Cada año, entre julio y agosto, las carreteras de México registran su mayor volumen de tráfico. Las familias viajan, los automovilistas llenan el tanque con más frecuencia y la demanda de gasolinas sube de forma sostenida en todo el país. Ese incremento no llega solo, porque detrás de cada litro que se despacha en una gasolinera hay trabajadores que no tomaron vacaciones.
El Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), encabezado por el Ingeniero Ricardo Aldana Prieto, representa a más de 100 mil trabajadores distribuidos en campos, refinerías y terminales a lo largo del país.
Muchos de ellos trabajan en esquemas de doce horas con periodos de rotación que cruzan fines de semana, puentes y temporadas vacacionales. No es una particularidad del calendario de este año, es la condición permanente de una industria que no puede detenerse sin que el país lo sienta.
Mientras México entra a su temporada vacacional de mayor movilidad, las refinerías, los centros de almacenamiento y las terminales de distribución operan sin reducción de plantilla ni ajuste de turnos.
Hay una paradoja visible en agosto. La semana en que más mexicanos viajan y más gasolina consumen es también cuando los trabajadores hacen posible ese abasto. Estas labores no pueden suspenderse o entrar en modo vacacional y se tienen que cumplir horarios y turnos establecidos.
La Sección 10 del STPRM opera en Veracruz, una de las regiones de mayor peso energético del país. Sus trabajadores sostienen operaciones en tierra y costa afuera en condiciones que no cambian con la temporada.
Mientras se cierra la mesa de negociación del Contrato Colectivo de Trabajo y el sindicato avanza en la revisión salarial de 2026, los campos siguen produciendo. Eso también es parte de lo que se discute en esa mesa.
