
Persisten los temores en Washington entorno del uso masivo de drones por parte de las organizaciones criminales en México y sus incursiones aéreas dentro del territorio estadunidense en aras del halconeo, para facilitar el trasiego de drogas o para guiar el paso franco de migrantes irregulares en las entrañas del desierto norteamericano.
En este tenor, de enero a septiembre de este año, el Departamento de Guerra de Estados Unidos se ha adjudicado el derribo de al menos 300 drones sobre la frontera común con nuestro país mediante el uso de sistemas cinéticos y no cinéticos; el punto de inflexión, explicó el general Gregory Guillot, mando pilar del Comando Norte de los Estados Unidos y del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORTHCOM y NORAD), lo marcó el mes de agosto, cuando los elementos castrenses desplegados en el límite internacional inhabilitaron 100 de estos aparatos en sólo diez días.
En esas horas de agosto, el Ejército estadunidense adimitió que al menos 11 cuadricópteros, del tipo First Person View (visión en primera persona, FPV), habrían sido derribados por los militares utilizando un “láser multipropósito de alta energía” dado que los drones representaban “una amenaza física para el personal militar y los operadores del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)” que labora en las inmediaciones del valle del río Bravo. Si bien tras el incidente, se precisó en ambos lados de la frontera que las aeronaves no estaban artilladas ni cargaban explosivos (como se estila entre los narcodrones), la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur (JTF-SB), puesta a cargo por el Comando Norte, celebró la obtención de una muy añorada luz verde para emprender la securitización de la zona limítrofe; el primer paso: hacer del Sistema Láser Multipropósito de Alta Energía (AMP-HEL) un recurso fijo en el área, pero no el único.

LOS OPERATIVOS ESPEJO
En las primeras dos semanas de activado el sistema de armas láser en la frontera entre México y Estados Unidos, la Fuerza de Tarea Conjunta consiguió reducir en un 75% el tráfico de drones en la misma zona donde fueron derribadas las once aeronaves no tripuladas que espiaban a las fuerzas de seguridad estadunidenses apostadas en la frontera. “Con capacidades avanzadas de energía dirigida, hemos dejado claro que no toleraremos la vigilancia hostil”, estableció el Mayor General Curtis Taylor, comandante de la JTF-SB. A la publicación de las cifras, desde el Pentágono, Taylor añadió que la agrupación bajo su mando trabajaría en mancuerna con “nuestros socios mexicanos” para combatir la amenaza de los “narcodrones” en la región fronteriza. De tal suerte que fue desplegado el operativo binacional “Águila Alta”, un brevísimo entremés frente a aquello que en realidad se cocinaba en los fogones del Departamento de Guerra.
Águila Alta se desarrolló entre el 31 de agosto y el 21 de septiembre en la zona fronteriza entre Tijuana y San Diego, es decir, menos de dos semanas después de los incidentes que involucraron el uso de las armas láser. Este “operativo espejo”, según lo explicó la Secretaría de la Defensa Nacional, tuvo como fin combatir de forma conjunta las amenazas tecnológicas de los cárteles, incluyendo los drones.
Durante este despliegue, la Defensa reportó el derribo de cinco drones comerciales desarmados utilizados por el hamba sobre la zona de Tijuana, aeronaves de las que habría tenido noticia vía un radar del ejército estadunidense apostado en San Diego. Por otro lado, la JTF-SB no confirmó si fue utilizada el arma láser Palletized High Energy Laser (AMP-HEL) durante este operativo, esto a pesar de los éxitos obtenidos durante agosto sobre el valle del río Grande.

