
Plataformas como Coursera, Khan Academy, Udemy o Duolingo demostraron algo importante: cuando el conocimiento se pone al alcance de las personas sin horarios fijos, desplazamientos o costos, la gente aprende. Millones de usuarios en todo el mundo toman cursos desde su teléfono celular, a su ritmo, en el camión, en un descanso, o en casa. Esa lógica llegó también a la educación cívica en la Ciudad de México.
El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) puso en marcha el proyecto Aul@ Ciudadana, una plataforma pública y gratuita donde cualquier persona puede tomar cursos sobre sus derechos político-electorales, las noticias falsas y su afectación a la democracia, los mecanismos de participación ciudadana, el funcionamiento de las instituciones y la cultura democrática. Sin registro complicado, sin prerequisitos, desde cualquier lugar y al alcance del celular.
No es un repositorio de documentos ni un archivo de presentaciones. Cada curso tiene objetivos claros, materiales accesibles, actividades interactivas y evaluaciones que permiten saber si realmente se aprendió algo. La diferencia con recibir información suelta en redes sociales es exactamente esa: aquí hay una ruta de aprendizaje, hay estructura, hay verificación.
Los cursos resuelven cuestionamientos como ¿qué es una consulta popular?, ¿cómo funciona la revocación de mandato?, ¿qué es la democracia participativa?, ¿qué mecanismos tengo para exigir cuentas?, ¿cómo identifico desinformación antes de compartirla? Una ciudadanía informada necesita también herramientas para evaluar la información que recibe en redes sociales y cuestionarse qué tipo de democracia tenemos en la Ciudad de México y cómo podemos participar para mejorarla.
El Aul@ Ciudadana está pensada para un público amplio: jóvenes que votan por primera vez, personas que quieren conocer sus derechos, comunidades que buscan organizarse, cualquiera que tenga curiosidad sobre cómo funciona la ciudad en la que vive. No se requiere acreditar ningún conocimiento previo.
No es un detalle menor que puedan tomarse los cursos de la Plataforma desde un teléfono celular. En una ciudad como la Ciudad de México, donde la desigualdad también es desigualdad de tiempo y movilidad, que alguien pueda tomar un curso durante el trayecto en metro o en un rato libre en el trabajo cambia quienes pueden puede acceder al conocimiento y actualizarse. Eso también es democratización.
Hay una ventaja institucional que vale la pena nombrar: una plataforma de aprendizaje permite saber qué cursos se consultan más, qué temas generan mayor interés y qué contenidos no están funcionando. Esa información le permite al IECM tomar decisiones con evidencia, no con suposiciones. Rediseñar lo que no funciona, reforzar lo que sí, adaptar contenidos para distintos públicos.
La educación cívica del IECM no desaparece de las calles ni de las comunidades. El trabajo presencial sigue siendo fundamental. Pero el Aul@ Ciudadana amplía el alcance de ese trabajo y lo hace permanente: disponible los 365 días del año, a cualquier hora, para cualquiera que desee aprender.
Los derechos se ejercen cuando las personas saben que los tienen, entienden cómo funcionan y confían en que pueden actuar. El Aul@ Ciudadana es una herramienta accesible para que eso ocurra.
*Consejero Electoral en el Instituto Electoral de la Ciudad de México
La Crónica de Hoy 2026