Opinión

La moderna torre de Babel

Encíclica papal

Creo que nunca se había esperado tanto, con tan grande expectativa, una encíclica papal. La que dio a conocer el lunes el papa León XIV, denominada “Magnifica Humanitas” se convirtió de inmediato en un tema dominante en las redes así como en la conversación pública.

A nivel mundial. Entre creyentes, ateos y fieles de distintas religiones. ¡Qué voz tan potente la del Papa!

Quiero señalar un dato que casi no se ha observado: el subtítulo de la encíclica, que es “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Muy atinado, porque en efecto el propio papa reconoce, en el párrafo 229, que estamos viviendo un cambio de época.

Una nueva revolución industrial. Y aquí entra la idea de la torre de Babel.

Como una metáfora de lo que puede pasar (o tal vez ya nos está pasando) León XIV utiliza a la torre de Babel, a la que también llama, el “síndrome de Babel”, para ilustrar un proyecto tecnocrático (aquí borda sobre una idea de Francisco), en el que las decisiones personales, sociales y económicas se dirigen por la lógica de lucro y la eficacia, no por la dignidad humana. Se elimina la diversidad humana a favor de la uniformidad.

Esto atenta contra la dignidad porque deshumaniza a la persona al reducirla meramente a datos, que las personas damos gratis y se convierten en valiosa información para el comercio; y rendimiento, lo que como persona podemos dar mediante la explotación, mientras niega la posibilidad de transformar la realidad desde la pluralidad de voces y el diálogo.

Esa Babel tecnocrática coincide con lo que he señalado en estas columnas anteriores: es el Tecnofeudalismo.

Así resulta consistente la segunda reflexión de León XIV: ¿Quién detenta hoy el poder tecnológico y hacia dónde lo orienta? y claramente la respuesta exige analizar la propiedad y control de las plataformas, de las inmensas bases de datos, de la capacidad de procesamiento.

La respuesta es que el poder tecnológico está primordialmente en manos privadas. Los señores tecnocráticos o tecnofeudales. Y claro que su uso está orientado a la ganancia económica, así como la acumulación de poder, de todo tipo.

Esta Babel digital no respeta derechos humanos. Como niega la dignidad humana, concepto clave en la encíclica, no tiene ningún problema en la explotación laboral, de hecho, la presupone.

En este nuevo sistema político se conjuntan varios elementos, que hemos discutido en estas páginas: la negación de la igualdad, el vaciamiento de contenido de la democracia, y algo que desde luego León XIV supo leer desde antes de llegar a la silla de Pedro: su ateísmo.

Esta encíclica llama a católicos y no católicos a la reflexión. No es anti-tecnológica, en realidad es pro-humanidad, desde luego desde una visión religiosa. Y, en estos tiempos tan convulsos, resulta interesante observar cómo el llamado a la racionalidad proviene no de una autoridad política, sino de una más antigua y francamente premoderna: una potestad religiosa.

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