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Más ingresos tributarios, sin impuestos uevos, pero con eficiencia recaudatoria y fiscalización intensiva

Sorpresas en el paquete económico para 2027

Para el ámbito empresarial mexicano el mes de septiembre representa un momento para estar pendiente del paquete económico que el Ejecutivo Federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entrega a la Cámara de Diputados; pues con este documento se observan cuáles son las expectativas económicas que el gobierno federal tiene para el siguiente año.

En el ámbito tributario, el aspecto relevante es el hecho de que, en el paquete económico, es posible vislumbrar cuales son las inclusiones, modificaciones o derogaciones a las disposiciones fiscales que se proponen para el siguiente año calendario.

Desde hace algunos años, la inclusión de nuevos impuestos ha quedado de lado; y para 2027, no es la excepción, el paquete económico a presentarse el próximo 8 de septiembre de 2026 no prevé la creación de nuevos impuestos a las disposiciones fiscales mexicanas.

Hacienda reporta manejo sostenible de la deuda pública durante el segundo trimestre de 2026
Hacienda reporta manejo sostenible de la deuda pública durante el segundo trimestre de 2026

Lo anterior parecería ilógico si consideramos que las funciones del Estado se llevan a cabo primordialmente con el cobro de impuestos, pues es de ahí de donde el Ejecutivo Federal se allega de recursos para cumplir con sus funciones.

Sin embargo, para el caso de nuestro país, lo cierto es que la ausencia de nuevos impuestos ha sido cubierta con el endurecimiento de las disposiciones fiscales, así como el hecho de que las facultades de las autoridades tributarias cada vez se encuentran mucho más robustecidas.

Entonces, ¿Qué podemos esperar del paquete económico para 2027?

La SHCP contempla que los ingresos tributarios sigan en aumento y que potencialmente alcancen niveles históricos en cuanto a los puntos que estos representan del Producto Interno Bruto (PIB) al concentrar dos tercios de los ingresos de la Federación ante la aportación petrolera que se estima disminuirá.

Por tanto, considerando que no existirán nuevos impuestos y que tampoco se modificarán las tasas impositivas el crecimiento de los ingresos tributarios descansará en la eficiencia recaudatoria y en una fiscalización intensiva.

Los grandes rubros de recaudación se mantendrán en el mismo tenor del pasado reciente, ya que el Impuesto Sobre la Renta (ISR) seguirá siendo la principal fuente de captación impulsada por una de las fórmulas que más éxito han generado: la fiscalización a los grandes contribuyentes.

En segundo lugar, se encuentra el Impuesto al Valor Agregado (IVA); las proyecciones estiman que el consumo interno presente una reactivación. Asimismo, se prevé que el control a las devoluciones del referido impuesto se mantenga en el mismo ritmo que se ha observado en los últimos años y que potencialmente exista un control más rígido -sí, aún se puede más-.

En tercer lugar, se encuentra el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) el cual, tiene diversos componentes; por un lado, se encuentra la actualización a las cuotas a las gasolinas, tabacos y bebidas prevista en el Código Fiscal de la Federación (CFF) y, por otro lado, la disminución gradual de los estímulos fiscales a las gasolinas.

Para lograr las metas recaudatorias previstas, se identifican algunos pilares básicos que no necesariamente son novedosos, pero sí han representado un gran éxito para la administración tributaria.

En este sentido, una de las actividades que seguirán explotándose y que seguirá tomando forma a lo largo de los años, es la minería de datos sobre los Comprobantes Fiscales Digitales (CFDI), ya que esta herramienta detecta con gran facilidad discrepancias en la situación fiscal de los contribuyentes.

Por otro lado, es necesario mirar atrás y observar los grandes éxitos recaudatorios que la administración tributaria ha tenido en materia aduanera y de comercio exterior, el cual año con año se viene reforzando con reglas de carácter general y el uso de la tecnología.

No debemos olvidar, la eficiencia recaudatoria que representa la emisión de las cartas invitación, resulta claro que estos “pequeños” actos generan una recaudación a un muy bajo costo.

En el combate a la emisión de facturas es importante que los contribuyentes conozcan las reformas y disposiciones fiscales que se emiten para hacer frente a estas prácticas. Año tras año, estas medidas se modifican y fortalecen las sanciones para los contribuyentes que realizan operaciones con empresas que simulan transacciones y emiten facturas apócrifas.

En definitiva, a nivel tributario, no veremos cambios radicales a las disposiciones fiscales vigentes. Sin embargo, hay que mantener monitoreados un par de aspectos relevantes:

Las actualizaciones en las cuotas del IEPS que podrían generar presión sobre el precio de los combustibles, así como la posible ampliación de los estímulos fiscales en esta materia. En caso de que estas medidas se concreten, podrían registrarse incrementos en los precios de bienes y servicios.

La continuidad en las estrategias que han arrojado resultados recaudatorios al SAT como: las cartas invitación, la fiscalización a los grandes contribuyentes y las acciones para combatir la emisión de facturas falsas.

Conocer el camino que trazará el paquete económico nos permitirá anticiparnos para recibir al 2027.

*Análisis de especialistas del Colegio de la Contaduría Pública de México serán presentados a nuestros lectores. El autor es vicepresidente de la Comisión de Técnica de Auditoría Fiscal del Colegio de la Contaduría Pública de México. Contador público por la Universidad Iberoamericana, maestro en Finanzas por el ITESM y maestro en Administración por la UNAM; cuenta con certificaciones como contador público y profesional en tributación por el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP). Actualmente se desempeña como director de Impuestos en Pernod Ricard México.

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