Opinión

Un informe de cara a la Nación

Claudia Sheinbaum Pardo FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.COM (Moisés Pablo Nava)

El ejercicio de rendición de cuentas que presentará la presidenta Claudia Sheinbaum este fin de semana no es un acto de propaganda ni un catálogo de promesas. Es, ante todo, un ejercicio de honestidad política. En un tiempo dominado por gritos, descalificaciones y diagnósticos apocalípticos, un informe que describe un país que funciona, que identifica riesgos concretos y que expone las decisiones tomadas para enfrentarlos, merece ser reconocido.

El Estado opera, los programas sociales llegan a su destino, el presupuesto se ejerce, las leyes se aprueban y la maquinaria institucional avanza. Después de años de narrativas que auguraban parálisis o ingobernabilidad, la realidad muestra otra cosa, hay conducción. Y esa conducción tiene un rasgo central, la concentración de decisiones estratégicas en el Ejecutivo en materia económica, de seguridad energética y comercial.

Coloca la relación con la Unión Europea como uno de los principales instrumentos de estabilización. La modernización del Acuerdo Global México-UE no es mero formalismo diplomático, eso es blindaje estratégico. Mientras otros países se repliegan, México diversifica socios, atrae inversión y construye autonomía real en los hechos, no solo en el discurso. Comercio, energía limpia, cooperación en seguridad y migración, todo ello conforma una política exterior pragmática que refuerza la posición de México como socio con voz propia y no como patio trasero.

Se reconocen los riesgos reales: presión fiscal, vulnerabilidades de Pemex, desaceleración global y focos de violencia regional. Pero también se destacan los activos: estabilidad cambiaria, continuidad de la inversión manufacturera y el impulso al nearshoring. En un planeta sacudido por guerras comerciales, inflación persistente y tasas altas, mantener certidumbre para los inversionistas es un logro sustantivo. Las plantas siguen llegando, las exportaciones resisten y el empleo formal se mantiene. Eso no ocurre por casualidad, sino por una política económica con los pies en la tierra.

En seguridad, el diagnóstico es igualmente sobrio. Existen violencia regional, captura de territorios locales y percepción de impunidad. Nadie lo niega, sin embargo, el informe subraya lo esencial, no hay crisis de gobernabilidad nacional. El Estado conserva el control institucional general. Convertir la seguridad en eje de confrontación política tiene, al menos, un efecto saludable, obliga a todos los órdenes de gobierno a asumir su responsabilidad. Se acabó el cómodo “eso es asunto del otro nivel”.

El escenario base que proyecta el gobierno “Estabilidad Controlada” es realista, macroeconomía estable, T-MEC funcional y polarización administrable. El escenario optimista, con un 10% de probabilidad de “Reconfiguración Positiva”, no es fantasía, depende de consolidar el nearshoring, madurar los acuerdos europeos y alcanzar un crecimiento superior al esperado. Si se logra, México habrá jugado mejor sus cartas que la mayoría de América Latina.

México tiene rumbo. Hay mayoría legislativa, sí, pero se utiliza para aprobar y avanzar, no para bloquear. Hay polarización, pero no impide que la economía funcione. Hay presiones externas, especialmente de Estados Unidos, pero se responden con diversificación y soberanía práctica.

La aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se mantiene alta en el periodo enero-mayo de 2026, respaldada por la percepción de estabilidad macroeconómica, capacidad operativa del gobierno y conducción firme en política exterior. Su narrativa de soberanía, la diversificación comercial con la Unión Europea y la defensa anticipada del T-MEC han fortalecido su imagen como líder con rumbo y control institucional. Aunque la polarización política marca diferencias entre sectores, su base de apoyo se consolida gracias a la continuidad de programas sociales, la atracción de inversión y la ausencia de crisis de gobernabilidad a nivel nacional.

En un mundo que se fragmenta, México apuesta por estabilidad con autonomía. Y eso, en mayo de 2026, es la mejor noticia que puede dar un informe de gobernabilidad. Estemos atentos pues a la concentración de este domingo. Lo que nos diga la Presidenta será fundamental para contrarrestar los diagnósticos de los catastrofistas que un día sí y el otro también no paran de pedir intervención. Es momento de mandar el mensaje contundente de que hoy más que nunca, estamos avanzando.

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