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Más del 97% de la población no tiene un plan de previsión funeraria. La falta de planeación muchas veces es por miedo a hablar de la muerte  

Morir sin un plan de previsión funeraria, dolor de cabeza para los deudos

¿Qué debe llevar la ofrenda de Día de Muertos? Aunque el mexicano se "burla" de la muerte, en la principal festividad, el Día de Muertos", muchas veces se evita hablar de manera seria, de la necesidad de tener un plan de previsión funeraria. En nuestro paìs, más del 97% de la población no tiene un plan de previsión funeraria, ocasionado en muchos de los casos, por el miedo a hablar de la muerte y la necesidad de planear, dejar todo en orden antes de partir

Ya se acerca la fecha en la que millones de familias mexicanas se vuelven irrespetuosas con la muerte, y de manera confianzuda la llaman “la huesuda”, “la parca”, “la calaca”, “la catrina”, “la pelona”, y el ambiente se vuelve festivo.

Altares a los muertos llenos de flores, veladoras, copal, un poquito de sal, fotografías del difunto, sin que falte su bebida y alimentos favoritos, con la creencia de que volverán del Mictlán para estar en el mundo de los vivos, aunque sólo sea por unas horas.

Pero cuando se trata de enfrentar la muerte de un ser querido y no se tiene un plan de previsión funeraria, el tema se vuelve en un verdadero calvario, porque los costos pueden alcanzar los 50 mil pesos, incluso más, dinero que se tiene que tener disponible al momento.

MÁS DEL 97% DE LA POBLACIÓN, NO CUENTA CON UN PLAN DE PREVISIÓN FUNERARIA

Y es que en nuestro país, datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), señalan que apenas el 2.4% de la población (tres millones 125,207 personas) cuenta con algún plan de previsión funeraria, para no dejarle problemas a sus familiares, lo que significa que el 97.6% de la población no esta preparado para enfrentarse a la muerte.

La misma AMIS precisa que hasta el 60% de quienes contratan un plan funerario son mujeres de 45 a 55 años, en su gran mayoría jefas de familia, seguidas de un 25% de hombres, de entre 35 a 55 años, y alrededor de 15% son adultos mayores de entre 65 y 80 años.

NEGOCIAZO DE ALGUNOS VIVOS POR EL AMOR A NUESTROS MUERTOS

Las agencias funerarias que han hecho de la muerte un gran negocio, cuentan con diversas opciones que prácticamente cubren todas las necesidades de los deudos, desde lo más fundamental con el paquete esencial o universal y la facilidad de poder pagar a meses sin intereses, como si fuera un plan vacacional, señala Rocío Martínez, ex asesora funeraria.

Comparte con Crónica: “lo más importante con el cliente es que se sienta cómodo con la asesoría y decida qué tipo de servicio va a comprar “son como trajes a la medida, acordes a diferentes presupuestos”.

Todo se cobra nada es gratis, desde la sala de velación, flores, cirios, café, té, galletas, el ataúd que varía si es de madera y de qué tipo o de metal, acojinado interior, hasta si quieres que un padre que oficie la misa exequial.

Y sin darte cuenta acabas contratando un servicio que puede alcanzar los 70 mil pesos incluso más, pero con la ventaja de que lo van pagando en cómodas mensualidades, pero cuando es un imprevisto los costos suelen ser más elevados".

Gastos funerarios Cuando un familiar fallece y no se tiene un plan de previsión funeraria, los gastos suelen elevarse considerablemente. Muchas funerarias cerca de los hospitales, han optado por mejorar sus precios y brindar acompañamiento y asesoría a los deudos en esos difíciles momentos, incluso mejorando sus precios (La Crónica de Hoy)

LA FUNERARIA CHIQUITA DE LA COLONIA, UNA OPCIÓN

En este sentido, Jesús Hernández, trabajador de una agencia funeraria en la ciudad de México, a un costado de un hospital del IMSS, platica a este diario, que con más de 30 años en el negocio, han aprendido a brindar un buen servicio e incluso ofrecer precios mejores que los del Seguro Social.

“Todavía hasta el año pasado, estábamos tres mil pesos menos que el IMSS y eso es una buena ayuda para las familias. Eso lo logramos porque estamos cerquita del panteón y es un negocio familiar y todos le entramos a la chamba”.

“Seguido vemos a familias destrozadas por la pérdida de su familiar, muchas veces no lo esperaban, no estaban preparados, no tienen dinero, se les olvidan los papeles, no saben qué trámite sigue... Son momentos muy dolorosos, su familiar muerto y luego además ver todo el tema de los servicios funerarios y todos los trámites legales. Nosotros tratamos de ajustarnos, pero andamos en unos 15 a 20 mil pesos”.

CREMACIÓN EN AUMENTO, POR COSTOS

Respecto a la última morada, el deudo deberá decidir si elige entre la inhumación, pero si no se cuenta con una fosa el costo puede alcanzar los 30 mil pesos en un panteón particular, o una cremación que puede oscilar los 10 mil pesos, opción que hoy en día la prefieren 6 de cada 10 familias.

José Francisco Rodríguez, trabajador de otra funeraria en Azcapotzalco, comparó que un entierro tradicional con la compra de un lote en un panteón privado puede oscilar entre los 50 y 60 mil pesos (ya incluidos servicios de velatorio, traslado, flores), mientras que un paquete básico de cremación ronda los 20 mil pesos.

Más cremaciones, menos entierros En los últimos años, la cremación ha ido en aumento, por un tema de saturación de panteones públicos, fosas caras en panteones privados, y porque muchas familias prefieren tener a sus seres queridos en casa, aunque la Iglesia católica no lo aconseja, ya que los muertos deben permanecer en un lugar sagrado (La Crónica de Hoy)

PERDER EL MIEDO A HABLAR DE LA MUERTE “SI PARA MORIR NACIMOS”

Así, la falta de previsión muchas veces por miedo, porque el mexicano juega con la muerte, es confianzudo, irreverente, retador, igualado, pero si se trata de hablar en serio y de planear, no lo hace, “le da la vuelta” al tema.

“Pensamos que, no se debe hablar de la muerte, mucho menos planear ¿qué va a pasar cuando yo me muera?, como que algo nos dice que estamos llamando a la muerte, o que nos vamos a salar. Pero, aunque no lo queramos, lo cierto es que tarde que temprano todos tenemos que partir. Si para morir nacimos”, comparte con Crónica, Estefanía Hernández, de 45 años, quien, en menos de dos meses, en septiembre pasado, tuvo que enfrentar la muerte de su hijo de 20 años y un mes después, la de su papá de 80 años.

Es cuando te das cuenta del negociazo que es la muerte y los enormes gastos para los que nos quedamos, “se convierte en un verdadero golpe al bolsillo, porque son gastos, y más gastos, en momentos en los que ni el corazón ni la cabeza está para tomar decisiones, y tienes que hacerlo de manera apresurada, todavía con el dolor de la pérdida de tus seres queridos”.

Estefanía contó con el apoyo de familiares y amigos, quienes le ayudaron con algunos gastos, pero todavía se quedó con una deuda de 60 mil pesos “que tendré que ir pagando de a poquito, por eso, las urnas de mi papá y de mi hermano las tengo en casa, por dos razones:

“Porque ya no me puedo endeudar más para comprar un nicho en un panteón o una iglesia, tendría que conseguir otros 25 mil pesos, además, aunque la iglesia católica dice que las urnas deben estar en lugar sagrado como un panteón o una iglesia, en estos momentos, siento que ellos todavía están conmigo”.

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