El método delictivo cambió por completo: los ciberdelincuentes ya no concentran sus esfuerzos en vulnerar los sistemas informáticos de los grandes bancos, sino en manipular psicológicamente a las personas mediante llamadas de urgencia, mensajes falsificados y la suplantación de identidad mediante Inteligencia Artificial (IA). En México, este fenómeno provocó pérdidas económicas directas por más de 17,400 millones de pesos en 2025, asociadas al robo de datos personales y de cuentas bancarias, según cifras de firmas de ciberinteligencia y de medios de pago.
El avance de los deepfakes en el entorno financiero encendió las alertas internacionales: 62% de las organizaciones ya reportaron incidentes vinculados a la identidad sintética (41% mediante manipulación de voz y 35% mediante manipulación de video), lo que facilita engaños en los que el propio usuario termina autorizando las transferencias.
Ante esta realidad, Banco Azteca presentó su nueva solución Protección de Riesgos Digitales, una cobertura para amortiguar el impacto económico cuando el engaño se consuma.

El 90% de las estafas ocurren por manipulación directa al cliente
Durante la presentación del esquema, especialistas en seguridad alertaron de que los métodos de suplantación han dejado atrás el hackeo convencional. Al respecto, Alejandro Segura, Director de Prevención de Fraudes de Grupo Salinas, subrayó el cambio radical en el patrón del delito:
“Los clientes son el principal objetivo de los defraudadores. Las estafas representan el 90% del fraude que ocurre en los bancos de México. Por eso tuvimos que transformar la estrategia hacia un modelo de Seguridad en Capas: educar al cliente, brindarle herramientas de autogestión y vigilar con controles silenciosos para cerrar el paso al delito”.
A partir de este esquema defensivo, Banco Azteca logró reducir en casi un 50% sus quejas por fraude ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) entre 2024 y 2026, pasando de 3,300 reclamaciones en el periodo enero-mayo de 2024 a 1,736 en el mismo periodo de 2026.
“A cualquiera le puede pasar”: la empatía frente al usuario digital
La creciente digitalización de los servicios bancarios exige acompañar a los clientes sin culparlos cuando caen en tácticas de ingeniería social cada vez más convincentes. Gabriela Hernández, Directora Ejecutiva de Afiliación y Captación de Banco Azteca, destacó el valor del acompañamiento:
“Nuestros clientes cada día son más digitales y, en Banco Azteca, entendemos la responsabilidad de acompañarlos en su día a día. Más allá de abrir cuentas, creemos firmemente que quien deposita su dinero con nosotros también deposita su confianza. La forma en que los defraudadores abordan a la gente es sumamente sofisticada y a cualquiera le puede pasar; por eso, además de funciones como el bloqueo de tarjetas o La Bóveda, creamos un respaldo para protegerlos cuando el engaño rebasa los filtros”.
¿Cómo funciona la cobertura contra riesgos digitales?
Aun con filtros biométricos y campañas de prevención, los expertos coinciden en que el riesgo cero no existe ante la delincuencia digital organizada. Sobre este punto, José Francisco Landaverde, Director General de Seguros Azteca, explicó el objetivo de la póliza:
“El seguro no puede evitar el fraude; el único que puede evitarlo en primera persona es el cliente con hábitos preventivos. Sin embargo, la delincuencia es tan sofisticada que siempre queda un riesgo residual. Cuando ya no se pudo evitar, es ahí donde entra la póliza, para garantizar que la persona afectada no se quede sola y recupere su tranquilidad”.
El producto Protección Riesgos Digitales protege a los usuarios ante tres escenarios críticos:
• Fraude en línea: Pérdidas ocasionadas por transacciones realizadas bajo engaño en comercios o mediante enlaces web falsos.
• Robo de identidad: Apertura ilícita de créditos o uso no consentido de credenciales personales y bancarias.
• Extorsión cibernética: Acompañamiento e indemnización ante el secuestro de información o el bloqueo forzado de dispositivos móviles bajo exigencia económica.
La cobertura contempla una suma asegurada de hasta 45,000 pesos anuales, con un costo de 55 pesos al mes (o 600 pesos al año). Además, integra un diferenciador clave en el mercado mexicano: ampara tanto los productos de Banco Azteca como las cuentas de débito y crédito que el titular mantenga en otras instituciones bancarias.