
Las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos enfrentan dificultades por las diferencias en torno a los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump a los vehículos, el acero y el aluminio, debido a la oposición del secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, a reducir significativamente estos gravámenes, informó The Wall Street Journal.
De acuerdo con fuentes cercanas a las conversaciones citadas por el diario estadounidense, la postura de Lutnick ha frenado los avances hacia un posible acuerdo, pese a meses de diálogo encabezado por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard.
Los desacuerdos se concentran en los aranceles de 25 por ciento aplicados a los automóviles y de 50 por ciento al acero, el aluminio y sus derivados. Estas medidas fueron impuestas por la administración Trump bajo argumentos de seguridad nacional.
Según el reporte, Lutnick considera que una reducción importante de los gravámenes podría perjudicar a las empresas estadounidenses y provocar pérdidas de empleos, en línea con las preocupaciones expresadas por representantes de la industria de ese país.
Aunque el secretario de Comercio no encabeza formalmente las conversaciones bilaterales, su intervención habría generado tensiones con Greer, quien ha conducido las negociaciones comerciales con México.
No obstante, funcionarios de ambos gobiernos negaron que el diálogo se encuentre en un punto muerto y sostuvieron que las conversaciones continúan.
El portavoz del Departamento de Comercio estadounidense, Ben Kass, declaró al periódico que la dependencia mantiene comunicación constante con México en materia comercial y que está comprometida con la agenda económica del presidente Trump.
El gobierno mexicano ha señalado que la disminución de los aranceles constituye una de sus principales prioridades comerciales. De acuerdo con el reporte, México busca que los gravámenes a los automóviles fabricados en el país se reduzcan a 15 por ciento o menos, además de establecer un mecanismo de devoluciones que considere los componentes provenientes de los tres países integrantes del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Las fuentes citadas por The Wall Street Journal señalaron que ambos países estuvieron cerca de alcanzar un acuerdo que contemplaba reducir los aranceles estadounidenses a cambio de concesiones por parte de México.
Entre las condiciones que Washington habría solicitado se encuentran mayores compras de productos estadounidenses y la aplicación de aranceles adicionales a mercancías procedentes de China.
En este contexto, México anunció una suspensión por cinco años del arancel de 10 por ciento que aplicaba a determinadas importaciones de piezas y componentes destinados al ensamble de vehículos. La medida busca reducir costos de producción, atraer nuevas inversiones y fortalecer las cadenas de suministro automotrices.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había expresado optimismo sobre el desarrollo de las negociaciones. El pasado 1 de octubre afirmó que México avanzaba hacia nuevos acuerdos comerciales con Estados Unidos, después de reunirse con Jamieson Greer durante una reunión de ministros de Comercio del G20.
Un día antes de la publicación del reporte sobre el estancamiento, Ebrard también informó a legisladores de la Cámara de Diputados sobre los avances que percibía en la relación comercial bilateral.
El desenlace de las conversaciones resulta relevante para la próxima revisión del T-MEC, ya que un acuerdo sobre los gravámenes podría facilitar las discusiones relacionadas con las reglas de origen, la competitividad regional y las cadenas de suministro de América del Norte.
Pese a las diferencias reportadas, las autoridades de ambos países mantienen abierto el diálogo. Por ahora, no se ha anunciado un acuerdo definitivo que permita reducir los aranceles sobre los automóviles, el acero y el aluminio mexicanos.