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Más de 365 mil personas han sido registradas como desaparecidas en México desde 2000. Un análisis del RNPDNO revela que dos de cada tres fueron localizadas, aunque persisten profundas diferencias por sexo, edad y entidad. Los datos también muestran los grupos más vulnerables y los retos que enfrentan las familias buscadoras

Desapariciones forzadas en México: localizados

En el marco del Día Internacional de Víctimas de Desapariciones Forzadas, decenas de familias marcharon para exigir justicia por sus seres queridos y los +133 mil desaparecidos en el país en una manifestación que dio inicio en el Ángel de la Independencia y terminó en el Hemiciclo a Juárez.
Personas desaparecidas y localizadas en México (Graciela López Herrera/Cuartoscuro)

Entre 1976 y 1983, más de 30 mil personas fueron víctimas de desaparición forzada durante la dictadura militar en Argentina. Desde 1977, un grupo de madres de personas detenidas y desaparecidas por el régimen comenzó a reunirse en la Plaza de Mayo exigiendo información sobre sus hijos e hijas, además de pedir por el regreso con vida de los mismos. Este movimiento, conocido como las Madres de Plaza de Mayo, adquirió una rápida importancia y ha sido reconocido internacionalmente por su labor de búsqueda de las personas desaparecidas.

En México, en lo que va del presente siglo, han desaparecido más de 100 mil personas en un contexto marcado por la llamada guerra contra el narco y otras formas de violencia. Ante esta situación, varios colectivos de madres y familias buscadoras se han creado con el fin de encontrar a sus familiares desaparecidos, en respuesta a lo que consideran una falta de responsabilidad del Estado en las labores de búsqueda. Por ejemplo, Por ejemplo, en el informe de gobierno presentado el 1 de septiembre de este año, el tema de las personas desaparecidas no fue abordado, a pesar de que sí se destacó las mejoras en materia de seguridad.

Estos colectivos de madres y familias buscadoras, a través de su trabajo, han contribuido a encontrar con vida a más de mil desaparecidos, además de a otras tantas personas fallecidas, algunas de ellas en fosas clandestinas. Este hito resulta importante para las familias de las víctimas, brindándoles parcialmente información sobre lo ocurrido con sus seres queridos, aún cuando no haya claridad sobre las circunstancias de su desaparición y la identidad de los perpetradores.

En una entrada anterior analizamos el fenómeno de desapariciones forzadas en México, centrando la atención en las personas desaparecidas y no localizadas. En esta segunda parte, presentamos una descripción de los datos de personas que han sido localizadas tras su desaparición, y los contrastamos con los registros de personas que continúan en estado de desaparición.

Datos de personas localizadas

En México, la información sobre las personas desaparecidas es recabada por la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas y está recopilada en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). De acuerdo con estos datos, consultados a principios de agosto, desde el 1 de enero de 2000 hasta el 30 de junio de 2026, el número de registros de personas desaparecidas asciende a 365,024 personas. De este total, 121,631 personas permanecen desaparecidas y no localizadas, mientras que 243,393 fueron localizadas. Dentro de este segundo grupo, 21,172 personas, equivalentes al 8.7% de los casos, fueron localizadas sin vida, mientras que el 91.3% restante fueron localizadas con vida. Al desagregar estos datos por sexo, observamos aproximadamente el 85% de los hombres localizados fue encontrado con vida, mientras que entre las mujeres localizadas esta proporción asciende a aproximadamente 97%.

Es importante mencionar que los datos de RNPDNO no incluyen información detallada sobre las fechas de desaparición y localización de las personas. Esta limitación puede contribuir a explicar el hecho de que el número de personas desaparecidas y posteriormente localizadas es aproximadamente el doble del número de personas que permanecen desaparecidas. Es posible que parte de las personas localizadas haya sido encontrada durante el mismo año de su desaparición, mientras que otra corresponda a desapariciones ocurridas en años anteriores. Sin embargo, los datos de acceso público no nos permiten identificar estos patrones, ni analizar los tiempos transcurridos entre la desaparición y localización de los individuos.

La Figura 1 muestra la evolución en los últimos diez años del número de personas desaparecidas y posteriormente localizadas, al igual que de aquellas que permanecen desaparecidas. En ambos casos se observa una tendencia creciente a lo largo del periodo analizado. Mientras que en el 2015 se registraron cerca de 10 mil personas desaparecidas que posteriormente fueron localizadas, para el 2025 esta cifra aumentó a cerca de 25 mil personas. Por su parte, el número de personas desaparecidas y no localizadas aumentó de 5 mil personas a 12 mil personas durante el mismo periodo.

