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El excanciller imparte en la UNAM una conferencia sobre la crisis del multilateralismo, en la que defendió la iniciativa franco-mexicana para suspender el derecho de veto cuando el Consejo de Seguridad aborde atrocidades masivas

De la Fuente apoya a una mujer al frente de la ONU: “A México le ha ido bien con las mujeres”

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Crisis del multilateralismo Juan Ramón de la Fuente, en su conferencia magistral sobre la crisis del multilateralismo, impartida en la Facultad de Derecho de la UNAM (fran ruiz)

La casualidad quiso que la conferencia magistral Multilateralismo en Crisis, impartida este martes en la Facultad de Derecho de la UNAM por el doctor Juan Ramón de la Fuente, coincidiera con la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la organización multilateral por excelencia, que se fundó tras la Segunda Guerra Mundial para resolver los conflictos y las crisis desde la democracia, la cooperación y el derecho internacional; en definitiva, para evitar, entre otras cosas, una Tercera Guerra Mundial o luchar de forma implacable contra las pandemias.

Gracias a las dos horas de diferencia con Nueva York, De la Fuente tuvo tiempo de escuchar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de cuyo discurso destacó como “muy buena noticia” que hiciera una mención “muy amable a México”. “No fue —señaló— el tema central de su discurso, pero sí reconoció que había una muy buena colaboración con México en materia de seguridad, pese a las condiciones complicadas que ustedes conocen”.

Hasta ahí llegó la mención a Trump del exrector de la UNAM. Quizá pensó que sería redundante insistir en mencionar a un personaje, a sabiendas de que para el abarrotado Auditorio Eduardo Pallares era el invitado de piedra: el líder de la primera potencia que ha llevado a la ONU al punto más bajo de su historia, el que juró el cargo prometiendo acabar con el multilateralismo e imponer su “ley de la selva”, como dejó patente en su discurso en la Asamblea General, donde, por primera vez, se escuchó a un dirigente de un Estado miembro jugar con la posibilidad de “aniquilar” a otro, en referencia a Irán.

La pandemia como punto de inflexión

En su conferencia, De la Fuente se atrevió incluso a fijar una fecha para el origen de la actual crisis del multilateralismo: “Cuando me di cuenta de que traíamos un problema grave fue a raíz de la pandemia; yo sí creo que ese evento marcó un punto de inflexión. La pandemia nos quitó el antifaz que traíamos y pudimos ver que nuestros sistemas de salud no estaban preparados en ninguna parte del mundo; traíamos una crisis de liderazgo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estaba desfigurada y el multilateralismo no fue capaz de contener los elementos más letales de la pandemia”.

“Nos dimos cuenta en 2020 de que la mitad de la población no tenía acceso a internet; por tanto, todos los mensajes de prevención sobre cómo lidiar con la pandemia cuando no sabíamos de qué se trataba no llegaban a la mitad del mundo. Lo único que funcionó en la pandemia fue la ciencia; la ciencia nos resolvió el problema en ocho meses. Tuvimos la vacuna, pero después todo fue caótico. La ciencia funcionó, pero las instituciones no funcionamos”.

“Me quedó muy claro porque en aquella época tuvimos la oportunidad de presentar un proyecto de resolución que justamente tenía como objetivo garantizar la cooperación internacional para el acceso universal a la vacunación. La Resolución 74/274 fue muy buena: se aprobó en la Asamblea General de manera unánime, lo cual no es fácil. Pensamos que se pondría en marcha y ahí me di cuenta de que el derecho de veto no se limitaba a los cinco miembros permanentes de la ONU, sino que había una fuerza económica multinacional muy poderosa que en la práctica era capaz de detener una iniciativa que a todas luces iba a ser benéfica para todo el mundo y que había sido apoyada de manera unánime por los 193 países”.

Luego, se lamentó: “Vino este acaparamiento de vacunas por parte de los países ricos que llegó a límites que a mí me parecen inmorales. Cuando Europa tenía acumuladas en dosis de vacunas tres veces el tamaño de su población y todavía había más de 40 países adonde no había llegado la vacuna, la ONU no fue capaz de poner a andar un mecanismo de distribución. El sistema falló y ahí es cuando dije que el sistema multilateral trae un problema, el cual se agravó con la guerra arancelaria, pasando por encima de otro gran organismo multilateral: la Organización Mundial del Comercio”.

Según alertó, “ha resurgido una política de bloques y de decisiones unilaterales que violan el derecho internacional, y algo que me parece mucho más grave: se han empezado a cuestionar acuerdos que ya habían sido adoptados por la comunidad internacional y que nos daban una serie de reglas para convivir. Entonces, no solo ha habido una crisis, sino una regresión”.

