
Una semana después de la movilización del 13 de octubre, trabajadores y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) volvieron a marchar por las calles de la Ciudad de México para exigir un aumento salarial del 10 por ciento y una respuesta de las autoridades. Aunque las demandas principales se mantuvieron, esta segunda protesta presentó diferencias en el recorrido, la participación y la organización, además de sumar la exigencia de destituir a Zoé Robledo como director general del instituto.
Los inconformes regresaron después de rechazar el incremento salarial del 8 por ciento que, según señalaron, había sido acordado con las autoridades del IMSS. También mantuvieron su oposición a los finiquitos y solicitaron nuevamente la salida del dirigente sindical Rafael Olivos.
Ruta diferente, pero el mismo destino
Una de las principales diferencias fue el recorrido. El 13 de octubre, los manifestantes avanzaron por avenida Insurgentes y Paseo de la Reforma hacia las oficinas centrales del IMSS, mientras que esta vez pretendían llegar al Zócalo capitalino, frente a Palacio Nacional, para hacer visibles sus demandas ante el Gobierno federal.
El contingente recorrió avenida Arcos de Belén y Eje Central, con dirección al Centro Histórico. Sin embargo, al no obtener una respuesta de las autoridades, los participantes modificaron su ruta y se dirigieron hacia Paseo de la Reforma.
Durante el trayecto también llegaron al Monumento a la Revolución, antes de continuar hacia las oficinas centrales del instituto. Así, pese a comenzar con destinos distintos, ambas movilizaciones terminaron en el mismo lugar.
Menos participantes; al inicio
Otra diferencia fue la asistencia. Durante la primera marcha, las autoridades reportaron alrededor de 8 mil participantes, mientras que los organizadores calcularon aproximadamente 25 mil personas.
En esta ocasión no hubo cifras confirmadas, aunque inicialmente se estimó una participación cercana a 10 mil manifestantes. También destacó una mayor presencia de jubilados y personas de edad avanzada, a diferencia de la semana anterior, cuando participaron más trabajadores en activo.
Esto se reflejó en el ritmo de la movilización, que avanzó con mayor lentitud. Sin embargo, conforme transcurrió la tarde, nuevos grupos se incorporaron al recorrido y, al llegar a Bellas Artes, el contingente comenzó a crecer hasta alcanzar una presencia similar a la de la primera protesta.
Mejor organización
La manera de reunirse también cambió. El 13 de octubre, algunos grupos esperaron hasta las 16:00 horas para salir juntos desde las inmediaciones del Centro Médico Nacional Siglo XXI. Esta vez comenzaron a marchar sin esperar a todos los participantes, quienes se incorporaron durante el trayecto.
Además, las consignas fueron más coordinadas y el recorrido mostró una organización más definida. En ambas movilizaciones hubo motociclistas acompañando a los manifestantes y las protestas se desarrollaron pacíficamente, aunque provocaron afectaciones al tránsito.
Más exigencias y posibles bloqueos
Los trabajadores mantuvieron sus demandas de aumento salarial del 10 por ciento, rechazo a los finiquitos y mejores condiciones laborales ante la falta de materiales e insumos médicos.
A estas exigencias se sumó la destitución de Zoé Robledo, mientras continuaron solicitando la salida de Rafael Olivos de la dirigencia sindical.
Al caer la noche, la movilización había crecido considerablemente respecto a sus primeras horas. Los inconformes advirtieron que, si no reciben una respuesta clara del Gobierno, podrían intensificar las protestas mediante bloqueos en distintos puntos de la Ciudad de México.