
El aspirante presidencial opositor (PAN), Manuel J. Clouthier se quejaba de la antidemocrática y controlada televisión comercial. Furioso por la parcialidad de los noticiarios (como tiempo después Andrés López imitaría con el falso argumento del “cerco informativo”), conminaba a los ciudadanos a no atender a Televisa por mentirosa.
“Memoria política” consigna esa convocatoria en el análisis de la campaña presidencial (86) culminada con la “caída bartlettiana del sistema”.
“...Tras el extraordinario impacto de una entrevista que le hizo el periodista Ricardo Rocha, el monopolio televisivo y la radio le impusieron un veto informativo y propagandístico, al grado que ni pagando le vendían anuncios. Como defensa, Clouthier llamó al boicot contra el programa “24 Horas” de Jacobo Zabludousky:
“...el boicot –decía-- va encaminado a que en los medios de comunicación haya igualdad de oportunidades para todos los partidos políticos y candidatos presidenciales.”
El método más simple para ejercer ese boicot fue adherir en las defensas de los automóviles una calcomanía. No veas 24 horas. Televisa miente, etc...
La “igualdad de oportunidades para todos los partidos políticos y candidatos presidenciales”, exigida por Maquío resultaba absolutamente comprensible y hasta necesaria. Con el tiempo la parejura del tiempo y las coberturas en radio y TV fue controlada por el Instituto Nacional Electoral inexistente en aquellos tiempos.
Lo incomprensible sucede ahora.
Desde la cima del poder la jefa del Estado, boicotea a una televisora privada y concesionaria de un bien público y por tanto sometida a límites legales y responsabilidades absolutamente definidos en la ley. No exige cumplir la ley, pide apagar sus pantallas.
Hace unos días la presidenta se quejó de las falsedades de ese y otros medios. Ya es costumbre, Buena o mala, pero es manía frecuente desde el periodo anterior. Los medios.
Lo hizo mientras anunciaba la emisión de un segmento (otro) de sus conferencias donde la Consejera Jurídica de la presidencia, Luisa Alcalde, exhibirá omisiones, distorsiones, falsedades y mentiras y no sólo eso, creará el premio al mentiroso más mendaz de todos (sin incluir a Morena, obviamente).
Pero más allá del sentido lúdico y chabacanamente humorístico de esa ocurrencia, la actitud misma resulta impropia de una jefa de Estado cuyas responsabilidades van más allá de desmentir a los medios desde el Palacio Nacional por las imprecisiones (o distorsiones o intenciones malévolas) de editores o concesionarios.
Para eso están la secretaría de Gobernación y hasta la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, más ocupada en tiempos recientes en registrar teléfonos celulares dizque para evitar delitos.
A todo esto, la televisora respondió de la forma más previsible. Invocando el derecho constitucional de libre expresión. Casi para celebrar el autogol presidencial en tiempos del Mundial.
“...Al gobierno de México le incomoda que en TV Azteca sigamos señalando la corrupción, su complicidad con el narco y el mal gobierno que han llevado. Pero que les quede claro: ¡no nos van a callar!... le queremos informar que su llamado a no ver TV Azteca será inútil. Hay millones de mexicanos que SÍ ven TV Azteca (…) estos mexicanos no dejarán de vernos solo porque a usted le incomode la verdad y nuestro liderazgo en una conversación pública...Es preocupante que usted esté atentando contra el derecho fundamental de los ciudadanos mexicanos a decidir libremente cómo y a través de qué medios se informan."
Pero no fue esa la única reacción. La AIR reaccionó:
“La Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR), organización que desde hace más de 80 años trabaja por la defensa de la Libertad de Expresión en las Américas, expresa su más profunda preocupación y enérgico rechazo ante las recientes declaraciones formuladas por la presidenta de México en relación con TV Azteca, medio asociado a nuestra organización y uno de los principales referentes de la radiodifusión y televisión en la región.
“La AIR considera especialmente preocupante que desde la más alta magistratura del Estado puedan emitirse expresiones que impliquen descalificaciones públicas o llamados dirigidos contra un medio de comunicación por razón de su línea editorial, sus informaciones o sus opiniones.
“En toda sociedad democrática, el ejercicio de la Libertad de Expresión exige un clima de pleno respeto hacia los medios de comunicación, el periodismo independiente y el derecho de los ciudadanos a recibir información plural y diversa, sin presiones ni estigmatizaciones provenientes del poder público.
“La crítica, el debate y la existencia de medios independientes y críticos constituyen elementos esenciales de la democracia y del libre flujo de ideas. Por ello, la AIR recuerda que los funcionarios públicos, especialmente quienes ejercen las más altas responsabilidades institucionales, tienen un deber especial de tolerancia y respeto frente a las expresiones, opiniones e informaciones difundidas por los medios de comunicación.
“La AIR reitera su plena solidaridad con TV Azteca y con todos los medios de comunicación que ejercen su labor con independencia y responsabilidad periodística, y reafirma su compromiso permanente con la defensa de la Libertad de Expresión, la Libertad de Prensa y el pluralismo informativo en las Américas...”
Ayer mismo, al recibir críticas por su proceder, la señora presidenta (con A), abundó en el asunto. Rechazó el ejercicio de la censura y argumentó: decir que no vean TV Azteca es una opinión, no una censura, sin explicar cómo un jefe de Estado puede separar su cargo del peso de sus opiniones junto a las de cualquier otro habitante del país, sobre todo cuando dichas palabras se mezclan con la liza política:
“...Ellos están haciendo política desde su televisora. No están ejerciendo el derecho a la información, sino están haciendo política. Nosotros también desde aquí damos información y también hacemos política, porque la política es la transformación (¿?)”.
Esta declaración desbarata el argumento de la opinión, digna del candidato Clouthier (¿los extremos se tocan?), sobre todo si se le complementa con el amago de investigación por hechos pasados:
“...En respuesta a cuestionamientos sobre el origen de los recursos utilizados por Ricardo Salinas Pliego para adquirir TV Azteca (Infobae), la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que la Fiscalía puede analizar el caso, sobre todo ante sospechas de conflicto de interés y posible uso de dinero ilícito en la operación.
“Sí, se puede analizar. Eso ya es cosa juzgada, porque finalmente, Raúl Salinas de Gortari (quien financió parte de la compra de Imevisión), estuvo preso (pero por otra cosa) y, finalmente, salió (sin habérsele probado el delito).
“Pero sí puede investigar la fiscalía de dónde llegaron los recursos o meterse al expediente, pues vale mucho la pena, porque todo ese recurso se le regresó, además”, señaló”.
La presidenta afirmó: pese a los intentos de desprestigio desde algunos medios, el respaldo social a la transformación es mayoritario y se basa en la confianza de la ciudadanía en la honestidad y legalidad de su administración.
En ese sentido reiteró la verdadera naturaleza de la magna concentración del segundo aniversario programada para junio (no celebrar 8 años de resultados (¿?) cuatroteistas: defender al gobierno cuya imagen está siendo atacada, en ocasiones desde organizaciones de derecha en los Estados Unidos, en una ofensiva articulada (esa fue su expresión) en redes y medios de comunicación.