
En los últimos años, las cartas Pokémon dejaron de ser únicamente un objeto de colección para convertirse en un mercado que atrae la atención de inversionistas, coleccionistas y personas fanáticas de la franquicia, sin embargo, especialistas advierten que su rendimiento histórico no garantiza beneficios en el futuro al tratarse de un activo que no genera utilidades reales.
A pesar de que el coleccionismo es una de las prácticas que puede generar ganancias importantes, el desempeño de Pokémon en este sector depende demasiado de la rareza de las cartas, su estado de conservación y la disposición que otras personas compradoras tienen para pagar por ellas.
Las cartas Pokémon se disparan como inversión: ¿cuál es su éxito en el mercado de inversión?
Las cartas coleccionables de Pokémon surgieron como parte de un juego de estrategia e intercambio que, durante años, estuvo asociado principalmente con niños, público fanático de los videojuegos y la comunidad coleccionista. Con el paso del tiempo, las ediciones antiguas, piezas promocionales y los ejemplares difíciles de conseguir comenzaron a adquirir un valor adicional en el mercado secundario.
Esta nueva tendencia cobró fuerza durante la pandemia COVID-19, logrando que el interés por los artículos de colección aumentara gracias a la practicidad de las compras por internet que facilitaron las transacciones entre personas aficionadas de distintos países que crecieron con la franquicia.
Uno de los casos más representativos fue el de Logan Paul, coleccionista y creados de contenido que vendió una carta Pikachu Illustrator —calificada con 10 por Professional Sports Authenticator (PSA)— por 16.49 millones de dólares en febrero de 2026; años antes, Paul había adquirido la pieza por 5.275 millones de dólares, lo que ilustra el potencial de revalorización de ejemplares excepcionales.
El crecimiento del mercado también se refleja en el Pokémon Card Ladder, plataforma que registra precios y ventas de cartas coleccionables, a la vez que permite seguir la evolución de índices específicos. Uno de ellos es el CL50, que agrupa 50 de las cartas coleccionables más icónicas.
Según datos recuperados este 2026, el íncide CL50 avanzó más de 16% en tres meses, mientras que la comparación a largo plazo es todavía más llamativa: el índice de Pokémon se multiplicó cerca de 40 veces desde 2019, frente a las aproximadamente 41 veces de Nvidia, la empresa tecnológica multinacional que ha sido beneficiada por el auge de la Inteligencia Artificial.
Especialistas advierten los riesgos de invertir en cartas Pokémon: “no garantiza beneficios”
La principal advertencia que realizan personas expertas en el sector es que la revalorización de las cartas Pokémon no debe interpretarse como equivalente al rendimiento del mercado accionario. Es decir que, incluso si el índice muestra un crecimiento extraordinario, no significa que cualquier comprador o compradora podrá replicarlo ni que el activo tendrá un valor fundamental comprable al de una empresa.
Por ejemplo, una acción de Nvidia representa participación en una compañía que genera utilidades —explicó Rolando Rogers, portafolio manager de Fintual—, mientras que una carta depende de cuánto valoren su escasez y significado otras personas interesadas; en este sentido, las piezas coleccionables de Pokémon son más parecidas a las obras de arte o a otros bienes de colección que a las acciones de una empresa productiva.
Entre los principales riesgos de este mercado, especialistas destacaron:
- Falta de liquidez: Una carta puede tener un precio de referencia elevado y, aún así, tardar semanas o meses en venderse. Ante este escenario, la persona propietaria puede verse obligada a aceptar una oferta inferior a la esperada.
- Volatilidad y cambios en la demanda: Los precios dependen de las preferencias de la comundiad coleccionista, las tendencias en redes sociales y el interés del comprador o compradora con mayor capacidad de gasto.
- Riesgo de reimpresión.
- Falsificaciones y conservación.
- Costos de transacción: El precio publicado por un índice no necesariamente incluye comisiones de plataformas, costos de subasta, certificación, seguros, transporte o impuestos aplicados.
Por lo tanto, las cartas Pokémon pueden formar parte de una estrategia de coleccionismo con potencial de revalorización, pero no son una alternativa libre de riesgos ni sustituyen automáticamente a los instrumentos financieros tradicionales. Debido a ello, especialistas recomiendan evaluar la autenticidad, el estado de la pieza e investigar las ventas realizadas o los costos de salida antes de invertir dinero que pueda necesitarse en el corto plazo.