Para muchos, dijo, “esta es la nueva versión de la Guerra Fría; no es una mala metáfora: las dos grandes potencias económicas y nucleares están compitiendo, lo cual ahora es más complicado por la aparición de la IA, cuyo verdadero riesgo está en nuestras vidas y a nivel global, al poder orientar el rumbo del planeta”.

Sin embargo, De la Fuente considera que la ONU sigue siendo una organización indispensable y se pregunta: “¿Cómo fortalecemos el multilateralismo?”.

La iniciativa franco-mexicana

El excanciller mexicano señaló el derecho de veto de las cinco potencias como el meollo de la crisis.

“La posición de México siempre ha sido muy consistente. Desde San Francisco (donde nació la ONU en 1945), nosotros dijimos que no estábamos de acuerdo con el hecho de que hubiera países con derecho de veto; firmamos porque era la única forma de que saliera adelante la ONU, pero dejamos en actas que no estábamos de acuerdo”.

Según explicó, “la lógica del (presidente de EU Franklin D. Roosevelt) sobre el derecho de veto era muy buena en su momento: ‘¿Cómo podemos hacer para garantizar que entre nosotros no vamos a volver a atacarnos?’. Y la fórmula que concibió fue que pudiéramos bloquearnos entre nosotros. A lo mejo esa lógica funcionó en su momento, pero lo que ha ocurrido con el tiempo es que las cinco potencias (EU, China, Rusia, Francia y el Reino Unido), cuando algo les afecta de manera directa, lo vetan”.

“Obviamente las potencias no van a renunciar a ese derecho de veto; les da un poder enorme. Pero hay una buena noticia”, declaró De la Fuente: la iniciativa franco-mexicana para que las cinco potencias con derecho de veto se abstengan de usarlo en caso de que se discuta una resolución sobre crímenes de guerra, de lesa humanidad y de genocidio cuenta ya con el apoyo de dos tercios de los 193 países miembros de la ONU.

“Hace unos cuantos días, el embajador adjunto Porfirio Muñoz Ledo (hijo) me llamó para decirme que ya habíamos alcanzado las dos terceras partes de la membresía, lo cual es muy bueno, porque es la única posibilidad que veo con cierta viabilidad para acotar el derecho de veto”.

“A todos nos molesta y preocupa lo que pasa en Ucrania o en Gaza. El problema es que todas las iniciativas están vetadas. No es que no haya habido iniciativas, sí las ha habido, pero todas están vetadas; por eso la reforma de la ONU se vuelve tan importante y la iniciativa franco-mexicana adquiere una enorme relevancia. Cuando ya tienes las dos terceras partes de respaldo a un proyecto (unos 128 países), hay más posibilidades de avanzar en la discusión general. La otra buena noticia es que ya se convenció al Reino Unido de que apoye la iniciativa, por lo que ya son dos países de los cinco con derecho de veto los que la apoyan”.

“Necesitamos una nueva diplomacia, más audaz”

Según De la Fuente, la única manera de que salga adelante la reforma es, primero, reconociendo que “lo que estamos viendo es que la diplomacia tradicional ya no da mucho de sí” y, en consecuencia, “necesitamos una nueva diplomacia, una nueva narrativa, más audaz”.

“Por más Inteligencia Artificial que haya, necesitamos personas humanas, mujeres y hombres con ideas y convicciones que sean capaces de transmitirlas. El discurso sigue siendo fundamental para que haya posibilidades de una reforma, y veo necesaria, quizá, una dosis de pragmatismo mayor: menos retórica y más capacidad real de lograr que las cosas se modifiquen”.

“Lo más grave de todo ha sido la ruptura del orden internacional. La verdadera razón de la crisis del multilateralismo ocurrió cuando se dejó de reconocer y de observar el derecho internacional, con herramientas como el uso del hambre como arma de guerra. Pensábamos que, como estaban prohibidas, estaban erradicadas, pero no. Estuvo muy bien que el derecho humanitario las pudiera prohibir, pero las pueden utilizar y hay una gran impotencia”.

Por todo ello, De la Fuente destacó la importancia de la elección de la Secretaría General de la ONU: “No sé quién vaya a quedar, pero qué difícil lo tiene”.

“Sin embargo, necesitamos este liderazgo más que nunca. Pienso que una mujer lo va a hacer bien. Mi último discurso en la ONU fue, y lo reitero, que en México ha sido tiempo de mujeres y nos ha ido muy bien: yo creo que en la ONU también debe ser tiempo de mujeres”.

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