
En días pasados, se llevó a cabo un acto inesperado dentro de la política internacional, la visita del presidente deEEUU, Donald Trump, a la República Popular China, y el gran recibimiento que le dio esta nación y su presidente Xi Jinping. Este hecho es una señal que nos muestra que en la política y en la economía no hay que escribirlo con tinta, es mejor con lápiz y así poder borrar. Durante este viaje a Pekín, se tuvieron resultados simbólicos y diplomáticos, los acuerdos concretos estarán dándose en un futuro cercano. Lo importante para ambas naciones, fue el inicio de una reducción a tensiones y el mantener una estabilidad estratégica. En este viaje, Trump se hizo acompañar por los 30 líderes más importantes de la economía estadounidense.Dentro de las charlas hubo pocos acuerdos reales y quedaron pendientes temas importantes como: comercio y aranceles, Taiwán, tecnología y semiconductores, minerales estratégicos y guerra de Irán. Dentro del balance de estas reuniones China salió fortalecida diplomáticamente y su presidente Xi Jinping logró proyectar una imagen de liderazgo fuerte y de igualdad frente aEEUU, sin hacer concesiones importantes. Dentro de los acuerdos comerciales, Trump habló de las compras que esa nación asiática proyecta llevar a cabo de productos agrícolas, petróleo y aviones Boeing. Taiwán es un tema donde China marcó una línea roja y el presidente americano evitó discutir el tema públicamente, lo que generó preocupación en Taiwán y en otros aliados deEEUU.A México sí le afecta esta nueva relación entre los dos países más poderosos del mundo ya que la ventaja natural que se tenía delnearshoringpuede perderse al dar marcha atrás la emigración de factorías norteamericanas asentadas en China. Durante los últimos años, muchas empresas trasladaron producción de China a México para evitar aranceles y tensiones entre Washington y Pekín. Eso benefició enormemente a México, principalmente en la industria automotriz, electrónica, centros de datos, autopartes, y manufactura industrial. México se convirtió en el principal exportador haciaEEUUdurante los últimos años con una importación por parte de esta nación americana de un total del 16 % de todas sus adquisiciones al mundo. Bajo estas nuevas condiciones,EEUUaumentará presión a México en el T-MEC, y por ello nuestro vecino del norte quiere reglas de origen más estrictas, revisiones a inversiones chinas en México y límites a la triangulación de productos chinos.Los sectores más sensibles que se podrán ver afectados bajo nuevas condiciones, son: autos eléctricos, baterías, acero, chips y telecomunicaciones, y con ello una posible volatibilidad del peso y de inversiones. Todo parece indicar que México queda atrapado entre dos potencias y la intención deEEUUes que nuestro país vaya con su política industrial, limite la influencia china y fortalezca cadenas regionales norteamericanas. Todo ello se lleva a cabo debido a la utilización de nuestro país para la triangulación de productos chinos hacia el mercado norteamericano. Sin embargo, si Washington endurece las reglas, el exportar desde México podría ser más caro y algunas industrias mexicanas perderían competitividad, esto, aunado a la incertidumbre de las inversiones extranjeras. Estados Unidos quiere negociar con China, pero no quiere que México comercialice con ese país.P.D. ES LAMENTABLE QUE LA VERDAD HAGA MUCHOS ENEMIGOS Y LA MENTIRA GANE TANTOS SEGUIDORES.CONSUMA LO HECHO EN MÉXICO Y ESTARÁ DANDO TRABAJO A MEXICANOS.