Opinión

Más inversión, más expectativas

Inversiones

Las cifras son claras y, en más de un sentido, relevantes: la Ciudad de México reporta ingresos totales por 334 mil 349.5 millones de pesos al cierre de 2025, un crecimiento anual de 8.6 por ciento. Pero el dato que realmente marca diferencia es otro: más de la mitad de esos recursos provienen de ingresos propios, una condición poco común a nivel nacional y que coloca a la capital en una posición de autonomía fiscal frente a otras entidades.

El dinamismo recaudatorio también tiene nombre y apellido. El Impuesto Sobre Nóminas creció 37.5 por ciento, mientras que el Predial lo hizo en 21.7 por ciento. En paralelo, el costo financiero se redujo 7.4 por ciento y la deuda acumula una baja de 8.4 por ciento desde 2018. Es decir: más ingresos, menor presión por deuda y una estructura que, en papel, luce sólida.

Con esa base, el gobierno capitalino apuesta fuerte: para 2026 se proyecta una inversión pública de 57 mil 911 millones de pesos, lo que representa un incremento del 55 por ciento respecto a 2024. Dentro de ese paquete, destacan aumentos de 37.8 por ciento en obras, 26.7 por ciento en agua y 13 por ciento en movilidad. A esto se suma un crecimiento de 17.5 por ciento en el presupuesto para alcaldías, con un fondo adicional de mil millones de pesos para repavimentación y mil 850 millones más para infraestructura urbana.

Los números, sin duda, son positivos. Incluso el primer trimestre de 2026 muestra un crecimiento económico anual de 4 por ciento, con ingresos preliminares por 101 mil 677 millones de pesos. Pero esos mismos datos abren otra conversación: cuando hay más dinero, también hay más expectativa.

Porque el reto no está en recaudar -que claramente se está logrando-, sino en ejecutar. Y ejecutar bien en los rubros donde la ciudadanía percibe de inmediato: agua, calles, transporte. Ahí es donde una inversión histórica deja de ser cifra y se convierte en experiencia cotidiana.

Medidas como la extensión del subsidio del 100 por ciento a la tenencia para vehículos menores a 638 mil pesos, o los programas de regularización fiscal hasta junio, aportan alivio y ayudan a sostener la base de contribuyentes. Pero su impacto es, por naturaleza, de corto plazo frente a un desafío mucho más estructural.

Hoy la Ciudad de México tiene finanzas sanas, margen de maniobra y recursos crecientes. Eso no cierra el debate, lo eleva. Porque administrar bien ya no es solo cuadrar números, sino transformar esos números en resultados VISIBLES.

Al final, más inversión no solo es una buena noticia. Es una promesa. Y su verdadero peso no está en los porcentajes, sino en lo que la gente termine viviendo todos los días.

Por cierto:

1. ALARMA. Mientras algunos gobiernos se llenan la boca hablando de valores, protección y “bienestar”, la realidad vuelve a exhibir el tipo de perfiles que llegan al poder. Esta vez, un alcalde en Morelos fue detenido señalado por presunto abuso sexual contra un menor. No es un caso aislado, es un síntoma: el problema no solo es quién gobierna, sino cómo llegaron ahí y quién los dejó pasar. Porque cuando quienes deberían proteger terminan siendo señalados por lo más indignante, la pregunta ya no es política… es moral.

2. XXX.

Vivo la noticia, para contarle la historia

@juanmapregunta

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