
Se estima que los proyectos de la NASA para volver a llevar humanos a la Luna serán realidad en el año 2024, y que después buscarán lanzar misiones tripuladas al planeta Marte, aproximadamente en 2033. Esto ha acelerado las investigaciones en medicina aeroespacial para que se puedan atender a bordo de las naves problemas de salud que actualmente requieren regresos de emergencia hasta la Tierra; ello también trae grandes avances a la ciencia en beneficio de la humanidad y el planeta. Así lo explica a Crónica el médico aeroespacial mexicano, piloto aviador profesional y bombero-paramédico de formación inicial, Carlos Salicrup Díaz de Léon.
“Ahora que Estados Unidos, en conjunto con la Unión Europea, ha vuelto a poner los ojos en llevar tripulaciones a la Luna y a Marte, con estancias de largo plazo, se tiene que trabajar mucho en el tema médico porque actualmente, en la Estación Espacial Internacional, si un astronauta tiene un problema muy grave se le coloca en una cápsula Soyuz y se le manda rápidamente a Tierra, en un ingreso que toma cuatro horas, para que lo atiendan en un hospital. Sin embargo, ésta no será una opción en las misiones largas”, indica el mexicano egresado como Médico Cirujano de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y como Médico Aeroespacial del programa auspiciado por la NASA en la Wright State University, en Ohio, USA.
En todo el mundo sólo hay 70 personas que ejercen simultáneamente las carreras de médico y piloto aviador. Carlos Salicrup es uno de esos profesionistas de excepción. Es hijo de un piloto y una sobrecargo, por lo que desde niño los vuelos formaron una parte de su vida.
Este experto mexicano inició la carrera de medicina en la UNAM, pero tuvo que hacer una pausa por la huelga de 1999-2000. Como durante los primeros años de la carrera de médico estudió simultáneamente para piloto, en ese tiempo concursó por una de las plazas en Aeromexico y comenzó a volar profesionalmente.
“Además de mi trabajo como piloto, sigo participando en misiones análogas de investigación. Se trata de lugares donde las agencias y empresas espaciales emulan las condiciones de vida fuera de la Tierra y los especialistas desarrollamos protocolos médicos, por ejemplo, sobre anestesia, cirugía y manejo de instrumental médico. Esto sirve a las agencias espaciales para acumular experiencia y datos para las misiones en sitios muy lejanos a este planeta, donde las tripulaciones deberán resolver muchas cosas con sólo que lo que tiene a bordo”, añade Salicrup, quien también ha sido profesor en la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana, así como uno de los fundadores de la Agencia Espacial Mexicana, donde después de establecer el área médica, fue miembro de la Junta de Gobierno de la Agencia.
BOSQUE Y ESPACIO. Carlos Salicrup nació y vivió su infancia en la Ciudad de México; en la zona de montaña de la capital de la república, por eso en sus recuerdos predominan las escenas en el bosque, en barrancas y cerca de granjas con vacas y borregos. Siempre le gustaron los espacios abiertos, pero también siempre le gustaba fantasear con que era piloto de una nave espacial o tripulaba una ambulancia o un camión de bomberos.
Sus fantasías comenzaron a materializarse a los 15 años, cuando ingresó como voluntario en un centro de Urgencias de la Cruz Roja del DF, pero tuvo que asistir a la escuela de paramédicos en Atizapán, hasta donde tenía que desplazarse porque en la Ciudad de México no se admitía a menores de edad en los entrenamientos de socorristas y paramédicos.
Años después, y tras colectar muchos conocimientos y experiencias en trabajo con alta presión, como trabajar en salas de emergencias de hospitales y pilotear aviones de gran tamaño y peso, tuvo la oportunidad de asistir a la NASA a realizar su entrenamiento en el área de medicina aeroespacial, donde posteriormente permaneció colaborando en misiones de Transbordadores Espaciales, en la investigación y experimentos que se realizaban en el Centro Espacial JF Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida. Participó con los equipos de base en la última misión de rehabilitación del Telescopio Espacial Hubble, y en las ultimas misiones de los transbordadores espaciales: Discovery, Endeavour y Atlantis.
“Ahora estoy dedicando mayor tiempo a mi profesión como piloto y como médico designado para México por las autoridades de aviación de EU y Canadá, pero no he quitado el dedo del renglón de poder viajar al espacio, por lo que sigo participando en misiones y en investigación espacial. Cada vez hay más empresas privadas que están involucradas en proyectos con los que colaboro y cada vez vemos más programas de vuelos suborbitales, para los cuales ya estoy calificado como candidato a Astronauta Científico del proyecto POSSUM”, dice quien fue un niño que, junto con sus amigos, construía carritos de avalancha para transportar de bajada a diez pasajeros infantiles, aunque siempre olvidaban construirle frenos a su carro.
“Tengo el privilegio de hablar con muchos jóvenes y siempre les digo que no se autolimiten en sus sueños, que se sigan desarrollando y preparando porque el mundo abre oportunidades. En mi momento nadie creía que fuera posible tener las dos carreras que yo ejerzo profesionalmente: médico y piloto”, dice el universitario.
“También les digo a los jóvenes algo que me enseñaron mis colegas cuando dirigí una organización mundial de Pilotos-Médicos aeroespaciales: que como pioneros o ‘puntas de lanza’, puedes llegar a recibir mucha mugre en el parabrisas por ser el primero, pero también te da infinidad de cosas buenas. En verdad, ninguno de nosotros quiere ir en el asiento de atrás”, concluye.
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