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Durante los dos días de aplicación en León, Guanajuato se llenaron de chicos de distintos estados donde Para algunos, la prueba representa una segunda oportunidad; para otros, la posibilidad de convertirse en la primera persona de su familia en llegar a la universidad

Jóvenes enfrentan al examen de control para cumplir su sueño de entrar a la UNAM

Examen de control en León Guanajuato

Durante el 12 y 13 de agosto, el Hotel Real de Minas Poliforum, en León, se convirtió en uno de los puntos donde cientos de aspirantes volvieron a sentarse frente a una computadora para presentar el examen de control de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Desde temprano comenzaron a llegar jóvenes que, aunque tenían historias distintas, compartían algo: querían mantener abierta la posibilidad de estudiar en la máxima casa de estudios. Algunos eran de Guanajuato, mientras que otros llegaron desde Michoacán, Querétaro, Guadalajara, Aguascalientes y otros lugares para cumplir con la nueva evaluación.

Para varios, regresar al examen significó volver a estudiar, organizar un viaje y enfrentar otra vez los nervios de una prueba cuyo resultado puede definir si finalmente consiguen un lugar en la Universidad.

Dos días de exámenes en León

La primera jornada, el 12 de agosto, comenzó con aspirantes que llegaron desde diferentes estados. Hubo jóvenes procedentes de Michoacán, Querétaro y Guadalajara, además de estudiantes de distintos puntos de Guanajuato.

En el primer turno estaban convocados 736 aspirantes, pero 501 acudieron finalmente a realizar la evaluación. Dentro del Salón Presidente del hotel fueron colocadas largas filas de mesas con computadoras para realizar el examen digital presencial, bajo supervisión de personal de la UNAM.

La prueba estuvo integrada por 120 reactivos y los estudiantes tuvieron un máximo de tres horas para responderla.

Al día siguiente, el 13 de agosto, el movimiento comenzó desde las primeras horas de la mañana. Algunos jóvenes llegaron alrededor de las 7:00 horas para ingresar con tiempo, mientras otros continuaban llegando conforme se acercaba el inicio del primer turno.

A las 9:00 horas comenzó la aplicación. Nuevamente, los aspirantes ocuparon las mesas con computadoras dentro del mismo salón, aunque esta vez se pudieron observar más espacios vacíos y equipos que no fueron utilizados.

La mayoría de quienes acudieron durante esta segunda jornada eran de diferentes puntos de Guanajuato, pero también llegaron jóvenes de Aguascalientes, Querétaro y Michoacán.

Entre los aspirantes había algunos que tuvieron que llegar desde un día antes para descansar y estar presentes a tiempo. Otros viven actualmente en diferentes estados, pero tuvieron que regresar a Guanajuato porque ahí les correspondió presentar la evaluación.

Ser universitario es abrir camino en su familia

Más allá del examen, detrás de varios de los jóvenes que acudieron a León hay una expectativa que involucra también a sus familias.

En algunos casos, los aspirantes serían los primeros integrantes de su familia en llegar a la universidad. Para sus padres, por eso, la posibilidad de que sus hijos estudien en la UNAM representa algo más que conseguir una carrera.

Es el caso de Roberto, cuya familia espera que se convierta en la primera persona de su entorno en llegar a la universidad.

“Es la primera persona de mi familia que entraría a la universidad, no solamente a la UNAM sino a la universidad”, comentaron sus familiares.

A esa ilusión se suma el reconocimiento que tiene la institución. Para ellos, que Roberto pueda estudiar en la UNAM es una oportunidad que quieren verlo aprovechar, aun cuando el proceso de admisión terminó obligándolo a presentar nuevamente el examen.

La situación también ha generado frustración entre las familias. Después de recibir la noticia de que sus hijos habían sido seleccionados, ahora tuvieron que volver a pasar por la incertidumbre de una evaluación para demostrar sus conocimientos.

Esperanza de obtener un lugar en la UNAM

En el caso de Janet, la meta viene de varios años atrás. Su familia cuenta que desde la secundaria uno de sus sueños ha sido estudiar en la UNAM. Por eso, cuando llegó el momento de presentar nuevamente el examen, sus padres estuvieron dispuestos a respaldarla.

Incluso si la sede hubiera sido asignada en otro estado, su papá asegura que habrían buscado la manera de acompañarla.

“Como es el sueño de mi hija, yo creo que sí la hubiéramos apoyado en el sentido de ir hasta donde fuera”, explicó.

Para su familia, hacer el esfuerzo habría valido la pena con tal de verla alcanzar una meta que comenzó desde adolescente.

El hecho de que pudiera realizar el examen en León facilitó las cosas, pero también conocen las dificultades que enfrentaron otros aspirantes que recibieron sedes fuera de su lugar de residencia.

El apoyo familiar también tiene límites

No todas las familias tienen las mismas posibilidades para acompañar a sus hijos.

Otra de las aspirantes y sus familiares reconocieron sentirse frustrados y molestos por tener que repetir la evaluación. Sin embargo, consideraron una ventaja que la sede estuviera en León, porque trasladarse a otro estado habría representado un gasto difícil de asumir.

“La verdad sí, no creemos que hubiera ido a otro estado para hacer el examen. Es bastante gasto y pues la verdad no tenemos”, señalaron.

Así, para algunos jóvenes la nueva evaluación representa una oportunidad, pero también deja ver las diferencias entre las posibilidades de cada familia para acompañarlos en el proceso.

Padres que habrían hecho el esfuerzo

Los padres de Mauricio, por su parte, aseguran que habrían buscado la manera de apoyarlo si la sede hubiera sido en otro estado.

Incluso consideraban la posibilidad de que viajara solo si los costos de los boletos eran elevados. Su mamá explicó que, en cambio, la decisión sería distinta si se tratara de su hija menor, debido a las condiciones de seguridad que implicaría que una mujer viajara sola a otra entidad.

“Desafortunadamente, pues como él es hombre se puede ir solo hasta cualquier estado. Nosotros lo hubiéramos apoyado”, comentó.

En esta familia también existe un motivo especial para seguir adelante: Mauricio sería la primera persona de su familia en llegar a la universidad.

Por eso, detrás de su examen también está la expectativa de abrir un camino que ningún otro integrante de su familia había recorrido.

Una segunda carrera

Entre los aspirantes que llegaron a León también hubo historias diferentes.

Una joven viajó desde la Ciudad de México para acompañar a su novio, quien busca ingresar a la UNAM para estudiar una segunda carrera: Administración.

Él ya estudió Arquitectura en el Instituto Politécnico Nacional, pero mantiene el deseo de formar parte de la UNAM y ahora encontró una nueva oportunidad para intentarlo.

“Su sueño siempre fue entrar a la UNAM, así que esta es la oportunidad que tiene y no la quiso desaprovechar”, contó ella.

Por eso decidió acompañarlo hasta León, para que tuviera cerca a alguien conocido durante el proceso y pudiera sentirse respaldado entre tantos jóvenes que llegaron para presentar la misma evaluación.

Al terminar estos dos días de aplicación en León, quedó claro que detrás del examen de control no solo hay aciertos y resultados. Hay jóvenes que volvieron a estudiar, familias que los acompañaron y metas que, pese a la incertidumbre del proceso, todavía siguen

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