
El Gobierno de México, en coordinación con empresas del sector gasolinero, estableció un límite voluntario de 28 pesos por litro de diésel, como parte de la Estrategia Nacional para contener el impacto en el incremento de los combustibles derivados del contexto internacional.
Durante los últimos cuatro meses, las autoridades han impulsado acciones para mantener el precio de la gasolina por debajo de los 24 pesos por litro, en un esfuerzo por proteger el poder adquisitivo de la población mexicana.
El incremento en los precios del petróleo y sus derivados a nivel global ha originado que el Gobierno implemente acuerdos temporales con el sector energético, con el objetivo de estabilizar los costos del diésel en el mercado nacional.
Estas medidas, enmarcadas en el contexto económico internacional, buscan mitigar los efectos de la volatilidad en los energéticos y generar un beneficio directo para las familias mexicanas.