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La industria global de semiconductores vive una etapa de crecimiento acelerado en 2026, impulsada por la inteligencia artificial y tecnologías relacionadas, con Estados Unidos y Asia como protagonistas principales

EU y Asia lideran la reconfiguración global de la industria de semiconductores en 2026, impulsada por la IA

Una fábrica de semiconductores
Una fábrica de semiconductores Una fábrica de semiconductores (La Crónica de Hoy)

La industria electrónica y de semiconductores está viviendo uno de sus momentos más dinámicos en años: el mercado global de chips está próximo a superar por primera vez en su historia el billón de dólares en ingresos durante 2026, impulsado por la fuerte demanda de inteligencia artificial (IA), centros de datos y tecnologías emergentes.

De acuerdo con datos de la Semiconductor Industry Association (SIA) y la World Semiconductor Trade Statistics (WSTS), las ventas globales de semiconductores alcanzaron $791,700 millones de dólares en 2025, un 25.6% más que en 2024, estableciendo un récord histórico. La tendencia de crecimiento se mantiene sólida: para 2026 se proyecta que el mercado se acerque a los $975 000 millones a 1 billón de dólares en ventas totales, con aumentos en la mayoría de regiones y categorías de producto.

Este impulso coincide con el análisis del reporte Tendencias de la industria de la electrónica y las TIC – enero de 2026 de Atradius, que estima un crecimiento de 10.3 % en la producción global de electrónica y TIC en 2026 y una expansión de 18.8 % en ventas de semiconductores, especialmente de chips lógicos y módulos de memoria de última generación destinados a IA y centros de datos.

Estados Unidos ha intensificado su esfuerzo por consolidar su liderazgo en semiconductores de alta tecnología, apoyado en políticas como el CHIPS and Science Act, cuyo objetivo es fomentar la manufactura doméstica de chips avanzados a través de incentivos fiscales y apoyos a inversión privada. Esta estrategia ha incentivado el establecimiento y expansión de plantas de producción de semiconductores y equipos relacionados, apuntalando la competitividad del país en un mercado global cada vez más demandante.

Asia sigue siendo el epicentro de la fabricación global de semiconductores. Regiones como Asia Pacífico dominan la producción y demanda, reflejado en el notable crecimiento interanual observado en 2025. Registros de ventas mensuales, como los $75 300 millones de dólares en noviembre de 2025, muestran aumentos cercanos a 30 % frente al mismo mes del año anterior, con Asia liderando la expansión regional. Esta alta actividad refleja la importancia de países como China, Corea del Sur y Taiwán en la cadena global de suministro de chips, especialmente en memoria y lógica, esenciales para IA, dispositivos móviles y soluciones industriales.

Aunque Europa no compite todavía con Asia y Estados Unidos en producción de semiconductores de punta, la región está impulsando iniciativas estratégicas para fortalecer su presencia. Bajo el European Chips Act, se financian proyectos de investigación y desarrollo, como líneas piloto de fabricación de semiconductores avanzados enfocadas en tecnologías como IA, 6G y electrónica de alto rendimiento. Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para reducir la dependencia de importaciones y capturar mayor valor en la cadena global de semiconductores.

Pese a la expansión, persisten desafíos. El reporte de Atradius identifica la escasez de chips de memoria tradicionales como un riesgo potencial para las cadenas de suministro, ya que la industria reorienta capacidad hacia productos de mayor margen para IA y centros de datos. Además, la competencia geoeconómica entre Estados Unidos y China por la supremacía tecnológica y restricciones comerciales puede generar fricciones que impacten flujos de exportación e inversión en algunos segmentos de la industria.

La industria global de semiconductores vive una etapa de crecimiento acelerado en 2026, impulsada por la inteligencia artificial y tecnologías relacionadas, con Estados Unidos y Asia como protagonistas principales. Europa, aunque con una participación más modesta, impulsa políticas para fortalecer su ecosistema tecnológico. Las cifras récord de ventas y las proyecciones de mercado muestran que los chips seguirán siendo pieza clave de la economía digital, con implicaciones profundas para la competitividad global y la estructura de las cadenas productivas.

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