Opinión

Inteligencia para desmontar la impunidad, no solo para perseguir delitos

Ernestina Godoy, fiscal General de la República, presentó el Plan General de Procuración de Justicia 2026-2029
Ernestina Godoy, fiscal General de la República, presentó el Plan General de Procuración de Justicia 2026-2029 (Galo Cañas Rodríguez)

México enfrenta una de sus contradicciones más persistentes, a pesar del incremento sostenido en el número de normas, instituciones y elementos policiales, los altos índices de impunidad continúan erosionando la confianza ciudadana en el sistema de justicia. Frente a este panorama, el Eje 4 del Nuevo Modelo de Investigación e Inteligencia propone un cambio estructural de gran calado, posicionar a la inteligencia como herramienta estratégica central para anticipar, desarticular y judicializar la criminalidad organizada, en lugar de limitarse a la persecución reactiva de delitos aislados.

La reciente reforma al artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos rompió el monopolio investigativo del Ministerio Público, permitiendo que la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Guardia Nacional y las policías realicen actividades de investigación bajo su conducción. Este giro habilita un enfoque sistémico orientado a desmantelar mercados criminales completos, más allá de la captura individual de infractores.

Dicho modelo encuentra su sustento en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 y en la nueva Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia, que establecen la inteligencia estratégica y el análisis de datos como pilares fundamentales de la procuración de justicia.

Uno de los mayores desafíos, y al mismo tiempo uno de los mayores avances, de este Eje consiste en elevar los productos de inteligencia al rango de prueba judicial.

El Centro Federal de Inteligencia Criminal (CFIC) deberá generar análisis que cumplan con estándares estrictos de admisibilidad: obtención legal de la información, rigor metodológico, trazabilidad, cadena de custodia y suficiencia probatoria para resistir el escrutinio judicial y el contrainterrogatorio.

Ya no será suficiente entregar informes descriptivos o de contexto. Los productos de inteligencia deberán construirse desde su origen con vocación probatoria, permitiendo que los Ministerios Públicos y litigadores los utilicen para sustentar teorías del caso sólidas ante los jueces de control y de juicio oral. Esta transformación representa un cambio cultural profundo en la forma de concebir y producir inteligencia.

La Gobernanza Tecnológica emerge como un componente estratégico y no como un elemento accesorio. La creación de la Unidad de Gobernanza de Tecnologías tiene como propósito establecer estándares nacionales claros en materia de adquisición, implementación, uso y supervisión de herramientas tecnológicas aplicadas a la investigación e inteligencia.

Esta gobernanza deberá velar por la interoperabilidad segura de los sistemas, la protección de datos sensibles, la definición de protocolos éticos y la implementación de mecanismos permanentes de auditoría interna y externa. Sin una gobernanza tecnológica sólida, el riesgo de filtraciones, duplicidades, ineficiencias o incluso abusos es elevado. Por ello, se constituye como columna vertebral que garantiza que la tecnología esté al servicio del Estado de derecho y no al margen de él.

Un aspecto medular en esta propuesta es la consolidación y plena de la alineación del Sistema Informático Nacional Interoperable, que busca integrar las plataformas existentes entre ellas Justici@Net en un ecosistema digital único y en tiempo real.

Este sistema permitirá la convergencia de información proveniente de la Fiscalía General de la República, las fiscalías estatales, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Guardia Nacional y las instituciones policiales locales. Datos de balística, genética, biometría, reconocimiento de voz, placas vehiculares, análisis financieros y patrones de reincidencia deberán fluir de manera segura y estandarizada.

La alineación no es únicamente técnica, exige también alineación institucional y cultural. Supera el tradicional aislamiento de las bases de datos y el celo por la propiedad de la información. Solo mediante una verdadera interoperabilidad se podrá pasar de investigaciones fragmentadas a carpetas de investigación integrales con inteligencia estratégica incorporada desde las primeras actuaciones.

Al priorizar la inteligencia financiera y patrimonial, busca golpear donde más duele a las organizaciones criminales en sus estructuras económicas. La desarticulación de flujos de dinero provenientes de extorsión, huachicol, tráfico de fentanilo y armas resulta esencial para lograr colapsos sistémicos y no solo operativos coyunturales.

El éxito del modelo dependerá de tres factores críticos, la adecuada capacitación de ministerios públicos y litigantes para manejar productos de inteligencia como prueba; el estricto apego al debido proceso y derechos humanos; y una efectiva coordinación federalista que evite que el Sistema Interoperable sea percibido como una imposición vertical.

Hoy estamos en la apuesta más ambiciosa de las últimas dos décadas por modernizar la procuración de justicia en México. Si logra convertir los productos de inteligencia en prueba judicial confiable, consolidar una gobernanza tecnológica robusta y efectiva, y alcanzar la plena alineación del Sistema Informático Nacional Interoperable, estaremos ante un cambio histórico en la lucha contra la impunidad.

La ciudadanía no medirá el éxito por la sofisticación de los sistemas ni por la cantidad de informes generados, sino por resultados concretos: estructuras criminales desmanteladas, patrimonio ilícito decomisado y sentencias firmes que restituyan el Estado de Derecho.

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