
A nivel nacional, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) brinda atención médica a más de 13 millones 263 mil adultos mayores, población adscrita al Médico Familiar que representa uno de los sectores con mayor demanda de servicios de salud, ante al incremento de enfermedades crónicas y al acelerado proceso de envejecimiento demográfico.
Los principales motivos de consulta en Medicina Familiar para adultos mayores son: enfermedades del corazón, con el 33.97%de las atenciones; diabetes mellitus, con 29.22%; y las artropatías, con 3.31%, padecimientos que representan algunos de los mayores desafíos para los sistemas de salud por su impacto en la calidad de vida y los costos de atención.
Datos oficiales señalan, que, al corte de julio pasado, el 57% de esta población son mujeres con 7.5 millones y 43%, hombres con 5.7 millones, lo que refleja la creciente necesidad de fortalecer acciones preventivas, atención especializada y estrategias de autocuidado para favorecer una vida activa e independiente durante la vejez.
Durante el 2025 se otorgaron 561,093 consultas de Geriatría y acumuló 404,037 consultas entre enero y julio de este año, lo que reafirma la importancia de la atención especializada para este grupo de la población.
Adultos mayores con dos o más enfermedades crónicas simultáneas
Se estima que entre 70 y 80% de los adultos mayores de 60 años atendidos en instituciones públicas presentan dos o más enfermedades crónicas simultáneas, condición que exige seguimiento médico permanente, atención integral y redes de apoyo familiar y comunitario.
La recomendación es realizar alguna actividad física de manera regular, mantener una alimentación equilibrada y acudir al menos una vez al año a valoración Geriátrica o cada tres meses si se tiene un diagnóstico crónico.
Para las y los cuidadores, estos deben informarse respecto del manejo de medicamentos, prevención de accidentes en el hogar y apoyo psicológico mutuo.
Con ese tipo de acciones, se fortalece en las y los adultos mayores preservar su autonomía, reducir complicaciones en su salud y favorecer una mejor calidad de vida, como los programas institucionales y servicios de Geriatría del Seguro Social que contribuyen a prevenir discapacidades, optimizar tratamientos, disminuir el riesgo de caídas y mejorar la calidad de vida.