Personas desaparecidas y localizadas en México
Evaluación de desapariciones en México

Una inspección más detallada de los datos sugiere que, en promedio, el número de personas localizadas es el doble que el número de personas no localizados cada año. Sin embargo, hay una variación importante en la distribución geográfica de los dos grupos. En particular, en el periodo analizado, los estados de Tlaxcala y Jalisco concentraron la mayor cantidad de personas desaparecidas y no localizadas, mientras que el Estado de México fue la entidad federativa donde se concentró la mayor cantidad de personas desaparecidas y localizadas. No obstante, al considerar la proporción de personas localizadas respecto al total de personas registradas como desaparecidas en cada estado, Aguascalientes tiene la mayor proporción de localización entre los hombres (90%) y Yucatán entre las mujeres (99%). En contraste, Baja California presenta la menor proporción de localización para ambos sexos, con 22% para los hombres y 37% para las mujeres.

Por otra parte, los datos también sugieren que hay diferencias importantes en la proporción de personas localizadas de acuerdo con el sexo. Entre el total de mujeres desaparecidas, la proporción de víctimas que posteriormente fueron localizadas ronda el 80%, mientras que entre los hombres esta proporción no supera el 65%, como se observa en la Figura 2.

Personas desaparecidas y localizadas en México
Proporción de personas localizadas por sexo

Adicionalmente, como se describió en la entrada anterior, una gran parte de las personas desaparecidas y no localizadas son adolescentes, particularmente en el caso de las mujeres. Al analizar la proporción de personas localizadas según edad y sexo, los datos revelan variaciones importantes. Entre los menores de 10 años, la proporción de localización es cercana al 80% tanto para hombres, como para mujeres. Sin embargo, a partir de esta edad las tendencias por sexo divergen: aunque la proporción de personas localizadas disminuye con la edad entre hombres y mujeres, la caída es considerablemente más pronunciada entre los hombres, como se muestra en la Figura 3.

Proporción de personas localizadas por edad y sexo (internet)

Las mujeres adolescentes, aquellas entre 12 y 18 años, presentan las mayores proporciones de localización, con valores mayores al 90%. Sin embargo, a partir de los 18 años, la proporción de mujeres localizadas disminuye hasta situarse alrededor del 70% entre las mujeres de 30 años. Por su parte, la proporción de localización entre hombres adolescentes presenta valores entre 60 y 85%. No obstante, a partir de los 18 años, esta disminuye y continúa con una tendencia negativa hasta alcanzar aproximadamente 50% entre los hombres de 30 años.

Este patrón puede estar relacionado con el contexto de la guerra contra el narco, en el cual los hombres entre 15 y 40 años son los más vulnerables y propensos a ser víctimas de la violencia del crimen organizado. Investigaciones han mostrado que la mayoría de los hombres muertos por homicidio doloso se encuentran en este rango de edad. Bajo la misma lógica, se podría esperar que este grupo también presente mayores niveles de desaparición. En cuanto a las mujeres, las adolescentes entre 12 y 18 años son las que presentan mayor vulnerabilidad, según han identificado diferentes organizaciones como InSight Crime.

Los desafíos pendientes de la búsqueda

La información presentada describe los datos de las personas desaparecidas y localizadas disponibles en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Estos datos permiten realizar análisis por edad, sexo, y ubicación. Sin embargo, no permiten analizar con mayor detalle el fenómeno de las desapariciones, ya que no incluyen información sobre la fecha de localización o el tiempo que las personas estuvieron desaparecidas.

Los datos sugieren que el número de personas que han sido desaparecidas y posteriormente localizadas es aproximadamente el doble que aquellas que permanecen desaparecidas. Esto implica que aproximadamente dos tercios de las personas registradas como desaparecidas han sido posteriormente localizadas; sin embargo, cada año se siguen registrando numerosos casos de personas que permanecen sin localizar.

El análisis también revela diferencias importantes por sexo, edad y ubicación geográfica. Las mujeres presentan mayores proporciones de localización que los hombres y, entre las personas localizadas, también una mayor proporción de mujeres es encontrada con vida. Asimismo, las diferencias entre hombres y mujeres se vuelven más pronunciadas con la edad y existen importantes variaciones en las proporciones de localización entre entidades federativas.

Idealmente, en los próximos años debería disminuir el número de personas desaparecidas y fortalecerse los esfuerzos para localizar a quienes permanecen desaparecidos. El gobierno cuenta con la ventaja de tener más información sobre los casos de personas desaparecidas. Es decir, existen datos estadísticos sobre la duración de las desapariciones, los lugares donde ocurrieron y, en algunos casos, sus posibles motivos. Esta información puede ser utilizada para el diseño de políticas públicas que permitan centrar los esfuerzos de seguridad y búsqueda en las zonas y grupos de personas más vulnerables. Al igual que las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina, en México las madres y familias buscadoras continúan exigiendo el regreso con vida de las personas desaparecidas, una labor que debemos acompañar y apoyar. Un esfuerzo conjunto entre las organizaciones de la sociedad civil y el gobierno puede contribuir a empezar a cerrar las puertas de la violencia asociada a la guerra contra el narco.

Los análisis de especialistas de la Universidad Iberoamericana se presentan a nuestros lectores cada 15 días en un espacio coordinado por el Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

Comentarios: pablo.cotler@ibero.mx

Los autores son profesor-investigador y egresada de la licenciatura del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, respectivamente.

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