
El protagonismo de Israel en la guerra múltiple de Medio Oriente desorienta a muchas personas. Sorprende el belicismo de ese pequeño país que nació en 1948 por un acuerdo de Naciones Unidas y como una suerte de reparación que el mundo hacía a los herederos del Holocausto.
Israel es una nación poderosa, moderna, democrática, que, sin embargo, está gobernada por una élite conservadora y militarista encabezada por Benjamín Netanyahu. Desde sus orígenes, fue hostilizada agresivamente por los pueblos palestinos vecinos.
La religión judía hablaba de una Tierra Prometida que era, precisamente, el territorio llamado Palestina; mientras tanto, los palestinos profesaban el islamismo y pronto su rechazo a Israel formó parte de la retórica religiosa. La guerra Israel-Palestina está siempre cruzada por la religión.
La guerra entre Líbano e Israel data desde 1948. De hecho, al fundarse el nuevo país de inmediato fue invadido por Egipto, Siria, Transjordania, Irak y el Líbano. En una cruenta y desesperada guerra caracterizada por el uso de armamento improvisado y tácticas hábiles, los judíos pudieron repeler el ataque árabe e inclusive avanzaron ocupando nuevos territorios. Un alto al fuego fue firmado por ambos bandos, estableciéndose que los territorios ocupados permanecerían en poder de Israel. Como resultado de esta guerra, Israel ocupó el territorio que le había asignado las Naciones Unidas más una parte del territorio asignado a los árabes y la parte occidental de Jerusalén (Israel aumentó su territorio en casi un 50%).
Las guerras de Israel con sus vecinos han sido intermitentes: la guerra de Suez, La guerra de Seis Días, la guerra de Yon Kipur, etc. En 1982, Israel invadió el sur de Líbano donde se estableció una banda terrorista contraria a Israel. Pero ninguna guerra atrajo más impopularidad para Israel que la de Gaza, una franja muy poblada que se extiende por la costa hacia el sur, y que se inició tras la invasión de territorio israelí por el grupo terrorista Hamás en octubre de 2023 y que se extiende hasta el presente. Israel destruyó todo ese territorio incluyendo la ciudad de Gaza. La guerra en Gaza, ha resultado en una crisis humanitaria devastadora, con más de 67,000 palestinos muertos tras dos años de hostilidades. En mayo de 2026, la situación sigue siendo crítica, marcada por bombardeos continuos, desplazamiento masivo y severas restricciones de ayuda. Hace una semana una flotilla de 30 naves que portaban ayuda para los niños de Gaza fue interceptada por barcos israelitas y desviada de su trayecto.
La agresividad de los israelitas refleja la evolución de su sociedad. Según datos de France Press diversas encuestas entre los jóvenes de Israel, muestran resultados patéticos. Muchos de ellos abogan por la limpieza étnica, la migración de los gazatíes (“que los aplasten”). “ Uno de ellos dijo: “Que cada país que critica a Israel acoja a 30 mil gazatíes”.
En realidad, en los últimos años se han disparado las tendencias anteriores: derechización, deshumanización, demonización o condescendencia hacia los palestinos, crecimiento del ultranacionalismo religioso. Ha tomado gran fuerza un discurso genocida, en defensa de la limpieza étnica o animalización de los palestinos (o los árabes en general). El 7 de octubre (asalto de Hamás) disparó la intolerancia; se pensó que ya no era posible una normalización o solución diplomática. No hay inocentes en Gaza. Encuesta (puntuar del 1 al 6)
El 76% le dio entre una 4 y un 6.
“La sociedad israelí no está al borde del abismo: ya está en él” (Ron Gerlitz, Accord). ¿En qué medida le preocupan las opiniones sobre la hambruna o los sufrimientos que pasa la población palestina? Un 55 % dijo “Nada”, un 23% “Poco”. Opinan lo mismo el partido que gobierna y los partidos de oposición. La limpieza étnica, la apoya el 82% de los israelitas. Un 56 % de los israelitas apoya la expulsión de los conciudadanos con sangre palestina. Se defiende la comisión de crímenes contra la humanidad o de genocidio.
He aquí una estadística somera y escandalosa del pensamiento de la juventud israelita que explica en parte las conductas genocidas de esa nación del Medio Oriente.