VERSIONES CONTRAPUESTAS Y CONTRATOS AD HOC
Luego de refrendar su intención de compartir la seguridad de la frontera con México, fueron desdoblados un par de operativos más bajo esa misma premisa, pero con versiones disonantes; uno de ellos fue conjurado luego de que la Guardia Costera alegó haber intercambiado disparos con miembros de un cártel que tirotearon a los operadores estadunidenses desde suelo mexicano, cerca de Garceño, Texas, el 26 de septiembre (versión confirmada por el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson). Y cuando en consecuencia 500 soldados de EU fueron desplegados en la zona el 2 de octubre, la Defensa Nacional hizo lo propio con 500 elementos del Ejército y Guardia Nacional, derivados a la misma zona el día 4, aunque con la precisión de que estaban ahí para abonar a la “Operación Concurrente” (otra operación espejo hecha al vapor) y no sin antes negar, desde el Ejecutivo federal, que se tuvieran noticias de tiroteos entre criminales mexicanos y fuerzas de seguridad estadunidenses en el límite texano con Tamaulipas o en cualquier otro punto de la frontera común. La presidenta mexicana incluso exigió pruebas de esta supuesta escaramuza.
Sea como fuere, mientras esto sucede, el Pentágono aceleró la adjudicación de contratos a empresas privadas especialistas en herramientas tecnológicas para el combate y utilización de Sistemas Aéreos no Tripulados (C-UAS). De tal suerte que el 1 de octubre el Departamento de Guerra anunció una inversión total de 3.4 mil millones dólares, repartidos en al menos diez empresas de tecnología de defensa y software, para pertrechar la frontera México-Estados Unidos, y a las unidades militares de la JTF-SB que la custodian, con sistemas contra aeronaves no tripuladas que abarcan desde miras ópticas inteligentes para fusiles de asalto, hasta estaciones de armas robóticas automatizadas, sistemas de radar compactos y adaptados para la búsqueda de drones y microdrones, cámaras de seguimiento de largo alcance y, claro, sistemas láser multipropósito como el AMP-HEL o el LOCUST 3X, capaz de montarse sobre vehículos tácticos y otros transportes para las unidades de infantería.

EL ESCUDO DOMÉSTICO, INSPIRADO EN LA GUERRA
La estrategia de securitización tecnológica de la frontera, emprendida por el Pentágono, ha sido nombrada “Escudo Doméstico” (Domestic Shield) y guarda una interesante similitud con el concepto de “Frontera Inteligente” desplegado por Polonia en su límite oriental, es decir, en la colindancia con Ucrania, suelo invadido por Rusia y que mantiene un frente de guerra ubicado, al sol de hoy, a sólo 150 kilómetros de Kiev y a por lo menos 300 del territorio polaco. La guerra entre estas naciones eslavas obligó a fuerzas de seguridad de Polonia a revestir su frontera, y por ende el flanco Este europeo, de una serie de sistemas autónomos de defensa que incluyen el uso extensivo de drones, antidrones, robots, sensores y radares avanzados y dosis altamente libertinas de Inteligencia Artificial, un entramado tecnológico que tiene por objeto evitar que el conflicto y sus hacedores aflijan a Polonia, punta de lanza de la OTAN en Europa centro-oriental.
Este “Escudo del Este”, consagrado a contener una feroz guerra híbrida, se halla aún en construcción y exigirá a sus arquitectos un costo final, hacia 2028, de 3.9 mil millones de dólares, números muy similares a lo que Trump insuflará a las defensas de la frontera mexicana para evitar que drones comerciales, caravanas de migrantes y algunos osados narcotraficantes asomen por encima de su muro.

MURO INTELIGENTE
Domestic Shield se refinó en las aristas del Pentágono tras el ejercicio Falcon Peak, organizado por el NORTHCOM en el mes de septiembre, durante este evento de tintes experimentales, múltiples empresas mostraron radares, drones interceptores, sistemas de armas autónomos y otras tecnologías afines a los socios y aliados del Comando. La consigna del ejercicio fue clara: Lidiar con las 378 incursiones droneras mensuales, y al alza, hacia los Estados Unidos desde México; los planificadores del Falcon Peak, hombres como Brian Filler, general de brigada y mando de la JTF-SB declararon que el control fronterizo “debe seguir el ritmo de las lecciones aprendidas en Ucrania” y argumentaron que las innovaciones que los cárteles imprimen a los drones que operan distan en muy poco a los gadgets exhibidos por los cuadricóptreros que asolan las fronteras de Europa, Ucrania y los campos de batalla de la región MENA. “Lo que realmente debemos hacer es replicar este proceso”, sentenció el general de brigada Matt Ross, director de la Fuerza de Tarea Conjunta e Interinstitucional 401.
Ya con la autorización del Ejecutivo estadunidense y con la “Declaratoria de emergencia nacional en la frontera sur de los Estados Unidos” (Proclamación 10142), Domestic Shield esta creando un “Muro Inteligente” cuyas herramientas y armas tecnológicas de detección, rastreo e intervención estarán focalizadas en al menos tres puntos de atención prioritaria, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP); se trata de los segmentos de muro de bolardos de acero, construidos en dos capas, que recubren los sectores de Tijuana, El Paso y San Luis Río Colorado. En el futuro, explica el mismo despacho, se espera que las virtudes del Escudo Domestico se extiendan a los más de tres mil kilómetros de frontera salvo en las zonas donde el río Bravo lo hace imposible, debiendo utilizar, por ahora, barreras flotantes.
