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El proyecto de esta primera planta, que estaría ubicada en el Complejo Petroquímico de Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, y que requerirá de una inversión cercana a los mil millones de dólares, cuenta con tres etapas: estudios de factibilidad, inversión y el inicio de su operatividad

Pemex se plantea el reto de generar biocombustible con azúcar de caña

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Con su primer desafío de entrar al mercado de los biocombustibles para la aviación y cumplir a la vez con las normativas internacionales para este sector a través de carburantes alternativos o limpios, Petróleos Mexicanos (Pemex) dio los primeros pasos hacia la transición de hidrocarburos fósiles a otros obtenidos con materias orgánicas, por lo que ya tiene sobre la mesa el proyecto de su primera biorrefinería para producir bioturbosina a partir de la caña de azúcar, con ubicación en Coatzacoalcos, Veracruz, y que de acuerdo con agencias especializadas en el ramo, tendría una inversión estimada en los mil millones de dólares.

El subdirector de Tecnologías y Energías Alternativas de Pemex, Jorge García de la Cruz, adelantó durante el foro ASA-MX Summit 2026 celebrado en la Ciudad de México el pasado 14 de octubre, lo que será la primera planta para producir bioturbosina, lo que abrirá ruta rumbo a la diversificación para generar energías sustentables, aunque la prioridad seguirá con la refinación y producción de petróleo por la próxima década.

Especialistas de Pemex adelantaron que el proyecto de esta primera biorrefinería cuenta con tres etapas; la primera, con los estudios de factibilidad para el desarrollo en el Complejo Petroquímico de Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, y cuyos resultados se esperan para el primer trimestre del 2027 y que permitirán evaluar la viabilidad operativa y financiamiento de la planta.

La segunda etapa es la de inversión, misma que deberá quedar definida en el 2028 con nombres de potenciales inversionistas y que de acuerdo con la agencia Bloomberg, que se apoya en estimaciones de expertos en este tipo de plantas refinadores con productos orgánicos, tendría una inversión de entre 850 millones de dólares y hasta los mil millones de dólares para su construcción y adecuaciones.

Y finalmente la etapa tres, la de la puesta en marcha que se prevé sería para el 2030. De mantenerse el proyecto, se esperaría generar 5,000 barriles diarios de combustible limpio o bioturbosina a partir de la caña de azúcar como materia prima.

Financiamiento

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Directivos de la empresa productiva del estado resaltan que el estudio técnico de este proyecto deberá quedar listos antes de marzo de 2027 y sería financiado en partes por una entidad bancaria externa que evaluará la viabilidad financiera total y que definirá también el monto de inversión para su construcción, adaptación y operatividad.

Para financiar este estudio, la plataforma Business News Americas, especialista en temas de inteligencia de negocios y análisis enfocada en América Latina, refirió que entre las instituciones financieras que podrían entrar al quite para este proyecto de biorrefinería con fondos multilaterales figuran el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), la Iniciativa de Finanzas para la Biodiversidad, que es un programa global administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), así como de la Corporación Interamericana para el Financiamiento de Infraestructura (CIFI), entre otras.

Detonante

El punto que detonó el interés de Pemex para entrar al mercado de los biocombustibles, su primer gran reto en la producción de carburantes a partir de materiales orgánicos, fue la alta producción de caña de azúcar para Combustible Sostenible de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés), que hay en la zona agrícola de Veracruz.

Asimismo, también se tiene considerado aprovechar este programa para ampliar una estrategia encaminada a la producción de biocombustibles y refinación a partir de otras materias orgánicas como el bagazo agrícola, aceites vegetales usados, grasas animales y residuos de biomasa.

De acuerdo con información del Gobierno Federal, en el desarrollo y regulación de este proyecto, Petróleos Mexicanos contará con la colaboración de las secretarías de Energía (Sener), que se encargará de definir la política energética nacional; la de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura), que coordinará la proveeduría y desarrollo de la materia prima agrícola; y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que será la responsable de evaluar el impacto ambiental y licencias de operación.

También participarán la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), que tendrán un papel clave en la certificación y regulación operativa en la producción de bioturbosina para aviación comercial.

Completamente mexicano

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Aunque no se ha informado sobre la posible participación de algún gobierno extranjero en el proyecto, ya sea con asesoría o aportación financiera en la primera biorrefinería de Pemex, la Federación no descarta asesoría de organismos internacionales expertos en este tipo de plantas, por lo que está latente el apoyo técnico de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), mediante intercambio de información técnica con mercados maduros en Combustible Sostenible de Aviación (Sustainable Aviation Fuel O SAF, que es ecológico para aviones fabricado a partir de recursos no fósiles, como aceites usados o residuos) para reducir las emisiones de carbono. También no se descarta asesoría del gobierno de Brasil, experto en la legislación y producción de bioetanol.

Aunque este primer proyecto de combustibles verdes apenas comienza a ver la luz, el Gobierno Federal ya tiene en lista de proyectos a corto plazo la adaptación de otra biorrefinería que estaría en Tula, Hidalgo.

Sobre este proyecto, ya se analiza una adaptación en la Refinería Miguel Hidalgo, para producir biocombustible, toda vez que la entidad se encuentra en una zona privilegiada en el centro-oriente del país, contemplada dentro de un proyecto de economía circular para la transformación de residuos orgánicos en biocombustibles y biofertilizantes.

Garantía de biocombustibles

Aunque en México no hay una ley específica sobre la regulación para operatividad de biorrefinerías como concepto integral, sí existe un marco jurídico relacionado con los biocombustibles, la energía y el manejo de residuos.

Publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 18 de marzo de 2025, la norma eliinó la antigua Ley de Promoción y Desarrollo de los Bioenergéticos de 2008 y regula y promueve los biocombustibles, la valorización de residuos orgánicos y el uso de biomasa, lo que requiere de permisos que sólo pueden emitir las secretarías de Energía (Sener), Semarnat y Agricultura para producción y comercialización.

Antecedente

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Con su biorrefinería México se sumaría al grupo de países que han apostado por la generación de energías limpias a partir de la producción de combustibles verdes, como en Europa, donde Finlandia encabeza esta tarea al contar con la empresa Neste, seguido por Países Bajos, Francia, España, Italia, Alemania, Suecia y Reino Unido.

En Asia, Singapur posee una de las plantas de SAF más grandes del mundo y le siguen en la producción de biocombustibles China, Japón, Indonesia, Tailandia y Malasia.

En tanto, en América Latina Brasil cuenta con capacidad de co-procesamiento en refinerías de Petrobras, con la que produce y comercializa bioturbosina mediante el tratamiento conjunto de aceite vegetal con petróleo.

Aunado a esto, el gigante de América del Sur tiene megaproyectos en desarrollo para construir sus primeras biorrefinerías 100 por ciento dedicadas a SAF y diésel renovable, con sus plantas impulsadas por Petrobras y por la empresa de energía renovable Acelen Renováveis, proyectos que se estima entren en operaciones en los próximos tres años y cumplir así con los mandatos legales de aviación sostenible del país.

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