniforme se gana con carácter, más que con esfuerzo físico y detalló parte de lo aprendido.
“Aprendimos que la disciplina no consiste solamente en cumplir órdenes, consiste en actuar correctamente, incluso cuando nadie nos observa; aprendimos que el liderazgo no comienza cuando alguien nos obedece, comienza cuando somos capaces de servir primero. Porque aquí descubrimos que el privilegio de portar este uniforme exige algo mucho mayor que valentía: exige integridad y ejemplo”, declaró.

Para finalizar, volvió a hablar en zapoteco y tradujo el significado de sus últimas palabras: “que el honor de México viva siempre en el corazón de su pueblo”.
La Universidad Naval evoluciona
Durante el evento, el almirante Raymundo Morales fue quien celebró que esta ceremonia marca un hito en la historia de la Escuela Naval Militar con la graduación de 73 mujeres de los 211 egresados; explicó que dicha generación está conformada por 170 oficiales del Cuerpo General, 27 de Infantería de Marina y 14 pilotos aeronavales.
También destacó que la Universidad Naval ha actualizado su modelo educativo para responder a los nuevos desafíos de seguridad, incorporando pensamiento crítico, interoperabilidad, ciberseguridad e inteligencia artificial, “una Armada que evoluciona potencia su capacidad de proteger a la nación”, afirmó.
Además aprovechó para recordar que la Heroica Escuela Naval Militar ha sido desde su origen un bastión de carácter y más allá de enseñar ciencias navales, navegación, ingeniería o táctica naval, las y los estudiantes aprenden a tomar decisiones bajo presión, a sostener la palabra empeñada, a anteponer el deber al interés personal y a comprender que el mando es antes que un privilegio una forma superior de responsabilidad.

“Cada uno de nuestros egresados representa años de disciplina, estudio, sacrificio y renuncias. Detrás de cada uniforme hay jornadas de instrucción, adiestramiento, exámenes, guardias, momentos de incertidumbre y la determinación de no rendirse cuando el cansancio parecía superar las fuerzas”.
En su mensaje pidió a los nuevos oficiales no dejar nunca de aprender y recordó que la disciplina vale más que la motivación.
“La motivación es pasajera, la disciplina es la que los levantará en la madrugada, la que los hará entrenar cuando nadie los observe y la que sostendrá su carácter cuando enfrenten la adversidad… México necesita jóvenes altamente preparados. De esta manera, nuestros marinos navales representan un activo estratégico de la nación”.
Ser marino de México es un privilegio
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reconoció a todas y todos los egresados, no sólo por los conocimientos adquiridos, sino por decidir servir a la nación; aseguró que más allá de recibir un grado militar o un sable, reciben la confianza de millones de mexicanos.
“Ustedes buscaron dedicar su vida a proteger a México y esa es una de las formas de tomar conciencia de nuestro papel en la historia. Es una de las decisiones más nobles y trascendentes que puede tomar una persona”, afirmó.
Para finalizar, la presidenta destacó que ser marino de México es un privilegio, ya que pertenecen a una institución cuya grandeza no está solo en su historia, sino en las mujeres y los hombres que generación, tras generación han decidido servir al pueblo con honor.
