
Durante Plastimagen 2026, Paola Alejandra Islas, especialista en Total Waste Management de Veolia, explica con sencillez lo que es la ‘economía lineal’: procesos en los que se extraen recursos naturales, se fabrican productos, se utilizan y son desecharlos cuando termina su vida útil. Frente a este modelo, la economía circular propone prolongar el uso de los mismos materiales, reparar los productos y reincorporar los residuos a nuevos procesos de producción.
Islas señaló que la transición debe comenzar desde el diseño de los productos, para que puedan repararse, sustituir sus componentes y aprovecharse durante más tiempo.
“Desde hoy tenemos que empezar a pensar todos nuestros productos para que sean reparables”, afirmó.
La especialista explicó que este enfoque permite reducir la generación de residuos y aprovechar mejor las materias primas. Además, puede representar ahorros para las empresas al disminuir la necesidad de adquirir materiales nuevos y desechar productos que todavía tienen componentes útiles.
También destacó que la industria del plástico ha enfrentado cambios regulatorios desde hace varios años, debido a las restricciones y disposiciones relacionadas con el uso de estos materiales, su producción y reciclaje. Aunque reconoció que el sector cuenta con experiencia en este tema, señaló que todavía existen retos, pues no solamente los envases de PET pueden recuperarse: también hay plásticos de especialidad y de ingeniería que terminan en rellenos sanitarios, pese a su potencial de aprovechamiento.
Veolia, explicó, cuenta con más de 40 años de experiencia en el manejo de residuos y trabaja con empresas de distintos sectores para reducir la cantidad de materiales que se envían a rellenos sanitarios o sitios de confinamiento. Durante su intervención, Islas indicó que la compañía gestionó más de 217 mil toneladas de residuos durante el año anterior.
Residuos que terminan en rellenos sanitarios
Uno de los principales obstáculos para avanzar hacia la economía circular es el destino de los desechos empresariales.
“El INEGI reporta que para 3 de cada 4 empresas el destino principal sigue siendo todavía los rellenos sanitarios”, señaló Islas.
Ante este panorama, destacó la importancia de mejorar la separación de residuos, identificar los materiales que pueden recuperarse y garantizar su manejo mediante proveedores autorizados. También subrayó la necesidad de contar con mecanismos de trazabilidad para conocer el destino de los desechos y verificar que reciban un tratamiento adecuado.
La especialista explicó que las empresas necesitan establecer alianzas con proveedores capaces de recuperar y procesar los materiales. Sin infraestructura suficiente y una adecuada clasificación de los residuos, muchos productos que podrían aprovecharse terminan desechados.
En este proceso, la responsabilidad del productor no debe terminar cuando coloca un artículo en el mercado. Islas planteó que las compañías necesitan procurar que sus materiales lleguen a procesos de aprovechamiento, reciclaje o transformación, en lugar de dejar su destino al final de la vida útil del producto.
También advirtió que la falta de trazabilidad puede generar riesgos para las empresas. No basta con que un proveedor asegure que reciclará los residuos: debe demostrar cómo los maneja y contar con las autorizaciones correspondientes. De lo contrario, las compañías pueden exponerse a sanciones, multas e incluso cierres de planta por una gestión inadecuada.
Reutilizar materiales en la industria
Como ejemplo, Islas compartió el caso de una empresa automotriz que logró evitar que materiales equivalentes al 30 por ciento de sus residuos totales terminaran en rellenos sanitarios.
Los plásticos recuperados, que deben cumplir características específicas de resistencia al impacto y al calor, comenzaron a reincorporarse a los procesos productivos.
“Todo esto se está volviendo su misma materia prima”, explicó la especialista al describir el aprovechamiento de esos materiales.
El caso muestra cómo los residuos pueden convertirse nuevamente en recursos cuando existen procesos para recuperarlos y utilizarlos en la fabricación de nuevos productos. También permite observar que la economía circular puede generar beneficios ambientales y económicos para las compañías, siempre que las soluciones sean viables y sostenibles financieramente.
Prepararse para nuevas disposiciones
Islas también abordó los retos que representa la Ley de Economía Circular, publicada en enero de 2026, y la necesidad de que las empresas se preparen para las disposiciones que regulen su aplicación. Un primer atorón es que faltan reglamentos y lineamientos para saber exactamente cómo y quien hará que esta ley se cumpla.
La transición requiere infraestructura, colaboración entre compañías y proveedores especializados, además de soluciones que sean viables tanto ambiental como económicamente.
La especialista destacó que las empresas deben revisar sus procesos y considerar las exigencias de los mercados internacionales, donde aumenta la importancia de recuperar materiales y utilizar contenido reciclado en determinados productos. Mencionó que el mercado europeo ya presenta mayores exigencias en esta materia y consideró necesario que las empresas mexicanas se preparen para responder a cambios similares.
También señaló que se requiere una mayor capacidad para separar y reciclar materiales, así como la participación de la industria, la sociedad y el gobierno. Desde su perspectiva, la colaboración entre estos actores permitirá desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades de cada sector.
Para la industria del plástico, el desafío consiste en convertir los residuos en recursos y hacer que su aprovechamiento forme parte de la producción cotidiana, desde el diseño de los productos hasta su recuperación y reincorporación a nuevos procesos.